<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://daniellebrato.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>daniel lebrato obra publicada 1987-2007</title><description>daniel lebrato obra publicada 1987-2007 pulse Ctrl+F y busque en esta p&#xE1;gina lo que desea</description><link>https://daniellebrato.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Daniel Lebrato</title><link>https://daniellebrato.blogia.com/2011/031001-daniel-lebrato.php</link><guid isPermaLink="true">https://daniellebrato.blogia.com/2011/031001-daniel-lebrato.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: x-large;">P&aacute;gina de Daniel Lebrato</span></p><p><span style="font-size: x-large;"><br /></span></p><p><span style="font-size: x-large;">obra publicada hasta 2007</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: x-large;">Para las completas publicadas</span></p><p><span style="font-size: x-large;"><br /></span></p><p><span style="font-size: x-large;">vaya a <a href="http://lebrato.blogspot.com/">Daniel Lebrato</a> en Blogspot</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: x-large;">o </span>a&nbsp;<a href="http://daniellebrato.wordpress.com/">Daniel Lebrato</a>&nbsp;&nbsp;e<span style="font-size: x-large;">n WordPress</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;"><br /></span></p>]]></description><pubDate>Thu, 10 Mar 2011 12:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>Historias para no volver</title><link>https://daniellebrato.blogia.com/2007/062901-historias-para-no-volver.php</link><guid isPermaLink="true">https://daniellebrato.blogia.com/2007/062901-historias-para-no-volver.php</guid><description><![CDATA[<p align="center">:&nbsp; Daniel Lebrato&nbsp; :</p><p align="center">[Historias</p><p align="center">&nbsp;para no Volver]</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">-Manual de escaqueadores-</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">*</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&laquo;No hagas nada sin el m&eacute;dico de cabecera</p><p align="center">ni salgas a la calle sin tu parte de baja.</p><p align="center">Y ponte a pensar:</p><p align="center">Hay una falta para cada justificaci&oacute;n</p><p align="center">y una justificaci&oacute;n para cada falta.&raquo;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center"><em>-</em>de <em>Mandamientos del Ausente-</em></p><p align="center">&nbsp;an&oacute;nimo, siglo xvi</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="center">*</p><p align="center">&laquo;no me lo creo:</p><p align="center">&iexcl;que te gusten las clases</p><p align="center">m&aacute;s que el recreo...!&raquo;</p><p align="center"><em>-</em>de las <em>Sevillanas</em> de Mar&iacute;a Luisa Cuello-</p><p align="center">an&oacute;nimo, siglo xx</p><p align="center">Plan de Prevenci&oacute;n de Accidentes Laborales para Profesores de Instituto</p><p align="center">-Primera Fase: Plan de Diario-</p><p align="center">&nbsp;</p><p>1. Sin llegar puniblemente tarde a clase &#8209;eso no: que pudiera haber alg&uacute;n gerifalte apostado en los pasillos y pondr&iacute;amos la paguita en peligro&#8209;, hay que entrar en el aula con los alumnos ya sentados y puestos a callar por el profesor de guardia... se ganapierden siete minutos.</p><p>2. Por reorganizar la clase y sentar a los alumnos por &oacute;rdenes distintos e imprevisibles: un d&iacute;a alfab&eacute;tico, otro por estaturas, otro m&aacute;s por comportamiento o notas de clase... se pierdeganan tres minutos, me llevo diez.</p><ul><li>3. Por pasar lista incluso cuando el grupo es reducido y me los conozco a todos de sobra... dos minutos, me llevo doce.</li><li>4. Por mandar a alguno a por tiza o, si hay tiza, a por algo que me dej&eacute; olvidado en la taquilla... tres minutos, y ya llevo un cuarto de hora.</li><li>5. Por subir o bajar las persianas y apagar o encender la luz hasta lograr una visi&oacute;n sin brillos de la pizarra... un minuto, o dos si las persianas tienen alguna balda estropeada.</li><li>6. Por comentar lo mal que est&aacute; el material... medio minuto, un minuto entero si criticamos la obra del "dichoso arquitecto".</li><li>7. Por darles a los muchachos tiempo a que saquen libro y deberes... medio minuto.</li><li>8. Por expulsar al que no me ha tra&iacute;do el libro o los deberes hechos... un minuto cada uno. En el caso improbable de que a ninguno falte nada, a&uacute;n podemos ganaperder ese minuto elogiando "qu&eacute; bien marcha este a&ntilde;o el grupo".</li><li>9. Entre unas y otras, llevo veinte minutos en clase, casi treinta desde que toc&oacute; el timbre. Dando por sabido que a menos cinco el alumnado empezar&aacute; a agitarse en su banca y a querer guardar sus cosas, me quedan veinte minutos. Estos veinte minutos de tiempo real los puedo distribuir de la siguiente manera:</li><li>10.a. D&iacute;as de avance de materia: siete minutos de explicaci&oacute;n, siete de ejercicios y otros siete de autocorrecci&oacute;n en la pizarra.</li></ul><p>10.b. D&iacute;as de pr&aacute;ctica: diez minutos de ejercicios y otros diez de correcci&oacute;n cruzada: cada alumno corrige lo que ha hecho su compa&ntilde;ero.</p><p>C Calculando un reparto equitativo entre horas te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas, de una semana de 18 horas lectivas me sale poco m&aacute;s de una hora lo que se dice impartiendo, avanzando materia. Esa materia se supone preparada siquiera por experiencia de a&ntilde;os anteriores. Si a&uacute;n as&iacute; se me hace cuesta arriba y noto que me fatigo en exceso debo pasar a la Segunda Fase de la Primera Fase F</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="center">Plan de Prevenci&oacute;n de Accidentes Laborales para Profesores de Instituto:</p><p align="center">Segunda Fase de la Primera Fase</p><p align="center">-Plan Semanal-</p><p align="center">&nbsp;</p><ul><li>1. Me pongo de "baja leve por enfermedad"... tres d&iacute;as, lo que quiere decir que cada cuatro semanas &iexcl;hago puente!... me llevo tres d&iacute;as, quince horas al mes.</li><li>2. Horas de guardia que me turno con otros tambi&eacute;n de guardia... hora y media a la semana, seis al mes.</li><li>3. Horas que me piden para ex&aacute;menes otros profesores... dos al mes.</li><li>4. Horas tutoriales que cedo a rega&ntilde;adientes al camarada orientador o similar... dos al mes.</li><li>5. Horas extraescolares que se me van los alumnos... una al mes.</li><li>6. Veces que salgo de clase por llamadas de tel&eacute;fono o "un momento, que ahora vengo"... una hora al mes.</li><li>7. Plus de tiempo perdido por cada primera o &uacute;ltima hora del d&iacute;a... a la semana 15 minutos, otra hora al mes.</li><li>8. Veces que rectifico el parte de guardia y donde me han apuntado &lsquo;falta&rsquo; por una clase que no he dado, enmiendo y raspaduro: &lsquo;llegu&eacute; tarde&rsquo;... tres al mes y tiro porque me toca.</li><li>9. Veces que llevo al ni&ntilde;o o similar al m&eacute;dico... una hora al mes.</li></ul><p>C Total de horas ganaperdidas por este procedimiento: 36 al mes, ocho a la semana. Si esta rebaja no fuera suficiente y notamos agotamiento, anemia o ansiedad podemos pasar a la Segunda Fase F</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="center">Plan de Prevenci&oacute;n de Accidentes Laborales para Profesores de Instituto:</p><p align="center">Segunda Fase:</p><p align="center">&nbsp;-De Activo a Inactivo-</p><p align="center">&nbsp;</p><p>&thorn; En esta parte se recomiendan las bajas de larga duraci&oacute;n renovables. Contra la opini&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n, este tipo de baja crea empleo, da trabajo a sustitutos y no repercute en la preparaci&oacute;n de los alumnos. Las mejores bajas de larga duraci&oacute;n son las del tipo <em>profesional.</em></p><ul><li>1. Muy buenas son las alergias profesionales diagnosticadas como graves, por ejemplo al polvo de tiza, serr&iacute;n de cuando llueve, lacas de pelo, caucho de botines, fibra de borradores o polen de pizarra.</li><li>2. Con tal de que sea contagioso, pille lo que sea: le dan la baja sin rechistar. Si son piojos, &eacute;chele la culpa a sus hijos, que los ni&ntilde;os ya se sabe.</li><li>3. No pasan nunca de moda las bajas que tienen que ver con el uso de la voz, afon&iacute;as en cualesquiera de sus manifestaciones: cong&eacute;nita, cr&oacute;nica, de temporada, secas o h&uacute;medas seg&uacute;n vengan asociadas a procesos m&aacute;s o menos mucorreicos.</li><li>4. En d&iacute;as previos debe uno carraspear en abundancia y alternar el carraspeo de garganta con alguna tos m&aacute;s marcada, en especial al pasar cerca de alg&uacute;n jerarca. Acompa&ntilde;a mucho la est&eacute;tica del kl&iacute;nex: ojos llorosos, moquillo, bufanda y preguntar "&iquest;no ten&eacute;is fr&iacute;o?", de modo que cuando al fin faltemos a clase se diga: -Si ya ayer estaba fatal...</li><li>5. Otras bajas recomendables son las de tipo psiqui&aacute;trico asociadas a la pr&aacute;ctica docente: ya por defecto, ya por exceso. Llamamos por defecto a procesos depresivos, en especial la aulafobia (rechazo a los alumnos) y claustrofobia (p&aacute;nico a los compa&ntilde;eros profesores). Como s&iacute;ntomas: el saludo huidizo, el gesto adusto y la mirada perdida.</li><li>6. En el otro extremo, el de la euforia, son profesores psicoides aquellos que van como quien dice cantando a clase, trinos alegres por esos pasillos que aparentan un optimismo injustificado. Vale empezar hablando solo, saludar en tonos excesivos, nunca sentarse en la camilla ni usar el sill&oacute;n de profesor y estar siempre movi&eacute;ndose como alma que lleva el diablo.</li><li>7. Sin pasarse, algunos traumatismos dan tambi&eacute;n comod&iacute;simas bajas: par&aacute;lisis menores y recuperables de brazo o mano h&aacute;bil (diestra o zurda seg&uacute;n los casos), operaciones de menisco oportunas, escayolas o similares que impidan total o parcialmente la movilidad.</li><li>8. A la &uacute;ltima est&aacute;n los trastornos de columna, ya en su rama ascendente cervical o ya en la otra descendente lumbar. Unas v&eacute;rtebras sin operar justifican su par de bajas al a&ntilde;o (oto&ntilde;o y primavera) y todo el mundo nos despedir&aacute; de urgencia del instituto sabiendo que vamos "en un grito" y a acostarnos enseguida.</li><li>9. Si opta por la operaci&oacute;n, pille si puede una buena complicaci&oacute;n postquir&uacute;rgica y podr&aacute; tirarse en la cama medio curso y el otro medio, a base de su poquito de nataci&oacute;n, otro poquito de gimnasia, algo de pesas y bicicleta, en fin: de oro. Ensayo de lo que ha de venir.</li><li>10. Las enfermedades card&iacute;acas tienen su punto. Un noventa por cien de profesores infartados logra antes o despu&eacute;s irse a su casa. Hay que dosificar bien el infarto y no pasarse (v&eacute;ase cap&iacute;tulo de <em>viudedades</em>).</li><li>11. Seguro que una nariz, una oreja, algo en su f&iacute;sico es imperdonable. Alegue estragos ps&iacute;quicos y h&aacute;gase la est&eacute;tica con cargo al presupuesto. Eso s&iacute;: nunca en verano, que el sol es malo para las cicatrices.</li><li>12. No desde&ntilde;e tampoco, si es mujer, sacarle partido a sus fechas: la oportuna pre&ntilde;ez, los duelos menstruales. </li><li>13. Con paciencia, cualquier patolog&iacute;a de las descritas anteriormente andando el tiempo se hace cr&oacute;nica y m&aacute;s tarde irreversible. D&eacute;jese llevar. A&ntilde;ada nicotina en los pulmones, alcohol en el h&iacute;gado, az&uacute;car en sangre, colesterol en venas, soplo en coraz&oacute;n: garantizan bajas que pueden llegar a definitivas. No se deje abatir por la torva mirada de la mala conciencia. Por las ma&ntilde;anas es bueno escuchar en ayunas la canci&oacute;n de Martirio <em>Estoy mala,</em><a name="_ftnref2" href="/admin.php#_ftn2" title="_ftnref2">[2]</a><em> </em>y no desanimarse: est&aacute;s malo, t&iacute;o. T&iacute;a: est&aacute;s <em>pa</em> acostarte.</li></ul><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="center"><em>C Si ha llegado hasta aqu&iacute; y sigue dando clase, </em></p><p align="center"><em>&iexcl;feliz cumplea&ntilde;os!: </em></p><p align="center"><em>ya queda menos para llegar al encuentro de la </em></p><p align="center">F Tercera Fase: Ex Profesores de Instituto, <em>donde se ense&ntilde;a con casos famosos </em></p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">C&oacute;mo sacarle brillo a la paguita</p><p align="center">&nbsp;y</p><p align="center">C&oacute;mo las mejores clases son las pasivas</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><hr width="33%" size="1" /><p><em>Ganaperder</em> y <em>pierdeganar</em>, verbos regulares, siguen los modelos de sus conjugaciones respectivas.</p><p>&laquo;Estoy mala, / mala, mala, mala de acostarme, / no tengo el cuerpo pa n&aacute;.&raquo;</p>]]></description><pubDate>Fri, 29 Jun 2007 23:13:00 +0000</pubDate></item><item><title>ensayo sobre la vanidad</title><link>https://daniellebrato.blogia.com/2006/100301-ensayo-sobre-la-vanidad.php</link><guid isPermaLink="true">https://daniellebrato.blogia.com/2006/100301-ensayo-sobre-la-vanidad.php</guid><description><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p><p align="center">D&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;a&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>i</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; e&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; l&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;L&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; e&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; b&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; r&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; t&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; o</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">- ensayo sobre la vanidad -</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">QUE EMPIEZA EN NADA Y QUE TAMPOCO ACABA</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">Nueva Versi&oacute;n del</p><p align="center"><em>Refr&aacute;n y cuento de La Lechera</em></p><p align="center">Con motivo de unas llamadas</p><p align="center">nunca hechas en horario conveniente</p><p align="center">a su hijo Juan, que andaba por Ibiza pasando su verano</p><p align="center">y trabajabando.</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">*</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center"><em>Y no me deja libre hueso alguno</em></p><p align="center">(Miguel Hern&aacute;ndez)</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center"><em>Que en la lecci&oacute;n y estudio nos mejora.</em></p><p align="center">(Francisco de Quevedo)</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; I.</p><p align="center">Te escribo, pues, mi Juan. Querido hijo:</p><p align="center">puedes creer que estoy dos o tres d&iacute;as</p><p align="center">queri&eacute;ndote llamar y no te llamo.</p><p align="center">Un d&iacute;a y otro d&iacute;a, siempre hay alguien</p><p align="center">o hay algo, hay alg&uacute;n plan, y no hay manera.</p><p align="center">Una vez el teatro, luego vino</p><p align="center">tu hermano de Alemania, te imaginas,</p><p align="center">y en general la agenda, que a esa hora</p><p align="center">social de los tel&eacute;fonos se sale</p><p align="center">de amigos y paseos y cruzcampos.</p><p align="center">Y como nuestro hablar no es nada urgente,</p><p align="center">que es hablar por hablar, cosas de novios,</p><p align="center">sin prisas, un d&iacute;a y otro va pasando,</p><p align="center">me dan las doce y pico y no te llamo.</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; II.</p><p align="center">No llamo. Pues entonces un mensaje</p><p align="center">al m&oacute;vil. Pero empiezo, y tantas letras</p><p align="center">son muchas para el cuerpo. Con mis dedos</p><p align="center">torponchos y miopes, una hora</p><p align="center">o m&aacute;s que tardar&eacute; tecla por tecla.</p><p align="center">Y como somos profes, y de lengua,</p><p align="center">los signos ortogr&aacute;ficos fatigan</p><p align="center">si los ponemos y, si no, es peor:</p><p align="center">son faltas. Los mensajes, a tu edad,</p><p align="center">son lo normal, que and&aacute;is en saldo cero,</p><p align="center">mientras que en los mayores, que pagamos</p><p align="center">por banco a fin de mes, ya no es lo mismo.</p><p align="center">Mensajes, los precisos y, por &uacute;ltimo,</p><p align="center">para mensajes largos, una carta.</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; III.</p><p align="center">Carta de las que empiezan por querido</p><p align="center">hijo, dos puntos, tal y cual y cuentan</p><p align="center">con todos sus av&iacute;os, paso a paso,</p><p align="center">c&oacute;mo va todo, hasta la fecha y firma.</p><p align="center">Carta de las de sobre y ve al estanco</p><p align="center">y compra el sello. &iquest;Habr&aacute; cosa m&aacute;s rancia</p><p align="center">que un sello? S&iacute;: un buz&oacute;n, buz&oacute;n de esos</p><p align="center">de amarillo chill&oacute;n de gran bolardo,</p><p align="center">menhir o pene que el Estado tiene</p><p align="center">por todas partes. Necesitas uno,</p><p align="center">y ya no ves ninguno. As&iacute; es la carta</p><p align="center">de hace siglos con sus supersticiones:</p><p align="center">la cruz al empezar, rezar, que llegue,</p><p align="center">virgencita, &iquest;se te ha olvidado el c&oacute;digo?</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; IV.</p><p align="center">Si no se te olvid&oacute; ponerle el c&oacute;digo</p><p align="center">postal y no viene devuelta amable-</p><p align="center">mente por el servicio de correos,</p><p align="center">si no se pierde, claro, es que la carta</p><p align="center">est&aacute; ya en su destino. Alguien la coge</p><p align="center">de su buz&oacute;n, la salva como a un pr&iacute;ncipe</p><p align="center">del naufragio que son cartas del banco,</p><p align="center">facturas de agua, luz o similar,</p><p align="center">acuses sospechosos de recibo</p><p align="center">certificado, multas, pesadillas</p><p align="center">de hacienda o tr&aacute;fico, municipales.</p><p align="center">En medio, en fin, de la hojarasca y entre</p><p align="center">falsas ofertas, necias propagandas,</p><p align="center">ah&iacute;, manuscrita, est&aacute; la carta humana.</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; V.</p><p align="center">No merecen las cartas la escalera,</p><p align="center">menos el ascensor, nunca un pasillo,</p><p align="center">cuchillo carnicero ni de sierra,</p><p align="center">&iexcl;qu&eacute; horror! En todo caso, un arma blanca,</p><p align="center">noble Opinel, navaja de Albacete,</p><p align="center">a falta de abrecartas o estilete.</p><p align="center">Si el sobre es de abre f&aacute;cil, que lo sea</p><p align="center">realmente, no a bocados ni a cachitos,</p><p align="center">que luego, date cuenta, has de guardarla</p><p align="center">del caos de tu despacho o papelera.</p><p align="center">Si bebes, ponte un vino, tu cerveza,</p><p align="center">caf&eacute;, infusi&oacute;n, tu whisky o tu cubata.</p><p align="center">Si fumas, es la hora de un cigarro.</p><p align="center">De c&oacute;rpore impecable, abre la carta.</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; VI.</p><p align="center">La carta humana, flor de los curr&iacute;culos,</p><p align="center">que, por el mismo precio, ya la escribe</p><p align="center">uno pensando en la posteridad:</p><p align="center">el d&iacute;a que una tesis utilice</p><p align="center">de archivo o fuente tu correspondencia,</p><p align="center">cartas que habr&aacute;n perdido, por la fama</p><p align="center">de alguna de las partes, su car&aacute;cter</p><p align="center">privado, ser&aacute;n p&uacute;blicas, notorias</p><p align="center">piezas maestras de una vida o b&iacute;o-</p><p align="center">graf&iacute;a que al final acabe en libro</p><p align="center">de texto, premio N&oacute;bel o museo.</p><p align="center">Y pues hay que cuidar lo que uno escribe,</p><p align="center">que todo es vanidad si no es herencia,</p><p align="center">te mando este soneto o lo que sea.</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; VII.</p><p align="center">Soneto o aprendiz o lo que sea,</p><p align="center">catorce endecas&iacute;labos. No importa</p><p align="center">si unos con otros riman por estrofas,</p><p align="center">cuartetos y tercetos, o son blancos.</p><p align="center">Importa mucho m&aacute;s que, con la m&eacute;trica,</p><p align="center">cumplamos con la &eacute;tica y la est&eacute;tica.</p><p align="center">De siempre nos ense&ntilde;an que las cosas</p><p align="center">consisten en un fondo y una forma,</p><p align="center">sin que uno falte y la otra nos parezca</p><p align="center">un puro juego sin sentido y hueco.</p><p align="center">Que tengan alma, tengan vida y tenga-</p><p align="center">mos algo que decir y con razones</p><p align="center">que a ser posible y por partida triple</p><p align="center">ense&ntilde;en y diviertan y emocionen.</p><p align="center">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 03 Oct 2006 00:20:00 +0000</pubDate></item><item><title>relato: vocaciones, vacaciones (2005)</title><link>https://daniellebrato.blogia.com/2006/092108-relato-vocaciones-vacaciones-2005-.php</link><guid isPermaLink="true">https://daniellebrato.blogia.com/2006/092108-relato-vocaciones-vacaciones-2005-.php</guid><description><![CDATA[<p>&copy; Daniel Lebrato, 2005</p><p>___________________ VOCACIONES, VACACIONES</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><em>premio. Del lat. praemium. 1. m. Recompensa, galard&oacute;n o remuneraci&oacute;n</em></p><p align="right"><em>que se da por alg&uacute;n m&eacute;rito o servicio, 2. m. Ripio o rima f&aacute;cil de intenci&oacute;n burlesca, frecuente a prop&oacute;sito de nombres o apellidos, v. gr., Dato, atr&iacute;ncamela un rato.</em></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>TESIS. VOCACIONES</p><p>Como quien ha le&iacute;do a S&aacute;bato y a Hip&oacute;lito Gonz&aacute;lez Navarro, yo ten&iacute;a varios comienzos para esto. Por ejemplo: Todos saben que yo mat&eacute; al Orientador. Por ejemplo, Todos saben que me llamo Ale Berl&iacute;n Dato, Me escap&eacute; del zool&oacute;gico de Maica Esp&iacute;n, He venido huyendo de Doble Erre. O impactos semejantes. Por &uacute;ltimo, mi patria ha sido siempre la literatura, y en literatura hay que empezar peg&aacute;ndoles fuerte, al coraz&oacute;n o al h&iacute;gado. Efectivamente me llamo Ale Berl&iacute;n Dato y se me identifica con una peque&ntilde;a editorial, el Sobre Hilado, maquinista y corrector de pruebas. Como empresa, el Sobre Hilado es una ruina, aunque eso no signifique que yo haya matado a nadie. &iquest;O debo decir a alguien? Las negaciones en castellano son la leche.</p><p>Gracias a Dios soy funcionario. Me impone un respeto la frase gracias a Dios, y por eso no la uso nunca. Sin embargo, con el Estado hago excepci&oacute;n, y con el nombre que nos da a sus hijos: funcionario. Se puede dudar si Dios existe, lo que sin duda existe es el Estado (as&iacute;, con may&uacute;scula). Gracias al Estado y a unas oposiciones, algunos gozamos esa seguridad que da el sector p&uacute;blico, sin despidos y con n&oacute;mina fija, seguridad incomparable en tiempos de cierre de empresas, despidos masivos y contratos basura. Gracias al Estado nos libramos un poco del capitalismo sin entra&ntilde;as (como si hubiera o hubiese alg&uacute;n capitalismo con entra&ntilde;as), en estos tiempos, cumplidos los cuarenta y cinco, en que no sabes si marcarte un viaje apasionante a la India o abrirte en una cartilla un plan de jubilaci&oacute;n.</p><p>Soy, lo reconozco, lo m&aacute;s parecido a funcionario de prisiones, profesor de instituto. Por m&iacute;, me hubiera o hubiese quedado dando clases en la facultad, pero la seguridad que yo quer&iacute;a no me la daba aquel departamento, feudal y restringido. As&iacute; que prepar&eacute; oposiciones. Empec&eacute; en esto siendo m&aacute;s de literatura que de lengua. Fui luego el de lengua, m&aacute;s que el de literatura. Antes era de espa&ntilde;olas y al d&iacute;a de hoy de castellanas. Me da igual. Me ponga como me ponga, ser&eacute; siempre el de lenguaje, el Dato, o el Dato: atr&iacute;ncamela un rato. Y de profesor a maestro, y lo que venga. Los ep&iacute;tetos no me deshonran. Va por ustedes. Todav&iacute;a soy capaz de entrarles en clase por derecho. De mirar de frente al chulillo de turno que me anda tocando los pupitres. Capaz de medirme con &eacute;l el territorio y decirle a los ojos de qu&eacute; vas, qui&eacute;n te crees que manda aqu&iacute;, so gilipollas.</p><p>Peor es la p&eacute;rdida de calidad. Al principio las ense&ntilde;anzas medias eran medias tirando a altas. Ahora van tirando a bajas que te cagas, quiero decir al graduado escolar. Para estar a la altura (o a la bajura) de los tiempos, hace mucho dije adi&oacute;s a mis clases preferidas, aquellos cl&aacute;sicos del alma, Juan Ruiz, Celestina, Garcilaso, a quien tanto deb&iacute;a. Por guardarles el luto a mis cl&aacute;sicos, hoy consiento que mis muchachos destrocen en el aula la &uacute;ltima chorrada de literatura supuestamente juvenil. A eso se le llama dar carnaza. Antes que una lectura vulgarizada y est&uacute;pida del <em>Romancero</em> o del <em>Lazarillo</em>, que despedacen al Harry Potter o Porter de turno, que nunca s&eacute;. En clase, no es que me aburra, es que me divierten otros espect&aacute;culos: los pelos que se pintan, las miradas retadoras, las braguitas, los ch&aacute;ndales a la moda mercadillo, los tatuajes, los p&iacute;rsins y bollycaos que se clavan en el cuerpo, los michelines, las posturas, las canciones y programas, que me muero. Si por la literatura en castellano fuera o fuese, me aburrir&iacute;a en clase como una ostra criando n&aacute;car.</p><p>Mi instituto reside en un barrio de ropa tendida a la calle, de mujeres que absurdamente baldean y refriegan su cachito de acera como si la acera fuera o fuese suya, y de varones jug&aacute;ndose el tedio a la baraja o al domin&oacute;. A m&aacute;s de uno, como abuelete, se le ve cangureando al nieto venido, lo m&aacute;s probable, de penalti. A otros, m&aacute;s j&oacute;venes, se les ve echando alg&uacute;n currito de higos a brevas, esas chapuzas que se abrevian en chap&uacute;, pura econom&iacute;a sumergida. Y de ah&iacute; a la cartilla del paro. Entre el prejubilado, el jubilado y el parado, el hilo es m&aacute;s bien sutil: depende de las rondas en el bar. Entre el parado de larga duraci&oacute;n y el gorrilla que no sabes si te guarda el coche o si te lo va a robar, el hilo, la ronda, es que ni se ve. As&iacute; les digo a mis cursos el d&iacute;a (raro) que me pillan la vena tutorial: que no hay atajo sin trabajo, que se apliquen y aspiren a lo mejor, que estudien cuanto m&aacute;s para salir del hoyo. Y cuando alg&uacute;n padre madre se deja caer en plan contribuyente con las vacaciones &lsquo;de maestro' que tenemos &lsquo;los maestros' y lo poco que trabajamos &lsquo;los maestros', con la misma le respondo: a sus pies de usted, se&ntilde;ora/se&ntilde;or: mis buenos estudios me ha costado. Que su Y&oacute;natan Jes&uacute;s espabile y haga como yo, la carrera.</p><p>En mi tiempo libre escribo, leo y publico. Los tres ocios me divierten. Por ese orden, aunque lo normal es leer. Cuando escribo, me lo paso pipa si algo merece; lo dem&aacute;s, papelera. Mientras estoy en mi m&aacute;quina todo funciona y el mundo est&aacute; bien hecho. Estas vacaciones quiero quitarme de encima las dos labores en prosa que me pisan los talones. Una es acabar las entregas de Vidas Fastidiadas que tengo comprometidas para As&iacute; es la vida, ese grand&iacute;simo fresco del siglo veinte que dirige mi amigo Manuel D&iacute;az Trillo, quien no para, con raz&oacute;n, de darme la co&ntilde;a. Otra es la novela contundente y comercial que, debidamente presentada al Planeta, d&eacute; a mi vida esos cien kilos que necesita, y me permitan mandar las vidas fastidiadas y a mi amigo Manuel a hacer pu&ntilde;etas. No me busquen en c&iacute;rculos de escritores. Si no les importa, mejor quedamos en el bar.</p><p>Y he llevado palante ese trabajillo editorial que hasta ayer mismo me ha gustado y que es otra cara de la creaci&oacute;n: la letra impresa, el tacto del papel, el libro cosa. Y la correcci&oacute;n de textos. Fijar palabras, defender, sin ir m&aacute;s lejos, la palabra &lsquo;palante' que acabo de usar. La editorial siempre fue modesta pero su misma modestia y las tiradas minoritarias le dan a sus libros ese punto bibli&oacute;filo de coleccionista que es al fin cach&eacute;. De hecho, todo el mundo quiere publicar en el Sobre Hilado. Antes, los autores con sus poemas y sus prosas ven&iacute;an al instituto. Hac&iacute;amos con ellos eso que se llama literatura en el aula. El poeta en vivo y en directo, el narrador y sus personajes, ya saben.</p><p>Cuento esto como ejemplo de vocaciones ni cumplidas ni frustradas sino todo lo contrario. Cuando una alumna o alumno me pregunta por salida o salido profesional, les digo que muevan su imaginaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; quer&eacute;is ser? &iquest;Quien limpia el despacho o la despacha o quien calienta la cula o el culo en el peazo sill&oacute;n del despacho o despacha? Y les propongo o proponga un anticipo o anticipa: que se imaginen no estudiantes sino trabajando o trabajanda. Y, m&aacute;s todav&iacute;a o todav&iacute;o: jubilados o jubiladas. Si vas a jubilarte con el s&iacute;ndrome del trabajo o la trabaja, qu&eacute; vas a echar de menos o menas, quilla o quillo. &iquest;La mecha o el mecho que pon&iacute;as en la pelu, la basura o el basuro que recog&iacute;as en los contenedores, las celulosas o celulosos del hospital? Preferible, les digo, no echar en falta nada y que viva y que viva todo lo que os guste. Ning&uacute;n cartero, salvo el de Neruda, echar&aacute; en falta las cartas que repart&iacute;a, ni los repartidores de telepiza las pizas que se com&iacute;an los dem&aacute;s. Trabajo, el que os d&eacute; de comer y os deje cuanto m&aacute;s libres. Como ejemplo me pongo: mis lecturas, mi musiquita, mis libros, mi buena vida extraescolar: cervezas, novia y amigos cuando pierdo de vista vuestras jodidas caritas adolescentes, les digo en lenguaje Tarantino. Sacadle brillo al sueldo y a la vida. Que yo no os vea apalancados de taberna, pendientes del seis doble o esclavos del rey de bastos. Que le vayan dando al carrito del nieto, agoag&oacute; sus babas con las vuestras. Que se jodan los cursos de macram&eacute; en el hogar del pensionista o pensionisto.</p><p>De todas las memeces del actual sistema educativo, lo m&aacute;s pintoresco es el llamado consejo orientador. El consejo orientador no es nuevo, es que se ha santificado y puesto a su servicio un departamento espec&iacute;fico: el departamento de orientaci&oacute;n. Frente a expedientes acad&eacute;micos con perfil y posibilidades, no hay problema, el consejo dictamina el itinerario m&aacute;s cre&iacute;ble a cada alumno: usted va para letras, para ciencias; o le afinamos hasta las ramas o &aacute;reas: sanitarias, jur&iacute;dicas, art&iacute;sticas, lo que usted quiera. Al hijo del banquero Bot&iacute;n el consejo de orientaci&oacute;n lo vio venir a la primera: este ni&ntilde;o vale para las finanzas (desde el apellido). Y con su alteza real la Infanta ya es que lo bordaron: esta ni&ntilde;a va para reina (de Espa&ntilde;a). Pero cuando el consejo orientador tiene todo el arte de este mundo es frente a los expedientes fronterizos, alumnos venidos de la rumbita y el pincho, carne picada para el tutelar de menores que podr&iacute;an hacerle una cicatriz al volkswagen que el profesor va estrenando, a plazos. Atentos, entonces, al consejo. A usted, Pel&aacute;ez, le vemos de reciclador de medio ambiente (antes basurero) o t&eacute;cnico recogedor de chapapote. A usted, Vanessa del Roc&iacute;o, la vemos como t&eacute;cnica de limpieza (vulgo fregona) o estetisi&eacute;n (lava cabezas y pone rulos). A Jonathan Macael le cuadra el suministro de energ&iacute;a (repartidor de bombonas). Alba&ntilde;iles de cementerio, putas de carretera, vengan, vengan. Alguien tiene que hacer esos trabajos, ja, el dinero no da la felicidad, ja, ja, y al final lo que importa es la persona, ja, ja, ja.</p><p>Mis personas, alumnos a los que quiero, y por eso me r&iacute;o con ellos y de ellos, mis alumnos, digo, me siguen y hasta creo que me entienden, aunque no falle una testiga (de Jehov&aacute; y de mis cabreos) que me corrija siempre y que por qu&eacute; no habla usted bien y nos da ejemplo, que a fin de cuentas es usted de lengua, sin ostias ni ostia puta, que est&aacute;is tontos, ni me cago en la puta que me pari&oacute;. Pero la mayor&iacute;a, aunque me entienda, no atiende a razones, no hace nada. El barrio corona a sus habitantes con un orgullo de acera y bloque que a m&iacute;, que no soy del barrio y s&iacute; soy del barrio, me desespera. Y esa desesperaci&oacute;n es de ra&iacute;z pol&iacute;tica. La Educaci&oacute;n, el Sistema Educativo como una esquina de un m&aacute;s grande edificio. Me desespero y espero que ganen los m&iacute;os. Si ganaran los m&iacute;os, casi nada. Yo, que voto sentimental y que dej&eacute; a los m&iacute;os en la cuneta del voto &uacute;til, de frases repipiolas que acaban todas &lsquo;en democracia'. Los m&iacute;os. Y eso que se supone que, porque hay barrios como el m&iacute;o, hay tambi&eacute;n las ideas y las personas que son los m&iacute;os.</p><p>Y en todo esto, la editorial, el Sobre Hilado. Desde joven tengo amigos que escriben. &iquest;Por qu&eacute; no invitar a mis amigos escritores y traerlos a mi barrio y hacer con ellos literatura en el aula? &iquest;Y por qu&eacute; no, para mayor eficacia y hermosura, una publicaci&oacute;n con las cosas que ellos les vayan a leer a mis alumnos, servir a mis amigos en letra impresa, hacerlos libro de texto en condiciones? A los autores, esa publicaci&oacute;n les servir&iacute;a desde recuerdo hasta curr&iacute;culo. Eran tiempos pioneros de la Reforma. Tanto iluso para tantas ilusiones, o al rev&eacute;s. Con qu&eacute; salero, le pusieron Reforma, como a Lutero. Cualquier proyecto entraba con sello de innovador o novador. Los centros de profesores, encantados. Los delegados provinciales, encantados. Ven&iacute;an a los actos, multiplicaban tus sexenios, te pon&iacute;an de ejemplo, te daban cancha en la prensa. Pero, amigo, si quer&iacute;as hacer libros en condiciones, ni Reforma ni ostias en vinagre. Estabas meti&eacute;ndote en un gremio que no entend&iacute;a de pel&iacute;culas. O tienes el ISBN o no vales un duro, chaval.</p><p>Ver&aacute;n. Cualquiera puede publicar un libro. Con hacer un dep&oacute;sito, el dep&oacute;sito legal, es suficiente. Otra cosa es la imprenta que lo edite y la salida que usted le d&eacute; a su libro: si lo distribuye a mano o a m&aacute;quina, o sea pas&aacute;ndoselo a sus parientes, conocidos y compromisos, o entrando de lleno en el sistema de librer&iacute;as y distribuidoras: cl&aacute;usulas, porcientos, ivas legales y comerciales. En este caso, el precio engorda. Por regla general, lo que en imprenta vale diez, en la tienda valdr&aacute; cien. Y a la inversa. Del libro que usted compra por mil, el autor se lleva cien como mucho. Vil metal le llaman, manos limpias. Pero a efectos curriculares, de m&eacute;ritos (ascensos, concursos y traslados), no valen las publicaciones con s&oacute;lo el dep&oacute;sito legal. Y hasta cierto punto es l&oacute;gico. Porque usted, pill&iacute;n, para inflarse su curr&iacute;culo y a nosotros las pelotas lleva a&ntilde;os auto edit&aacute;ndose y as&iacute; cualquiera tiene bibliograf&iacute;a como churros. Para evitar en parte las ediciones de autor, se pide un c&oacute;digo oficial, un ISBN, siglas correspondientes al International Standard Book Number. International Standard Serial Number, ISSN, si se trata de una revista. No se asuste: tampoco hace falta ir a Nueva York. En Espa&ntilde;a hay Oficina del ISBN dependiente del Ministerio de Cultura. Y empresas y empresarios aut&oacute;nomos autorizados. Como hay Dios. Como hay electricistas y fontaneros autorizados.</p><p>Si digo que el ISBN impide &lsquo;en parte' las ediciones de autor, es porque en estos tiempos infames ni por &eacute;sas se evita el mercado negro, el tr&aacute;fico de ediciones encubiertas. Ah&iacute; est&aacute;n las editoriales que se trabajan a fondo el mercado de in&eacute;ditos y &oacute;peras primas. Como empresas de noveles y feria de vanidades, nadie da un euro por esas editoriales, que al final est&aacute;n peor vistas que las ediciones de autor. Pero, tranquilos, la chistera editorial todav&iacute;a guarda una sorpresa, a mitad de camino entre la auto edici&oacute;n descarada y el contrato en condiciones: usted nos paga bajo cuerda y sin que nadie se entere nosotros procuramos publicar lo suyo en una editorial hecha y derecha. Usted salva su vanidad y nosotros ganamos una pasta gansa. Presentamos la auto edici&oacute;n encubierta, cuya receta facilito, por si hiciera o hiciese el av&iacute;o.</p><p>Auto edici&oacute;n encubierta en salsa de agencia editorial. Ingredientes para una persona. Un autor con ganillas, una obra en verso o en prosa con tal de que sea in&eacute;dita (y original, jefe), algunos ahorros, una docena de premios literarios en las modalidades de poes&iacute;a, relato o novela (m&aacute;s raramente, de teatro), un agente literario, alguna editorial de las de mediano alcance, una copister&iacute;a, una oficina de correos y un amigo adulador (seg&uacute;n mercado). Receta. Se coge al autor y, en habitaci&oacute;n aparte, se le quitan su mujer y sus ni&ntilde;os. Se le pone a escribir hasta sacarle por impresora de 150 a 200 folios mecanografiados a doble espacio (si son de prosa) o por arriba de 500 versos (si son poemas). El tema normalmente ser&aacute; libre o sujeto a lo que manden las bases. Previamente tendremos dispuesto un amigote fresco (de los de cuatro o cinco rondas de cerveza sin pagar ninguna) que lea en primicia el original y le haga los honores de muy original, macho, y de grand&iacute;simo m&eacute;rito. A falta de amigote fresco, vale tambi&eacute;n pareja o consorte, evit&aacute;ndose en lo posible la especie llamada parienta, tenida por vulgar en estos ambientes. En sedes repartidas por la geograf&iacute;a del castellano, se convocan casi mil premios literarios a lo largo del a&ntilde;o. De todos, elegimos diez o doce, los que parezcan m&aacute;s prestigiosos y mejor pagados. Firmen la convocatoria diputaciones, ayuntamientos, cajas de ahorro o instituciones las que sean, la dotaci&oacute;n de los premios no bajar&aacute; nunca del mill&oacute;n de las antiguas pesetas (vulgo kilo) libres de cargas y descuentos. Las bases de la convocatoria se anuncian en prensa y han de incluir la publicaci&oacute;n de la obra, de tal manera que el autor se imagine encuadernado en pasta de Visor, Hiperi&oacute;n, Pretextos o Renacimiento para poes&iacute;a; Planeta, Alfaguara, Plaza &amp; Jan&eacute;s o Seix Barral para novela o relatos. Por decir algunas. Pero volvamos al autor. En una copister&iacute;a, se van pasando sus folios manuscritos de uno en uno hasta conseguir del orden de las cinco o seis copias requeridas. Se grapan o encuadernan al gusto. En hoja y sobre aparte, se prepara una plica, ese sobre que no debe abrirse hasta despu&eacute;s del fallo del jurado y que consta por fuera de lema y t&iacute;tulo (falso, si se quiere) y por dentro de toda la verdad: direcci&oacute;n, tel&eacute;fono de contacto, breve curr&iacute;culo y opcionalmente fotocopia del DNI del concursante. Se cierra la plica. Si el sobre no es de auto cierre y es de los que dejan gomina en los labios, la pegajosidad se mata con su chupito de orujo o de aguardiente. A continuaci&oacute;n se a&ntilde;ade la plica a las copias grandes hasta formar su buen paquete postal. Este paquete debe pesar del orden de unos diez euros en sellos de correos e ir debidamente envuelto en papel de embalar de estos que ahora se llevan, de pelotillas mayormente, con la direcci&oacute;n convocante bien puesta y sin olvidar en letra clara para el premio tal y cual. Todo sin remite ni firma. Se vuelve a la calle y se guarda una cola espesa en la oficina de correos. Se manda el paquete certificado. Si no lo certifica, la verdad es que da igual. Francamente: si es paquete ganador, qui&eacute;n va a pedirle nada, y si es paquete perdedor, no nos enga&ntilde;emos: el resguardo se lo puede usted meter en el culo. Hasta hace poco, pod&iacute;a servirle para recuperar sus copias de entre el purgatorio de las no premiadas, y consolarse con ese ahorro para la pr&oacute;xima, que su buen dinero cuestan. Pero &uacute;ltimamente, por la cara van y queman o destruyen los ejemplares. L&eacute;ase usted las bases. Reciclar, le dicen.</p><p>Para espesar la ansiedad mientras se falla el fallo, fallido fallo que no falla, oc&uacute;pese de otros menesteres de la vida. Fijo que a su mujer no le han de faltar ideas: ni&ntilde;os al dentista, compras, lavadoras; tanto tiempo, majo, que has estado ah&iacute; en tu cuarto encerrado. Y a esperar entre quimeras y cuentos de lechera un telegrama que no ha de llegar. La espera se hace frustraci&oacute;n y esa frustraci&oacute;n hay que ponerla a enfriar hasta que cuaje. Durante semanas, meses sucesivos, se repite el procedimiento empezando desde la copister&iacute;a hasta completar de diez a doce frustraciones seg&uacute;n el &aacute;nimo, teniendo buen cuidado de que la obra no resulte en ning&uacute;n caso ni finalista. Para un fracaso m&aacute;s gelatinoso, es aconsejable que alguno de los premios se lo lleve fulanito de tal, con quien el autor mantiene una rivalidad secreta, y que el amigote fresco y gorr&oacute;n, a cada fallo y golpe de cerveza, comente macho, los premios es que ya se sabe que est&aacute;n todos dados de antemano. Entonces se coge una editorial de las que hab&iacute;amos dejado entre ni fu ni fa. Le a&ntilde;adimos un agente espabilado con un list&iacute;n de autores potenciales. Se mezcla el agente con nuestro autor y de un malet&iacute;n de ejecutivo le hacemos sacar un pliego de condiciones con su comit&eacute; lector, su asesoramiento editorial y su lindo futuro prometedor lleno de escaparates, de librer&iacute;as y de autores firmando ejemplares en el Corte Ingl&eacute;s hasta agotar la tirada. Este lindo futuro habr&aacute; de irse dosificando hasta que al autor se le pongan los ojos a cuadritos. En ese punto, se saca del malet&iacute;n del agente un segundo y definitivo pliego de condiciones que aseguren que el autor est&aacute; dispuesto a pagar de su bolsillo todos los gastos de edici&oacute;n, incluyendo sueldo y comisiones de el del malet&iacute;n, cuentas del bar y futuros actos de promoci&oacute;n. El pago se har&aacute; en met&aacute;lico adelantado o en especie de esta manera: el autor pacta la compra de toda o casi toda la tirada. Preferible que el autor se guste a s&iacute; mismo y que la obra como narciso le enamore de veras. De todas formas, la editorial no arriesga nada y el autor, granujilla, le dar&aacute; las vueltas a la decencia y al curr&iacute;culo y conseguir&aacute; incrustar su nombre en la solapa del prestigio de los &uacute;ltimos t&iacute;tulos publicados. El libro por fin se sirve con guarnici&oacute;n de Vargas Llosa, Garc&iacute;a M&aacute;rquez o Jos&eacute; Hierro.</p><p>Nunca con semejantes mimbres el Sobre Hilado. El Sobre Hilado era una prestigiosa experiencia marginal y guerrillera. Marginal porque dedic&aacute;ndose sobre todo a la poes&iacute;a, ya me dir&aacute;n: nadie compra libros de poes&iacute;a. Y guerrillera porque hab&iacute;a dado a conocer a m&aacute;s de un poeta, hoy consagrado. El Sobre Hilado era en realidad Tamara Troncoso, mujer empresa y gran olfato lector. Un local cutrecillo en pleno centro, una m&aacute;quina de coser S&iacute;nger que me llam&oacute; la atenci&oacute;n, dos impresoras, un ordenador. Ella se llamaba Tamara aunque con la misma pod&iacute;a haberse llamado Jarcha, Jaima, Asarti o Tamar&eacute;i. Me explico. Su padre, virtuoso autodidacta, vivi&oacute; toda su vida prendado de una copla moz&aacute;rabe que dec&iacute;a: Non t&acute;amar&eacute;i il la con asarti an jaima ma curti, traducida por don Emilio Garc&iacute;a G&oacute;mez: No te amar&eacute; si no juntas mi ajorca del tobillo con mis pendientes. El se&ntilde;or Troncoso dejaba a su hija una gracia de por vida: busca a un hombre que te tenga el santo d&iacute;a con los tacones en el techo, imagen que no es m&iacute;a pero es tan gr&aacute;fica que por eso la pongo.</p><p>Quedamos una tarde. Tamara ten&iacute;a un cuerpo de los que crean afici&oacute;n. Si te dicen en clase de dibujo dibuja a una t&iacute;a buena, la pintas a ella. Llevaba una ajorca de l&aacute;piz y plata fina en su tobillo izquierdo. Y un cansancio infinito en el resto del cuerpo. Jartita de editar y corregir, hasta el mo&ntilde;o de aguantar a unos y a otros: que si no es leve, que es aleve; este hemistiquio por aqu&iacute;, esta sangr&iacute;a por all&aacute;; que si este doble espacio, esta cursiva; anda y que les vayan dando; nadie sabe lo que es editar a estos poetas, y lo peor: la mitad maricones. Yo entr&eacute; a matar. C&aacute;sate conmigo y ya ver&aacute;s c&oacute;mo tenemos muchos libritos. Tamara me pasar&iacute;a su sello editorial, su dise&ntilde;o, su red de distribuci&oacute;n, su agenda y sus contactos. Y, por supuesto, el ISBN. A cambio y con t&iacute;tulo de corrector de pruebas, sin paga ni seguridad social, que para eso cobro del Estado, yo me har&iacute;a cargo de todo lo dem&aacute;s: recibir y darle coba a los autores, seleccionar los originales, picar a m&aacute;quina, corregir los textos, manejar yo mismo el ordenador y las impresoras. Ah&iacute; te dejo las llaves, querido. Y se fue a las rebajas a comprarse media docena de ajorcas.</p><p>Golosos de la nueva era editorial y como abejas a la miel, mis amigos escritores acudieron con sus flores a Mar&iacute;a. Si alguien nos descalificaba como un club de amiguetes, amiguetes fueron Lorca y Alberti y amiguetes el c&iacute;rculo de Carlos Barral. Como replicaba uno de los nuestros: no es delito, sino fortuna y privilegio, que los amigos seamos adem&aacute;s de amigos buenos escritores. Y a diferencia de otras colecciones, el SH no entr&oacute; nunca en bander&iacute;as ni supuestas escuelas, tan frecuentes entre gente del gremio. A nosotros nos daba igual con tal de que cada uno hiciera o hiciese su trabajo: escribir y escribir bien. D&aacute;bamos calidad en dos frentes: calidad en mi instituto, que se llen&oacute; de autores en el aula, y calidad en no pocos escaparates de librer&iacute;as, donde los libritos nos los quitaban de las manos.</p><p>Todo inclu&iacute;a los animales del bestiario de Maica Esp&iacute;n. Por qu&eacute; no sali&oacute; publicado aquel zool&oacute;gico en condiciones, por qu&eacute; yo el Maquinista de mi General no ca&iacute; en la cuenta antes del gran desastre cuando a&uacute;n habr&iacute;a tenido arreglo, no me lo explico. No me lo explico. Por qu&eacute; todav&iacute;a me duele la mand&iacute;bula, como a un carajote, de aquel derechazo. Por qu&eacute; sigo teniendo pesadillas. Seguro que en lo de Maica ya estar&iacute;a sigui&eacute;ndome los pasos ese tipo llamado Doble Erre.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>ANT&Iacute;TESIS. VACACIONES</p><p>Movimiento de cucharillas, a imitaci&oacute;n de movimiento de sables, militares golpistas, machotes ellos. Movimiento de cucharillas en todos los trabajos de la media hora del desayuno, bancos, oficinas. Movimiento de cucharillas en un instituto. Conspiraci&oacute;n dom&eacute;stica que suele coincidir con la hora del recreo y se desarrolla en cuatro fases, a saber. La primera, de cotilleo, murmuraci&oacute;n o recogida de datos. La banda de la cucharilla habla y habla hasta fijar el tema. Se prende con una chispa: &iquest;os hab&eacute;is enterado?, &iquest;sab&eacute;is la &uacute;ltima? y se deja correr. En la segunda fase prima tomar medidas: concurso de soluciones al que optan profesores l&iacute;deres, enteradillos y salvadores de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica. La tercera fase acaba en decisi&oacute;n tomada, sea norma escrita o acuerdo de obligado cumplimiento. Si la banda de la cucharilla se ve con fuerzas procuran un acuerdo de claustro o de consejo escolar. Si no les salen las cuentas (de n&uacute;mero de votos), acuden a direcci&oacute;n o a jefatura de estudios y, si hay qu&iacute;mica entre los despachos, hasta la inspecci&oacute;n. As&iacute; se llega a la cuarta fase en que alguien o &aacute;lguienes se frotan las manos por haberse salido con la suya mientras que alguien lo pasa regular o directamente, t&uacute; mismo: te jodes como Herodes. Y es como en Hemingway: no preguntes por qui&eacute;n doblan las cucharas. Doblan por ti.</p><p>Y vaya si doblaban, viejo. Jefatura de Estudios, sensible al cuchareo, nos llam&oacute; la atenci&oacute;n: no pod&iacute;a ser, esas idas y venidas de los muchachos al aula de conferencias. No pod&iacute;a ser, esa gente extra&ntilde;a por los pasillos, mis poetas, compa&ntilde;ero, con sus calvitas, sus barbas, sus palillitos de dientes. Yo, la verdad, tampoco pod&iacute;a ser. Me refiero a cumplir con mis invitados y quedar bien, viniendo como ven&iacute;an desinteresadamente sin cobrar un euro. La mitad no sab&iacute;a c&oacute;mo desplazarse hasta el instituto y hab&iacute;a que ir a recogerlos o pagarles el taxi. Hab&iacute;a que anunciarlos en carteles, hab&iacute;a que atenderlos, qu&eacute; menos que una cervecita o un cafelito, hab&iacute;a que tenerles su botellita de Fontbella, hab&iacute;a que tenerles su sal&oacute;n de actos con su equipo y su micr&oacute;fono, que los poetas leen casi todos muy bajito y cuando, por hacerse o&iacute;r, tienen que levantar la voz, su l&iacute;rica como que suena a &eacute;pica.</p><p>Mis sobrehilantes, mujer. Un d&iacute;a los quise llevar al tercero de letras, y era un primero de humanidades con muy poca humanidad, dicho sea de paso. Cuando en el sal&oacute;n de actos se abr&iacute;a el turno de preguntas al autor, en vez de las habituales qu&eacute; es para usted la literatura o cu&aacute;ndo empez&oacute; a escribir, Vanessa del Roc&iacute;o y compa&ntilde;&iacute;a preguntaban cosas como tiene usted p&aacute;gina web, en qu&eacute; tienda se ha comprado esa carpeta, qu&eacute; guay, qu&eacute; le parecen las letras del cuarenta principal de turno. Otro d&iacute;a busqu&eacute; al cou y me encontr&eacute; a un segundo de bachillerato, que no se interesaba por nada que no entrara en selectividad. La vez que, con esfuerzo de horas y artima&ntilde;as de profesor, yo lograba colarles en el aula a alg&uacute;n poeta, Vanessa del Roc&iacute;o y c&iacute;a, que hab&iacute;an promocionado y con muy buenas notas, segu&iacute;an con sus ojitos en blanco delante de un verso escrito y segu&iacute;an con sus preguntas peregrinas. Y coronar con &eacute;xito los recitales era complicado. Ya se hab&iacute;a impostado entre los muchachos la costumbre de silbar para aplaudir, que es como llevar luto con vestido blanco. Alg&uacute;n autor hubo, de los sensibles, que todo les afecta, que oy&eacute;ndose silbar tuvimos que darle una tila y mil explicaciones para que no se nos muriera o muriese all&iacute; mismo. Y las dedicatorias, esa es otra. Era costumbre que, finalizada la actuaci&oacute;n, entre silbidos y aplausos como queda dicho, la muchachada subiera o subiese a la tarima a la caza y captura de aut&oacute;grafos. A la hora de rubricar sus f&oacute;rmulas, mis sobrehilantes los pobres no sab&iacute;an c&oacute;mo acertar, si la Vanesa de turno usaba escribir su nombre con una o con dos eses; si Y&eacute;sica era Jessica; si el voluntarioso Y&oacute;natan quer&iacute;a su gracia con Y griega o con Jota y si, como Elisabeth o Ruth, lo quer&iacute;a con te y hache de the end, el acab&oacute;se. L&oacute;gsicamente (con l&oacute;gica Logse), mis sobrehilantes y mis alumnos y alumnas iban a acabar como en Babel: maj&aacute;ndose a palos o a palas los unos o las unas a los otros o a las otras.</p><p>Lo cual que, el Sobre Hilado me iba interesando cada vez menos. De los tiempos heroicos, en que nos quer&iacute;amos todos y &eacute;ramos &iacute;ntimos, camaradas, coleguitas, se pas&oacute; al escritor desconocido y a los an&oacute;nimos interesados. Un graciosillo, creyendo que nos hac&iacute;a un grand&iacute;simo favor, corri&oacute; por ah&iacute; la voz de que el SH era una editorial de noveles y de ediciones encubiertas. &iexcl;Madre m&iacute;a! La de viejitos que nos mandaron su poes&iacute;a de pensionista. La de bedeles de la Seguridad Social con sus casos ver&iacute;dicos. La de sonetos y romances a la virgen de su pueblo, a su mujer y a sus ni&ntilde;os. La de himnos parroquiales en rima consonante. Eso s&iacute;: todos dec&iacute;an que ellos poetas no eran ni quer&iacute;an ser. En algo est&aacute;bamos de acuerdo. Otro amigote hubo que, enamorado de nuestras ediciones, colg&oacute; en internet una publicidad terrible. Originales nos llegaban de los quince continentes. Originales por tierra mar y aire. Originales en chino, en lituano, en mire usted. Originales por paquespr&eacute;s, por correo, por correo electr&oacute;nico: My name is Gregory y yo querer que Shobre Jiladoh publicarme estas poetr&iacute;as. Nos salpic&oacute; tambi&eacute;n el caso Valladares. El pobre Eusebio, que andaba ya fatal, quer&iacute;a que yo le publicara su Antolog&iacute;a de la Poes&iacute;a Espa&ntilde;ola Concordada. Se me enfad&oacute; cuando di largas a aquellas versiones demenciales: "Recuerde el alsa dorsida", "En tanto que de rota y atutena", y aquel B&eacute;cquer que preguntaba "&iquest;Qu&eacute; es poem&iacute;a? Poet&iacute;a eres t&uacute;". Demasiado para el cuerpo. No me ver&iacute;a en otra hasta los atormentados tiempos de Maica&nbsp;Esp&iacute;n y de la e-rrata.</p><p>Dicho est&aacute; que Tamara Troncoso ten&iacute;a en su sede una m&aacute;quina de coser. Una aut&eacute;ntica S&iacute;nger a&ntilde;os 50 negra y niquelada tan a punto como un coche de carreras. Record&eacute; enseguida que los primeros sobrehilados eran de verdad un primor de sastrer&iacute;a. Ven&iacute;an cosidos con su cordoncillo marca p&aacute;ginas y estuchados en cart&oacute;n de todos los colores que Tamara cerraba con hilos y sedas, una sorpresa costurera. Despu&eacute;s de mi llegada a la editorial, los interesados ten&iacute;an como condici&oacute;n, como regla de juego y de partida, darnos sus textos en disquete o mandarnos sus originales por internet. No hab&iacute;a otra, aunque alguno no lo entendiera o entendiese, que son muy suyos y muy supersticiosos los escritores. Que si yo es que escribo a pluma, que yo a l&aacute;piz y en un cuaderno, que el otro en una Olivetti del a&ntilde;o la pera. La pera o la pese, macho. Aqu&iacute; se juega fuerte: quien no me d&eacute; su texto informatizado no sale en la foto. No s&oacute;lo por el trabajo que me quitaba de encima, sino porque la errata ser&iacute;a responsabilidad de cada uno. Como en el ajedrez, en mecanograf&iacute;a: tecla tocada, tecla jugada. Bastante carga me daba formatear en tipos garamond y attic los originales. Cosa m&iacute;a era compaginar y hacer encabezamientos y pies de p&aacute;gina, el &iacute;ndice y las solapas, el pie de imprenta. Y el ISBN, faltar&iacute;a m&aacute;s. Pero si el autor nos daba en disquete "a Dios gracias nadie me venc&iacute;a" en lugar del rom&aacute;ntico, llor&oacute;n y previsible "a desgracias nadie me venc&iacute;a", a Dios gracias se quedaba y no lo mov&iacute;a ni Dios.</p><p>E-rrata. Errata digital. D&iacute;cese de la errata mecano inform&aacute;tica. Errata, un poner, que el corrector se coma literalmente la mitad de un texto sin que el corrector se d&eacute; cuenta. Errata, un poner y un suponer, que cuando el corrector se da cuenta es demasiado tarde y el libro est&aacute; impreso, distribuido y en manos del col&eacute;rico due&ntilde;o, que es el autor, el cual, al err&aacute;tico modo viendo que su libro es impresentable por culpa de la errata va y le estampa su pasado y su futuro en la cara al corrector. Errata de listillo de cortar y pegar, Ctrl+C &oacute; Ctrl+X y Ctrl+V por el m&eacute;todo abreviado. Demasiado sencillo. Un error y mandas a don Quijote a la papelera de reciclaje, y de ah&iacute; al limbo. Un dedillo mal puesto y a tomar por culo las completas de Shakespeare. Cuando no, por quitarte un virus, te quitas t&uacute; mismo como un cabr&oacute;n la tesis que ten&iacute;as entre manos y a punto de terminar. Shakespeare est&aacute; en la red y cuando sea, otro d&iacute;a, te lo bajas. Lo malo es la tesis personal e intransferible, tonto del bote. Y quien dice tesis: los animales de Maica Esp&iacute;n.</p><p>Maica Esp&iacute;n ya era autora consagrada cuando Tamara me la present&oacute;. Al Sobre Hilado nos ven&iacute;a fant&aacute;stico lo que Maica tra&iacute;a en el bolso: un precioso bestiario en prosa po&eacute;tica, en su disquete impecable y todo, que compensar&iacute;a un poco la hegemon&iacute;a del verso en la colecci&oacute;n. Para que se hagan una idea, Maica Esp&iacute;n cobraba el medio mill&oacute;n por cada conferencia o lectura literaria que daba. Sin contar a la populista Gloria Fuertes, no hab&iacute;a dos como ella. Que viniera o viniese gratis a nuestros libros y a mi instituto era m&aacute;s que un privilegio. Yo adem&aacute;s me imaginaba que se llevar&iacute;a a los muchachos de calle: era buena comunicadora, de las que manejan a la perfecci&oacute;n el cuidado descuido, el desenfado. Quedamos de acuerdo. En cuanto pude met&iacute; el disco de Maica en mi disquetera y all&iacute; aparecieron en pantalla, a base de cinco o seis l&iacute;neas cada uno, los bichitos entra&ntilde;ables de su infancia, &eacute;se que dicen que es el para&iacute;so de la poes&iacute;a. Desde el osito peluche de sus primeras pajitas, hasta un King Kong de ensue&ntilde;o. No se cortaba un pelo la jo&iacute;a. Yo les di a todos la garamond doce y en un periquete (de perico, &iquest;lo han pillado?) tuve el libro preparado, listo, ya. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; despu&eacute;s? No me pregunten. Yo s&eacute; lo que ustedes, que los ciento y pico de animales se hab&iacute;an quedado en la mitad en el mismo acto de presentaci&oacute;n, flases de fot&oacute;grafos por medio. Lo que sali&oacute; en portadas: que Maica Esp&iacute;n al micro se calaba las gafas y empezaba a ojear y a hojear en busca de algunos bichos. Que primero p&aacute;lida, despu&eacute;s amarilla y roja y por &uacute;ltimo morada, como en un c&oacute;mic, vino hacia m&iacute; y &iexcl;plas! me rompi&oacute; el bolso en la cara. Que se cogi&oacute; del brazo de su novio y se fue echando pestes del sitio: aficionado de mierda, la oyeron decir. Yo no sab&iacute;a d&oacute;nde meterme. Mi gente me consolaba: Alexito, hijo, eso le pasa al m&aacute;s pintado. Al m&aacute;s pintado, me cago en l&aacute;. En cuanto pude y con m&aacute;s calma hice todas las comprobaciones y efectivamente: lo editado llegaba hasta la ele de lib&eacute;lulas y faltaba todo lo dem&aacute;s. Papagayos, periquitos, mariquitas, santateresas, zorros plateados all&aacute; que andar&aacute;n perdidos o navegando en la banda ancha de los justos. Si le di a Supr[imir], ni siquiera eso. Para darme un premio. Maica Esp&iacute;n sali&oacute; del paso. Otra editorial le public&oacute; lo suyo y se cubri&oacute; de gloria. Yo todav&iacute;a tuve que aguantar bromas pesadas, llamadas an&oacute;nimas, mensajes y cartas. &iquest;Es verdad que te han hecho director del zool&oacute;gico nacional? &iquest;Te interesa un tanga de domador? Y desde entonces me visita la pesadilla.</p><p>La pesadilla. Los animales vuelven. No s&eacute; si vieron Jumanji la t&iacute;pica pel&iacute;cula del t&iacute;pico baboso Robin Williams. Yo tuve que verla despu&eacute;s de guardar la t&iacute;pica cola y de comprar las t&iacute;picas palomitas del t&iacute;pico ma&iacute;z en el t&iacute;pico multicines como el t&iacute;pico padre t&iacute;picamente separado que no sabe d&oacute;nde meterse al t&iacute;pico ni&ntilde;o la t&iacute;pica tarde de la t&iacute;pica lluvia del t&iacute;pico domingo que t&iacute;picamente te toca dos t&iacute;picas veces al mes mientras la t&iacute;pica madre separada se daba el t&iacute;pico lote con el t&iacute;pico novio gast&aacute;ndose la t&iacute;pica paga que el t&iacute;pico juez hace que les pasemos los t&iacute;picos padres t&iacute;picamente gilipollas t&iacute;picamente separados como yo. Pero esa es otra pesadilla (t&iacute;pica). A la que iba, la de Jumanji, la de los animales en casa.</p><p>En mi sue&ntilde;o estoy en mi ordenador manejando el teclado tan tranquilo. Bueno, tan tranquilo no, aporreando a las teclas como culpables. A mi derecha encima de la mesa se aprecian el manual de D&iacute;az Plaja, Fernando, <em>C&oacute;mo escribir y publicar</em>, y el confuso <em>&iquest;Por d&oacute;nde empezar?</em>, de Roland Barthes. Al fondo aunque bien visible hay una ensalada de folletos de estos de premios literarios. A mi izquierda y vueltas del rev&eacute;s se ven o deber&iacute;an ver dos fotos, cada una en su marco de plata. En una se retrata un grupo de familia y en otra, a un guaperas con aires de Paul Newman: Manuel D&iacute;az Trillo, el director impaciente de As&iacute; es la vida, cuya mirada me hac&iacute;a sentir culpable. Los otros, los de la otra foto, son mi mujer y mis ni&ntilde;os, con las buenas notas que me han sacado y ni los he llevado al hipercor ni al parque acu&aacute;tico. Algo me dice: qu&eacute; horror, debo despertarme, &eacute;ste es el no va plus de las pesadillas. Sin embargo, el regidor de los malos sue&ntilde;os me dice que espere, que a&uacute;n queda m&aacute;s. Y me hace un zoom como quien hace una gracia. En detalle se nota que lo que estoy escribiendo ser&aacute;, cuando lo acabe, para Manolito Paul Newman. Voy por el cap&iacute;tulo La ecograf&iacute;a de Maripuri y parece que estoy apalancado en un problema narratol&oacute;gico. Esto era que Maripuri se acercaba a m&iacute; tan contenta seguida de una ristra de chiquillos de poca edad, un perro y un frasquito de pred&iacute;ctor. En lenguaje de pesadilla: a que me viene otra vez pre&ntilde;ada... &iexcl;pues me viene! El instinto me dijo: despierta, t&iacute;o, &uacute;ltima parada. Pero el regidor de los malos sue&ntilde;os respondi&oacute;: sigue dormido, que hay m&aacute;s. Vuelta a primer plano sobre el teclado. A m&iacute; se me ve tan infeliz. Tanto que le doy a F1 pidiendo Ayuda. Busco en &lsquo;mari' otras maris y aparece en pantalla Mariconchi, que no est&aacute; pre&ntilde;ada y lava muy bien las camisas. &Eacute;sta es la m&iacute;a, pues. Primero hago un bloque con mi Maripuri, los ni&ntilde;os, el perro y el pred&iacute;ctor. Cierro los ojos y tecleo la tecla Supr. El cabr&oacute;n del ordenador, como queriendo poner las cosas f&aacute;ciles, todav&iacute;a va y pregunta: &iquest;Confirma que desea enviar &lsquo;Mi familia' a la papelera de reciclaje? Cierro los ojos de nuevo y le doy a Intro, a Aceptar. Mi mujer y mis ni&ntilde;os desaparecen. El iconillo ayudante de g&uuml;indous me hace una reverencia que nadie le ha pedido. Ser&aacute; mam&oacute;n. Como que se burla porque Maripuri se ha ido sin dejarme planchadas las camisas, sin la compra y sin la cena hecha, o porque los ni&ntilde;os se han olvidado los yogures caducados en la nevera. Ganas terribles de despertar, que esto es muy fuerte, pero no importa y sigo. Para comer llamar&eacute; a un telepiza y los danones se los dar&eacute; a una oeneg&eacute; de yogures sin fronteras.</p><p>Y en esto llega lo peor. Busco a Mariconchi, Ctrl+B, cuyos argumentos son simples y poderosos: buenorra y sin hijos, con visa oro y con cama por delante y por detr&aacute;s. Le doy a Mariconchi, copiar y pegar, y al pulsar la tecla Insert empieza la invasi&oacute;n. La pantalla, en vez de Mariconchi, se me llena de bestias carn&iacute;voras voladoras, aves rapaces submarinas y fieras carro&ntilde;eras que aumentan de tama&ntilde;o, van adquiriendo relieve y todas a una saltan de la pantalla extraplana y &iexcl;zas! me comen la nariz y me sacan los ojos y me hacen sangre y se comen mis tripas y me dan bocaos en la punta el nabo. Diga lo que diga el regidor, me dije, ahora s&iacute; que despierto. &iexcl;Aaag! Por si acaso (he declarado tab&uacute; decir &lsquo;por si las moscas'), volv&iacute; los retratos de mi cuarto del derecho y a su sitio, le instal&eacute; al ordenador todos los antivirus de este mundo (menos el Panda) y prescind&iacute; del rat&oacute;n.</p><p>Maicaespinas, pesadillas, amenazas. &iquest;Es &eacute;ste un beatus ille? Gregorys McDonalds, Eusebios Valladares, Maripuris, jefes de estudio. &iquest;Carpe diem o c&aacute;rpete los cojones? &iquest;T&uacute; eras el que dec&iacute;a a sus alumnos: trabajo, el que os deje cuanto m&aacute;s libres? Ya me entr&oacute; lo que en ciclismo se llama una p&aacute;jara, baj&oacute;n f&iacute;sico s&uacute;bito que impide al corredor mantener el ritmo de la carrera. Como quien dice qued&eacute;me y olvid&eacute;me y el rostro reclin&eacute; Sobre el Hilado. Era junio, hab&iacute;amos despachado casi el curso, en el horizonte: vacaciones. Ni envidiado ni envidioso, era de esas veces que uno podr&iacute;a parar el mundo y si lo paras lo paras en su punto exacto. Porque si sigues te enredas otra vez. Y otra vez y otra vez. Me dije es el momento, se acab&oacute;. &iquest;Se acab&oacute;? Me faltaba lo que faltaba: Doble Erre.</p><p>&Iacute;bamos por el final de junio, fin de curso, vacaciones. Vacaciones de maestro, chaval. Mis &uacute;ltimas dos gestiones hab&iacute;an ido en son de paz: conseguirme una comisi&oacute;n de servicio para en septiembre cambiar de instituto y cerrar la editorial alquil&aacute;ndoles a unos m&uacute;sicos el cuchitril del Sobre Hilado. Algo se vendi&oacute; en un cambalache, la S&iacute;nger no. Si la editorial segu&iacute;a ser&iacute;a como car&aacute;cter, como marca y se&ntilde;a, como algo siempre nuestro. &iquest;Publicar nuevos libros? Ni mijita. Por encima del cad&aacute;ver de mi port&aacute;til. Que le vayan dando. Eso iba pensando a punto de cerrar la maleta de Halc&oacute;n Viajes, cuando un golpe de tel&eacute;fono: -&iquest;Ale Berl&iacute;n Dato? Soy Doble Erre, t&uacute; no me conoces, yo a ti s&iacute;. Dentro de un sobre, en tu buz&oacute;n te dejo unos papeles, canela fina. J&oacute;dete porque en tu puta vida habr&aacute;s le&iacute;do nada igual. T&oacute;mate el tiempo y hablamos. Y no se te ocurra plagiarme porque te capo. Parec&iacute;a un personaje de novela.</p><p>En la playa, busqu&eacute; el qu&oacute;rum. Yo y una cerveza form&aacute;bamos buen comit&eacute; de lectura. En el sobre ven&iacute;an todos los datos de Doble Erre: tres n&uacute;meros de tel&eacute;fono (casa, trabajo y m&oacute;vil) y dos direcciones (casa y trabajo). Estaba claro que el tipo quer&iacute;a ser localizado. Y me puse a leer aquel ingenio. En portada, nada: Doble Erre, <em>Relatos</em>, y empec&eacute;<em>. </em>Una prosa impecable, canela fina, era verdad, de lo mejor que he le&iacute;do. Daban ganas de reanimar el Sobre Hilado y public&aacute;rselo. S&oacute;lo que, p&aacute;ginas m&aacute;s adentro, Jonathan, Jessica, Elizabeth del Carmen, Ruth y Vanessa del Roc&iacute;o eran los nombres de algunos protagonistas. Hab&iacute;a un profesor leyendo <em>El t&uacute;nel</em> de S&aacute;bato y <em>Man&iacute;as y meloman&iacute;as mismamente</em>, de Hip&oacute;lito Gonz&aacute;lez Navarro. Hab&iacute;a un zool&oacute;gico bastante il&oacute;gico y una muchacha en una joyer&iacute;a. Hab&iacute;a un volkswagen como el m&iacute;o destrozado en un instituto de arrabal. Quan creus que ya s&acute;acaba, torna a comen&ccedil;ar, canta Raimon, canguelo puro. Pero es que encima y adem&aacute;s y para m&aacute;s inri y para m&aacute;s joder y cuarto y mitad de lo mismo, en la prosa de Doble Erre se ve&iacute;a un Tamara sobrescrito a pluma donde a&uacute;n se dejaba leer Maica Esp&iacute;n. No fastidies, t&uacute;. Cuando unas p&aacute;ginas m&aacute;s all&aacute; vi que pon&iacute;a "fue a hacer recados en bicicleta" en lugar del tachado "la playa abarrotada no le apetec&iacute;a" confirm&eacute; mis temores. Manuscrito era y m&aacute;s, el original, y m&aacute;s: ejemplar &uacute;nico. En todo caso, no tuve ganas o valent&iacute;a para seguir leyendo. El tipo no parec&iacute;a que fuera o fuese a andarse con chiquitas. Amenaz&aacute;ndome con plagios, y era &eacute;l quien me hab&iacute;a estado, m&aacute;s que plagiando, espiando. Quien mandaba contra m&iacute; todos mis molinos de viento, mis monstruos de invierno, mis alumnos por orden de lista de la A &aacute; la Zeta, de Abigail la testiga a Zumuluc&uacute; el subsahariano. Exactamente lo que mi m&eacute;dico me ten&iacute;a prohibido.</p><p>Dejar la ciudad en verano me ven&iacute;a fet&eacute;n. Desde la playa le he devuelto a Doble Erre sus papeles con una nota de disculpa. &laquo;Escribir es una enfermedad, los libros como enfermos y los lectores como m&eacute;dicos. B&uacute;squese otro diagn&oacute;stico m&aacute;s autorizado que el m&iacute;o.&raquo; Me las avi&eacute; para hacerle mi devoluci&oacute;n sin remite ni matasellos. Para Doble Erre estoy de gira por el Mediterr&aacute;neo.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>S&Iacute;NTESIS</p><p>De gira o no, aprovechar&eacute; para terminar las entregas de Vidas Fastidiadas y el novel&oacute;n que me haga rico y que me saque de apuros. Fatalmente se titula &iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; al orientador?, y va en la l&iacute;nea de V&aacute;zquez Montalb&aacute;n y sus aventuras de Carballo, t&oacute;came el carallo. Por cierto, debo corregirme esta man&iacute;a traum&aacute;tica de buscarle el premio a todo. Premio le llamaban en el colegio a esa rima que humilla tu nombre o apellidos, mayormente por lo bajini mientras los profesores pasan lista. Ese ripio imp&iacute;o con &#8209;ote, &#8209;oya, &#8209;&oacute;n, &#8209;ajo, &#8209;ato, a base de cipote, coj&oacute;n o carajo. Luis de G&oacute;ngora y Argote, presente; Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez Mantec&oacute;n, presente; Luis Cernuda Bid&oacute;n, presente; Alejandro Berl&iacute;n Dato, presente y atr&iacute;ncamela un rato. Muy gracioso. Y si te chivabas era peor. Los mayores te esperaban al recreo y te daban una catea, lluvia de collejas que te dejaban el cr&aacute;neo listo. Luego hablan de Alcatraz. Una hermosura la infancia.</p><p>Para trincar, lo que se dice trincar, y premio y hermosura, como el Planeta, ninguno. De otra galaxia. Amo ese premio con todos sus cien millones y con toda su burgues&iacute;a a cuestas. Necesito la pasta para comprarle ajorcas a Tamara. Estilo no me falta y voy por la p&aacute;gina 15. Ya queda menos. Nos vemos este oto&ntilde;o en Barcelona. <em>/ a Tamara, faltara o faltase /</em></p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>alima&#xF1;as (sobre &#xF3;leos de Buly) (2001)</title><link>https://daniellebrato.blogia.com/2006/092107-alimanas-sobre-oleos-de-buly-2001-.php</link><guid isPermaLink="true">https://daniellebrato.blogia.com/2006/092107-alimanas-sobre-oleos-de-buly-2001-.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">alima&ntilde;a.</span></p><p><span style="font-size: large;">Del lat. animalia; pl. de animal, -alis, animal. 1. f. animal irracional. 2. [f.] Ani&shy;mal perjudicial a la caza menor, como la zorra, el gato mont&eacute;s, el milano, etc.</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">hambri&ntilde;a.</span></p><p><span style="font-size: large;">Del gall. port. hambrinha. 1. Tristeza o melancol&iacute;a cuando en las hambrunas extremas recuerda uno c&oacute;mo era la comida.</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">El sue&ntilde;o de la raz&oacute;n produce monstruos</span></p><p><span style="font-size: large;">(Goya, <em>Caprichos</em>)</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">[Alima&ntilde;as. Arte menor]</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">Si no fue patria peque&ntilde;a</span></p><p><span style="font-size: large;"><em>Espa&ntilde;&aelig;s</em> ni breve cu&ntilde;a</span></p><p><span style="font-size: large;">la de <em>Bulymia, </em>es que a pu&ntilde;a-</span></p><p><span style="font-size: large;">ladas la obra dome&ntilde;a</span></p><p><span style="font-size: large;">una raz&oacute;n, que la sue&ntilde;a.</span></p><p><span style="font-size: large;">Crece pues, ya es <em>Alima&ntilde;a</em></span></p><p><span style="font-size: large;">que a lo carpanta hace &ntilde;a&ntilde;a</span></p><p><span style="font-size: large;">donde usted, y que usted lo sue&ntilde;e</span></p><p><span style="font-size: large;">bien: Buly apunta a la e&ntilde;e</span></p><p><span style="font-size: large;">cineg&eacute;tica de Espa&ntilde;a</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">[Gallo]</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">Cruce de guante y gaya</span></p><p><span style="font-size: large;">ciencia y un tres simb&oacute;lico,</span></p><p><span style="font-size: large;">no falla en los salones</span></p><p><span style="font-size: large;">pos&aacute;ndose ahora como</span></p><p><span style="font-size: large;">gallo o gallina o polla</span></p><p><span style="font-size: large;">de pelea. Los titis</span></p><p><span style="font-size: large;">primordiales, hasta el mis-</span></p><p><span style="font-size: large;">m&iacute;simo: que le den</span></p><p><span style="font-size: large;">al ritmo de avecrem</span></p><p><span style="font-size: large;">una ilusi&oacute;n de olla</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">[Perro]</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">Hay vocaci&oacute;n de astado</span></p><p><span style="font-size: large;">bravo y nocturnidad</span></p><p><span style="font-size: large;">con el hombre. Ese bicho</span></p><p><span style="font-size: large;">tierno (miren qu&eacute; ojos)</span></p><p><span style="font-size: large;">busca a alguno que quiera</span></p><p><span style="font-size: large;">la pelota y lo libre</span></p><p><span style="font-size: large;">a &eacute;l de tan dom&eacute;stico</span></p><p><span style="font-size: large;">juego. F&aacute;cil met&aacute;fora:</span></p><p><span style="font-size: large;">la luna es la manzana</span></p><p><span style="font-size: large;">y el perro su poeta</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">[Toro]</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">Manda el artista. Cabras,</span></p><p><span style="font-size: large;">vacas, bisontas, b&uacute;falas</span></p><p><span style="font-size: large;">disputan sus afectos</span></p><p><span style="font-size: large;">contra los mayorales</span></p><p><span style="font-size: large;">que aprecian lo esencial:</span></p><p><span style="font-size: large;">macho. Y &eacute;l mientras tanto</span></p><p><span style="font-size: large;">sue&ntilde;a con la marisma y</span></p><p><span style="font-size: large;">con ser actor de cruci-</span></p><p><span style="font-size: large;">gramas. Ant&iacute;lope afri-</span></p><p><span style="font-size: large;">cano. Dos letras. &Ntilde;u</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">[Mosquito]</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">Cruas&aacute;n volador, oje-</span></p><p><span style="font-size: large;">roso y cansado, harto</span></p><p><span style="font-size: large;">de su papel de agudo</span></p><p><span style="font-size: large;">molesto, con sus alas</span></p><p><span style="font-size: large;">-rara saeta- se hizo</span></p><p><span style="font-size: large;">un manto <em>pa</em> la virgen</span></p><p><span style="font-size: large;">del se&ntilde;or... Pocos m&eacute;ritos</span></p><p><span style="font-size: large;">para el d&iacute;a de agosto</span></p><p><span style="font-size: large;">y el in&uacute;til combate</span></p><p><span style="font-size: large;">contra el terrible Aut&aacute;n</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">[Mariquita]</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">El agujero negro</span></p><p><span style="font-size: large;">lo presagiaba: nada es</span></p><p><span style="font-size: large;">creaci&oacute;n ni dios, belleza.</span></p><p><span style="font-size: large;">&laquo;Ca&iacute;do se le ha...&raquo; puso</span></p><p><span style="font-size: large;">el peor de los G&oacute;ngoras,</span></p><p><span style="font-size: large;">como ese huevo o caca</span></p><p><span style="font-size: large;">que acaso es cara abajo</span></p><p><span style="font-size: large;">un burdo calambur:</span></p><p><span style="font-size: large;">muy mari quita y pone,</span></p><p><span style="font-size: large;">lunar, a sus lunares</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">[Espeto]</span></p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: large;">La raspa de un espeto</span></p><p><span style="font-size: large;">dice toda la historia</span></p><p><span style="font-size: large;">de Espa&ntilde;a: gris corbata,</span></p><p><span style="font-size: large;">radiograf&iacute;a estricta,</span></p><p><span style="font-size: large;">que te como, Ca&iacute;n.</span></p><p><span style="font-size: large;">Sard&oacute;nica se r&iacute;e</span></p><p><span style="font-size: large;">presinti&eacute;ndose hermosa</span></p><p><span style="font-size: large;">f&oacute;sil. Nadie se extra&ntilde;e</span></p><p><span style="font-size: large;">de un pez con fe en la red</span></p><p><span style="font-size: large;">surrecci&oacute;n de la carne</span></p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:33:00 +0000</pubDate></item><item><title>Hacia (1999)</title><link>https://daniellebrato.blogia.com/2006/092106-hacia-1999-.php</link><guid isPermaLink="true">https://daniellebrato.blogia.com/2006/092106-hacia-1999-.php</guid><description><![CDATA[<p align="center">Daniel Lebrato</p><p align="center">HACIA</p><p>&nbsp;</p><p><span style="text-decoration: underline;">Hacia</span></p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; [teor&iacute;a de la ciudad]</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nadie sabe si &Iacute;taca fue una ciudad o una aldea tal y como las entende&shy;mos ahora. Lo cierto es que el camino de vuelta de Ulises, turista y urbano, propicia el mito dom&eacute;stico: al fin en casa, su cielo protector. Y qu&eacute; m&aacute;s da que al d&iacute;a siguiente planeara las fugas sucesivas que son las horas. Homero no lo cuenta y no parece que a ninguno le interese. Com&uacute;nmente le decimos regreso.</p><p>Regresar es banal, el regreso no. De todas las odiseas, ninguna tan fuerte como reponer la casa, reencontrar o renunciar al mundo tal como lo hab&iacute;amos dejado, mani&aacute;ticamente todo en su lugar cualquiera. De pronto ese mundo ha funcionado sin nosotros. (Lo que no es m&aacute;s que un anticipo, una especie de ensayo general.)</p><p>Si compuestos, vestiditos como novios, el d&iacute;a nos sorprende y s&oacute;lo huele a invierno, habr&aacute; que ir a la mirada del padre o a los desvanes de la casa familiar; al compa&ntilde;ero de pupitre, a aquel amor augural o a aquella declaraci&oacute;n que cre&iacute;amos para siempre. Tambi&eacute;n al amigo que se nos fue en un descuido.</p><p>Hacia.</p><p>Dicen la infancia, las fotos, una ciudad.</p><p>&nbsp;</p><p align="center"><strong>[</strong>Ciudadano Kane<strong>]</strong></p><p align="center">Barcelona, 1954</p><p align="center">Poquito a poco vamos como la espuma</p><p align="center">sucia de los d&iacute;as que deja</p><p align="center">en las ciudades la blanca</p><p align="center">enamorada nieve</p><p align="center">.<strong> </strong></p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center"><strong>[</strong>Epitafio<strong>]</strong></p><p align="center">Por esta casa -antiguo</p><p align="center">n&uacute;mero de tal y cual-</p><p align="center">pas&oacute;</p><p align="center">.</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="center"><em>A veces me tropiezo sin querer</em></p><p align="center"><em>con el que fui y apenas me saluda.</em></p><p align="center">(Jos&eacute; Antonio Moreno Jurado)</p><p align="center"><em>&iquest;Soy yo o soy el mendigo que rondaba mi jard&iacute;n?</em></p><p align="center">(J.R.J.)</p><p align="center"><em>Con la barba afligida, sin afeitar y feo.</em></p><p align="center">(Miguel Flori&aacute;n)</p><p align="center"><em>Lo m&aacute;s profundo que de ti conoces: la piel.</em></p><p align="center">(Juan Cobos Wilkins)</p><p align="center"><em>A la larga la m&aacute;scara se convierte en rostro.</em></p><p align="center">(Yourcenar)</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>After Shave<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Lo has le&iacute;do en autores m&aacute;s sabios y respetables:</p><p>el aire de extra&ntilde;eza de quien se mira al espejo</p><p>y no se reconoce, como dudando si es &eacute;l</p><p>quien tose, quien asoma tras las ojeras. La idea</p><p>no est&aacute; mal. Sin embargo, t&uacute; cultivas sin escr&uacute;pulos</p><p>la impostura que alguna vez &#8209;Manolito y el lobo&#8209;</p><p>ser&aacute; m&aacute;s cierta, y haces del espejo un camerino.</p><p>Neg&aacute;ndote, te afirmas: no se visten los actores,</p><p>se disfrazan. Quien no te conoce piensa: &laquo;de otro&raquo;,</p><p>y no: no hay m&aacute;s papel que al que das vida, el que detr&aacute;s</p><p>del vaho te devuelve y te sostiene la mirada.</p><p>Celebras los chalecos y el sombrero y el bast&oacute;n</p><p>que presumido eliges antes de que todo sea</p><p>verdad, verdad el lobo.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>&nbsp;[</strong>Segundo Autorretrato<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Afeitado. Duchadito.</p><p>Con el pelo y las u&ntilde;as</p><p>impecables, a prueba</p><p>de fot&oacute;grafos.</p><p>&nbsp;</p><p>El traje, ni m&aacute;s ni menos</p><p>que la etiqueta exige.</p><p>&nbsp;</p><p>Saber llegar.</p><p>Que los tuyos te reciban</p><p>como suyo.</p><p>No pudo C&eacute;sar</p><p>morir de otra forma.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>De la sinceridad de la infancia retratada seg&uacute;n se entra en la Poes&iacute;a<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Se nace o se pace, pero a casi</p><p>todos da tiempo a manipular el</p><p>borrador y a falsear las pruebas</p><p>del alma, sus recuerdos. Son cromos</p><p>de un &aacute;lbum de otra vida, no nuestra</p><p>vida, y son tambi&eacute;n una coartada.</p><p>Hagan juego o poes&iacute;a, los dados</p><p>&#8209;manda el crupier&#8209; van a su im&aacute;n, van a</p><p>su ayer y a los ayeres supedi&#8209;</p><p>tados a condici&oacute;n de la b&iacute;o-</p><p>graf&iacute;a que, como un crimen, preme-</p><p>dito. Pod&eacute;is dudar del que fui,</p><p>no del que soy: mat&eacute; a los testigos,</p><p>borr&eacute; las huellas, me di a la fuga.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>C&oacute;breces<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Entre maderas carcomidas en el Arca</p><p>de No&eacute; de la memoria, buscan</p><p>los chiquillos capas, peluquines,</p><p>guardainfantes que dan risa</p><p>al aderezo f&uacute;nebre de los sombreros</p><p>de copa, al m&aacute;user de los cien a&ntilde;os.</p><p>Con ciego presentimiento t&uacute; esconde</p><p>esa p&aacute;gina encuadernada en polvo y</p><p>disimula: suena la m&uacute;sica y es carnaval.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Santas Patronas<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>&iquest;Hab&iacute;a o no que pedir fiado?</p><p>Ser de otro mundo. Sin ir m&aacute;s lejos,</p><p>de un norte muy verde y de muy noble</p><p>familia (y decirlo con la ese</p><p>castellana). Hablarle por encima</p><p>a la gente del barrio, total:</p><p>ya veis, vamos, bueno, a saber qu&eacute;</p><p>sabr&aacute;n. Menos mal que &eacute;ramos muchos</p><p>y en casa nos hac&iacute;amos compa-</p><p>&ntilde;&iacute;a. Hasta las colas para el cuarto</p><p>de ba&ntilde;o ten&iacute;an su aliciente</p><p>con paciencia: hacerte el loco, echar el</p><p>pestillo, calibrarte el bigote en</p><p>el espejo o viajar por la v&iacute;a</p><p>l&aacute;ctea entre las piernas. Pero sobre</p><p>todo, los s&aacute;bados por la tarde,</p><p>aquel ba&ntilde;o semanal de multi-</p><p>tudes contra el piojo. Primitas</p><p>y hermanas m&iacute;as: adivinar</p><p>las ingles bajo las batas h&uacute;medas</p><p>y hurtaros al reojillo el orgullo</p><p>de los pezones, hicieron f&aacute;cil</p><p>lo peor: el agua y el jab&oacute;n,</p><p>la misa del domingo, decir-</p><p>le los pecados al confesor</p><p>y cumplir la penitencia el lunes</p><p>con el babi marr&oacute;n de becario.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Visitaci&oacute;n<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Oh jugar al escondite al juego</p><p>del coger de las prendas a oscuras</p><p>y en celada qui&eacute;n la queda entrar en</p><p>un armario a oscuras o debajo</p><p>de la cama y tropezar tocarse a-</p><p>s&iacute; como quien no quiere la cosa</p><p>rodillas sudor nuca y clav&iacute;culas</p><p>su blusa de colegio botones</p><p>y las tetas botones no vale</p><p>una y dos tan prietas responder</p><p>uno con esa dureza extra&ntilde;a</p><p>en el calz&oacute;n tan estrecho y luego</p><p>tres por m&iacute; con manos torpes ave-</p><p>riguar el sexo de las mu&ntilde;ecas</p><p>el mare&iacute;llo de los el&aacute;sticos</p><p>de las bragas caliente caliente</p><p>y un olor un olor ya sorpresa</p><p>s&iacute; vale la mara&ntilde;a del vello en-</p><p>sortijado resbala rajita</p><p>le daban mil nombres los mayores</p><p>curioso y era un animalito</p><p>rico una plastilina caliente y</p><p>pringosa un flan rico de caricias</p><p>y de olores como estar borracho</p><p>&iquest;no? levantar su falda escocesa</p><p>un muslo lo que sea de usted</p><p>vaya que venga la luz y dos y</p><p>tres y respirar m&aacute;s fuerte m&aacute;s</p><p>fuerte no saber ni qui&eacute;n la queda</p><p>qu&eacute; es esta humedad la luz ni por</p><p>dios lo sepa nunca su marido.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Mademoiselle Chantal<strong>]</strong></p><p align="right">Blas de Otero</p><p>El a&ntilde;o de los plumieres amarillos</p><p>Mademoiselle, con tal de ver</p><p>el tri&aacute;ngulo de tus ver</p><p>mudas de nailon, daba igual no haber</p><p>hecho los deberes y el asseyez</p><p>vous, Lebrato, y el cero y la pizarra.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Patio de los Naranjos<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Novillos de los chiquillos</p><p>Los libros de porter&iacute;a y</p><p>De pelota (ya no bota</p><p>Mi pap&aacute; no) las nar&aacute;n</p><p>Jas amargas amargadas</p><p>De patadas de gorilas</p><p>Colegiales. De mayores</p><p>Querr&aacute;n meterle otro gol</p><p>Sus delitos al olvido</p><p>-Las manos en los bolsillos-</p><p>A la puerta del Perd&oacute;n.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Carolina de M&oacute;naco<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>S&oacute;lo por ti, volver&iacute;a gustoso dos</p><p>o tres veces por semana a revisar mis</p><p>empastes, sacarme muelas que apenas</p><p>tengo picadas, quitarme el sarro,</p><p>todo, con tal de verte en la sala</p><p>de espera del dentista. Y si est&aacute;s</p><p>tan ocupada, la pr&oacute;xima consulta</p><p>haz que salga algo (tendr&aacute;s por ah&iacute;)</p><p>de tu hermana peque&ntilde;a, Estefan&iacute;a.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Instituto Murillo. Femenino<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Rechaza imitaciones,</p><p>que es calidad, chiquilla.</p><p>Bajo mi gabardina,</p><p>el aut&eacute;ntico, el &uacute;nico</p><p>muelle de las delicias.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Giralda.34<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>...y 34. Si has llegado hasta aqu&iacute;, no te estorbe un turista m&aacute;s o menos japon&eacute;s con polaroid. T&uacute; haz la f&oacute;rmula de los m&oacute;viles y, siendo constantes peso y altura, despeja equis: cu&aacute;nto tarda en estrellarse contra el sue&shy;lo un cuerpo (el tuyo) progresivamente acelerado para dar con la micra de segundo que pasar&aacute; y pisar&aacute; esa losa de m&aacute;rmol (no otra) la&nbsp;traidora.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Real Maestranza<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Ciega el sol del dieciocho y confunde la cuerda que sobre un vano y presumido centro tensa el ayudante aprendiz de agrimensor. Nos imaginamos al muchacho indulgente con el error del arbitrista, tan lejos en el otro cabo que seg&uacute;n sus c&aacute;lculos (si por mi vera pasas, como &eacute;l aclaro mis lentes y te miro) hoy ser&iacute;an burladeros las columnas de la catedral y tan larga por abril la embestida de los toros como privilegiada gloria la de los santos en primera de barrera de puerta San Miguel.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Gradas. Catedral<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Tendido de sombra donde el cochero</p><p>nos figura, m&iacute;ster, subidos en el d&oacute;lar;</p><p>y el m&iacute;ster, con el hambre del Guzm&aacute;n,</p><p>la monter&iacute;a del Busc&oacute;n o las tijeras</p><p>de Cortadillo. Menudo</p><p>sitio es &eacute;ste para quedar citados.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Puerta de la Carne<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>De las cisorias artes medievales</p><p>de don Enrique de Villena, hasta</p><p>las ma&ntilde;as del jifero de Sevilla,</p><p>Berganza, lo que va.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Columnas de H&eacute;rcules<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Su sombra &#8209;como la del cipr&eacute;s- es</p><p>alargada (Carlos Primero y su hijo</p><p>el Rey Prudente sirvieron de modelos</p><p>anacr&oacute;nicos). Te tientan las f&aacute;ciles</p><p>iron&iacute;as con los padres de la patria</p><p>que vieron aqu&iacute; el her&aacute;ldico emblema</p><p>de un futuro m&aacute;s glorioso. Nunca</p><p>el p&oacute;rtico corintio de un barrio</p><p>de putas ni el quicio donde -por s&iacute;</p><p>o por la Humanidad- se apollan</p><p>los c&eacute;sares de tanta manceb&iacute;a.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Plaza de Armas<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Trenes de alta velocidad</p><p>sin ventanillas abatibles</p><p>donde fumar est&aacute; prohibido.</p><p>Peque&ntilde;o amor de los andenes.</p><p>Tus labios de vodka, tu patria</p><p>sovi&eacute;tica que ya no existe.</p><p>Mi billete en una estaci&oacute;n</p><p>&#8209;consu&eacute;late- que tampoco</p><p>es.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Casa Bigote.1<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>No me basta la rosa que en la lengua</p><p>desl&iacute;o, ni la sal que por el cuello</p><p>sanjuanizado sorbo con lujuria</p><p>de otro mar de Sanl&uacute;car, de otra cita en</p><p>Bajo de Gu&iacute;a. Ni me basta el morbo</p><p>mientras desnudo la camisa a rayas</p><p>del bello desconocido. (&iexcl;Oh el tigre</p><p>sangu&iacute;neo, oh el can&iacute;bal oce&aacute;nico</p><p>que, rendido, la pudorosa pulpa</p><p>escotad&iacute;sima en n&aacute;car me ofrece,</p><p>oh el negro entre los lomos, oh dureza</p><p>crocante cielo arriba de mi boca.)</p><p>Para olvidarte, otra botella: me mo-</p><p>rir&iacute;a si te tengo que matar.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Casa Bigote.2<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>No me consuela, no, me desaf&iacute;a a</p><p>venir de extranjis a este restaurante</p><p>ver con mis propios ojos (estos que han te-</p><p>nido de ti memoria y geograf&iacute;a)</p><p>si es verdad lo que dicen. Todav&iacute;a</p><p>coquinas, rodaballo y bogavante</p><p>te hacen conmigo y no con el pedante</p><p>con que te han visto por Bajo de Gu&iacute;a.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni me consuela el langostino tigre en</p><p>cueros (nada especial al desnudar-</p><p>te t&uacute;). M&aacute;s manzanilla. As&iacute; peligren</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; mi pulso y m&aacute;s de uno. M&aacute;s. Mas temo</p><p>por mi vida. Pido la cuenta: me mo-</p><p>rir&iacute;a si te tengo que matar.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Balneario de La Toja<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Si hoy d&iacute;a nueva rosa se bastare</p><p>a negar las met&aacute;foras de un mundo</p><p>mortal, yo cantar&iacute;a el triunfo pundo-</p><p>noroso <em>carpe </em>contra <em>fugit</em>, pare-</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; cido a un Horacio, que os libre y ampare.</p><p>Pero, aunque enamorado y al com&uacute;n do-</p><p>lor sensible, fr&iacute;volo ni profundo</p><p>podr&iacute;a en la met&aacute;fora durar. He</p><p>me aqu&iacute;, me queda el <em>beatus ille:</em> tengo</p><p>libros, habanos, m&uacute;sica, solarium,</p><p>masajista, marisquer&iacute;a, bar y un</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; plan. Como esta tercera edad hace engo-</p><p>rdar, de noche conviene alguna cosa</p><p>ligerita, poquito a poco, Rosa.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><em>Pedro Salinas: &laquo;Dist&aacute;nciamela, espejo.&raquo;</em></p><p>&nbsp;</p><p>A veces necesito</p><p>que te alejes de m&iacute;</p><p>(el tabaco, la prensa</p><p>pueden ser la coartada),</p><p>y escribirte o pensarte</p><p>a distancia, y entonces</p><p>contemplarte en tus cosas</p><p>como un signo perfecto.</p><p>Conocer c&oacute;mo act&uacute;a</p><p>en mis brazos tu ausencia,</p><p>precisar tu lugar</p><p>en el centro del mundo y</p><p>si sigues siendo el rastro</p><p>que a ciegas buscar&iacute;a.</p><p>&nbsp;</p><p align="right">&laquo;Conocerse es el rel&aacute;mpago.&raquo;</p><p>Te necesito a veces</p><p>con una urgencia impropia</p><p>de mi edad. Un olvido,</p><p>un recado cualquiera</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; me sirven para ir</p><p>a la busca y captura</p><p>del milagro de un rato.</p><p>Renovarme en la idea</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que sin ti es imposible</p><p>y en los nombres y cosas</p><p>que descuido por verte,</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y saber qu&eacute; me falta</p><p>cada vez que te alejas</p><p>o me dices no quiero.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Gu&iacute;a Campsa<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>I.</p><p>El viaje se abre siempre por tu boca,</p><p>donde el rojo introduce al caminante</p><p>en el misterio del camino y donde</p><p>oficiante la lengua el viaje sigue</p><p>un rastro de aventura que s&oacute;lo</p><p>en el rec&oacute;ndito y m&aacute;s dulce templo</p><p>desaparece.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>II.</p><p>Un lugar en el mundo. Leo</p><p>Alegranza, Graciosa, Lanzarote,</p><p>otra vez Coimbra, Oporto.</p><p>Confundidor de los mapas,</p><p>nostalgia que t&uacute; me dieras.</p><p>&nbsp;</p><p>Por entonces no habl&aacute;bamos</p><p>de Alejandr&iacute;a ni de Estambul.</p><p>No d&aacute;bamos por conocidos</p><p>los alminares de Santa Sof&iacute;a</p><p>ni discut&iacute;amos que si Bizancio,</p><p>que si Constantinopla.</p><p>No sab&iacute;amos c&oacute;mo se besa</p><p>la gente junto al Nilo ni cabal-</p><p>mente entendido que una ciudad</p><p>es un mundo cuando amamos</p><p>a uno de sus habitantes.</p><p>Era imposible adivinar el da&ntilde;o</p><p>que acabar&iacute;amos haci&eacute;ndonos</p><p>y Kavafis y Durrell nos cautivaban.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Calle Feria<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Donde todo es segunda mano y carne</p><p>de regateo f&aacute;cil, qui&eacute;n fija</p><p>el precio que t&uacute; &#8209;no loza</p><p>de la Cartuja ni m&aacute;quina</p><p>Singer- conmigo del brazo callas.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Plaza de los Carros<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Ese gusto tuyo por lo mismo</p><p>una edici&oacute;n pr&iacute;ncipe que dos</p><p>pares de calcetines, un n&uacute;mero</p><p>del Capit&aacute;n Trueno o clavelitos:</p><p>no te creas que ya no te quiero.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Giraldas<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>I.</p><p>El &aacute;rabe no pudo</p><p>equivocarse tanto.</p><p>No haber previsto su derrota.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>II.</p><p>Capricho de piloto y</p><p>cum laude de suicidas.</p><p>Pipa del opio</p><p>que una ciudad o casi</p><p>aspira, aspira.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>III.</p><p>Oscura y servicial, esclava</p><p>del viento que la lleva.</p><p>No la mires.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>IV.</p><p>Otro cuerpo busca,</p><p>de campanas,</p><p>quien se atrevi&oacute; a mirar</p><p>y a ser mirado.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Giralda<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Pocas veces despu&eacute;s has vuelto a subir</p><p>por la gracia espiral de su lecci&oacute;n</p><p>de geograf&iacute;a: tirado est&aacute;</p><p>saberse m&aacute;s espada&ntilde;as que el otro,</p><p>m&aacute;s horizontes que ninguno; te quise</p><p>no s&eacute; d&oacute;nde.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Guadalquivir<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Abdica la ciudad de su condici&oacute;n</p><p>celeste. Confunde como jard&iacute;n</p><p>rom&aacute;ntico la herrumbre de las gr&uacute;as,</p><p>el &oacute;xido de los pl&aacute;tanos y el t&aacute;bano</p><p>de alg&uacute;n coche de punto: acuarela</p><p>que al margen de las estaciones</p><p>parece siempre amarilla amarilla.</p><p>S&eacute; que este r&iacute;o, no aqu&iacute;,</p><p>m&aacute;s lejos desemboca,</p><p>pero si te das prisa das con mi grupo</p><p>sangu&iacute;neo nada m&aacute;s tocarme.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Puente del Centenario<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;&nbsp; Mateo,4,9</p><p>El virtuosismo de la ara&ntilde;a que concibe</p><p>ingenier&iacute;a como &eacute;sta no aventaja</p><p>la labor de uno cualquiera de tus peines</p><p>de carey, ni su paciencia la m&iacute;a</p><p>por darte la gloria y el imperio</p><p>sobre estos reinos si postr&aacute;ndote,</p><p>es un decir, me adoras.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>It&aacute;lica.1<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Qui&eacute;n dir&aacute; que tus hombros.</p><p>Qui&eacute;n dir&aacute; tus columnas,</p><p>difusas como un enigma,</p><p>fatales como un desastre.</p><p>Las armas, diez cuchillos,</p><p>los arcos de triunfo,</p><p>las cu&aacute;drigas del pecho</p><p>son viaje y no son nube</p><p><em>ni piedra ni morada.</em></p><p><em><br /></em></p><p align="right"><strong>[</strong>It&aacute;lica.2<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Contra el cipr&eacute;s que afila su perfil</p><p>de sombra sobre los ocres a&uacute;n tibios</p><p>de Santiponce, &iquest;de qu&eacute; vali&oacute; bajar</p><p>a la llanura inmunda de Hispalis</p><p>la infelice y preguntar por ti</p><p>en la confusa jerga de mujeres</p><p>junto al r&iacute;o?</p><p>No te conocen los navegantes</p><p>que con la tarde y la marea</p><p>vienen de Sanl&uacute;car &#8209;canta la gente-</p><p>rompiendo el agua,</p><p>ni en las tabernas acepta nadie</p><p>las monedas con que puedo</p><p>pagarte yo, el anticuario.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Tajo de Ronda<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cernuda</p><p>Aprendo del Guadalev&iacute;n, que en la</p><p>constancia se hace mayor, tr&iuml;unfa.</p><p>Y aunque a tus ojos m&iacute;sero, mal-</p><p>oliente souvenir de minolta y</p><p>luces nunca usadas, no te asomes</p><p>al balc&oacute;n, no me mires o acaba-</p><p>r&eacute; contigo igual que las ciudades</p><p>que un r&iacute;o, un amor, orograf&iacute;a.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Hotel Reina Victoria<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rilke. Ronda</p><p>Fuera de la alfombra m&aacute;gica</p><p>celosa del pelo de tu abrigo,</p><p>no titubeen tus pasos sobre la cera</p><p>alex, si a su delicia se deslizan</p><p>pasillo adelante. Ve</p><p>ah&iacute; la puerta y el pomo</p><p>de otra noche de Ronda. G&iacute;ralo:</p><p>te propongo no hablar del &aacute;ngel del abismo</p><p>ni del raro hu&eacute;sped de la doscientas ocho.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Alameda con paraguas<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Recuerda la ciudad</p><p>tocada por la gracia</p><p>del agua de septiembre.</p><p>El limo amarillento,</p><p>la burla de hojas secas</p><p>en las alcantarillas,</p><p>el desconcierto de</p><p>la gente en los portales.</p><p>Recuerda aquella urgencia</p><p>primera de ir al j&uacute;bilo</p><p>de la humedad, que luego</p><p>reprimiste: ya todo</p><p>quedaba entre los dos</p><p>un poco lejos, salvo</p><p>ese olor de las calles</p><p>a plumieres, a invierno.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Gran Plaza<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Duende o caracol, bolero de cortina</p><p>para el cart&iacute;lago m&aacute;s tierno, soplo</p><p>Botticelli o vigilia a la manera</p><p>que m&aacute;s te guste: duermen</p><p>los ej&eacute;rcitos y las cosas</p><p>ocupan su lugar en tu ciudad jard&iacute;n.<br /><strong>[</strong>Serie B<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Tuviera el alma un sindicato que en los</p><p>cambios de estaci&oacute;n todo lo trifulca</p><p>haciendo polvo las pocas seguri-</p><p>dades que nos quedan. Mot&iacute;n de objetos.</p><p>Rebeli&oacute;n de no retornables. Puede</p><p>ser Ludwig Van o el whisky o las pelusas.</p><p>Puede ser un olor. Todo consiste,</p><p>mi amor, en que no est&aacute;s. &iquest;Pero no est&aacute;s?</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Muerte en Venecia<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Puente abajo de Rialto, el aura</p><p>del Gran Dux, el ojo de Visconti,</p><p>la hoja de acanto de alg&uacute;n poeta</p><p>nov&iacute;simo,</p><p>la lata de Pepsi, cierto hedor,</p><p>el border&iacute;o de los gondolieri</p><p>y esa muchacha (una foto en</p><p>San Marcos con palomas)</p><p>se hunden.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Mando a Distancia<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>No contento Siva, se&ntilde;or de todas</p><p>las ambig&uuml;edades, con el hambre</p><p>de su pueblo, estornuda hasta seis</p><p>con cuatro en la escala de Richter</p><p>y como un ni&ntilde;o, arrepentido, llora.</p><p>Quince mil murieron en el tele-</p><p>diario de las tres y quince mil</p><p>se ahogaron en el de las nueve y media.</p><p>Como si llaman y eres t&uacute;,</p><p>mi cad&aacute;ver exquisito.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Boris Karloff<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Me duermo. Es tarde. Igual que t&uacute;, yo</p><p>tuve una princesa, no del alto,</p><p>del alt&iacute;simo Egipto. Y si no muriese</p><p>de amor por ella, te la cambiar&iacute;a</p><p>por esa que t&uacute; llamas una y otra</p><p>vez: &laquo;&iexcl;&Aacute;nkesen-&Aacute;mon, &Aacute;nkesen-&Aacute;mon!&raquo;</p><p>(As&iacute; que den las cuatro y que la tuya</p><p>sea en blanco y negro y en versi&oacute;n</p><p>subtitulada.)</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Claude Rains<strong>]</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Sup&oacute;n que sea a Par&iacute;s: nunca vuela</p><p>a nuestro gusto el p&aacute;jaro de acero</p><p>y pianistas negros caras de sapo</p><p>la joder&aacute;n aunque nadie</p><p>se lo pida con que el tiempo pasar&aacute;.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Un lugar en el Mundo<strong>]</strong></p><p align="right">&nbsp;</p><p>Sequ&iacute;as como diluvios, algo me dice</p><p>que acaba el Sur. Hablan hombres del tiempo</p><p>de un agujero en la capa de ozono:</p><p>imaginaria quemadura de cigarro</p><p>sobre un forro cardenal como de &oacute;pera,</p><p>m&aacute;s cursimente: carmes&iacute;.</p><p>Ll&aacute;mame.</p><p>Ll&aacute;mame antes que el cenicero de la Tierra</p><p>derrita los oc&eacute;anos</p><p>que inundar&aacute;n la casa de la playa.</p><p>Ll&aacute;mame.</p><p>Bajo la arena, burbujean navajas y coquinas</p><p>supervivientes desde otras glaciaciones.</p><p>Y un vino blanco de aguja muy fr&iacute;o en la nevera.</p><p>&nbsp;</p><p align="right"><strong>[</strong>Estaci&oacute;n T&eacute;rmino<strong>]</strong></p><p>Coger los largos, viejos trenes. Ese nocturno</p><p>de expresos europeos con ventanillas aba-</p><p>tibles (pericoloso sporgersi) donde uno</p><p>sale al pasillo, pide fuego, parte con alguien</p><p>un cigarro y los cuatro t&oacute;picos, que si a d&oacute;nde</p><p>se va, cu&aacute;l es la pr&oacute;xima estaci&oacute;n (sin que tampoco</p><p>importe: los pasillos tienen algo de cine,</p><p>algo de vicio solitario). Coger los largos,</p><p>viejos trenes. Con un billete para aquel</p><p>and&eacute;n en donde todav&iacute;a puedo esperarte</p><p>y no estas v&iacute;as muertas de estaci&oacute;n de pel&iacute;cula.</p><p>&nbsp;</p><p align="center"><strong>F</strong></p><p>ue idea de Pilar Villalobos el mejor t&iacute;tulo de este libro: <em>[Hacia]. </em>El subt&iacute;tulo [teor&iacute;a de la ciudad] sonar&aacute; al <em>Tratado de urbanismo</em> del poeta &Aacute;ngel Gonz&aacute;lez. <em>[El viaje se abre siempre por tu boca]</em> se anticip&oacute; en el n&uacute;mero uno de El Sobre Hilado (1991) y <em>[Puente del Centenario]</em> en los cuadernos del Proyecto Juan de Mairena, Poetas en el Aula (1993), compartido con M&ordf; del Valle Rubio. El pr&oacute;logo fue antes una correspondencia con Antonio Molina Flores; a &eacute;l y a Luis Fernando Garc&iacute;a Barr&oacute;n les va dedicado. Complicidades involuntarias, tambi&eacute;n dedicatorias: Inmaculada Maqueda y Andr&eacute;s D&iacute;az <em>[Real Maestranza]</em>, Carmen Lebrato y Jos&eacute; Mar&iacute;a Delgado <em>[Estaci&oacute;n T&eacute;rmino]</em>, Juan Jos&eacute; Espinosa Vargas <em>[Guadalquivir]</em>, Jos&eacute; Antonio Moreno Jurado <em>[It&aacute;lica.2]</em>, Manuel Moya y Pedro Cantero <em>[After Shave]</em>. Que &laquo;una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes&raquo; viene de Lawrence Durrell en su <em>Cuarteto de Alejandr&iacute;a. </em>&laquo;Y todo el Sur&raquo; de <em>[Heli&oacute;polis] </em>lo us&oacute; primero Juan Cobos Wilkins como cierre para poemas suyos. A Pilar debo por &uacute;ltimo las palabras de Casa Bigote que dieron lema al libro:&nbsp;&nbsp;&nbsp; me morir&iacute;a si te tengo que matar</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center"><strong>[</strong>Heli&oacute;polis<strong>]</strong></p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">Te imaginas que un astro</p><p align="center">te diera nombre,</p><p align="center">moviera tu cintura</p><p align="center">y todo el Sur</p><p align="center">.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="center">/ a Galera 10 /</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="right">&nbsp;</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">Sevilla, 31 de Mayo de 1999</p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xBF;Qui&#xE9;n como yo? (1996)</title><link>https://daniellebrato.blogia.com/2006/092105-quien-como-yo-1996-.php</link><guid isPermaLink="true">https://daniellebrato.blogia.com/2006/092105-quien-como-yo-1996-.php</guid><description><![CDATA[<h1>DANIEL LEBRATO</h1><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>QUI&Eacute;N COMO YO?</p><p><em>&laquo;Miguel significa &iquest;Qui&eacute;n como Dios? &Eacute;l venci&oacute; al Demonio y es el defensor de la Santa Iglesia.&raquo;</em></p><p>(Misalito Regina, 1952)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><em>&laquo;Dijo tambi&eacute;n Dios a Abraham: A Sarai, tu mujer, no llamar&aacute;s m&aacute;s Sarai.&raquo;</em> (G&eacute;n. 17,15)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><em>Hay distancia m&aacute;s inmensa de Dios a hombre</em></p><p><em>que de hombre a muerte.&raquo; </em>(Luis de G&oacute;ngora)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><em>Qui&eacute;n como yo?</em></p><p><em>Hermosa es la condena, libre,</em></p><p><em>ser el rebelde primero de la Historia.</em></p><p>(Juan Cobos Wilkins)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>A la sonrisa del &aacute;ngel etimol&oacute;gico</p><p>que, cuando nadie lo ve, hojea</p><p>y establece un plan alrededor</p><p><em>De los nombres de Cristo</em></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>ES TANTA LA DISTANCIA ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES,</p><p>que el Misterio se avino a expresarse en im&aacute;genes</p><p>comprensibles y, Eterno de Paciencia,</p><p>dej&oacute; correr milenios mucho antes de imponer</p><p>su Monarqu&iacute;a. Suavemente fue declar&aacute;ndose:</p><p>primero con el Sol, con la Lluvia y el Trueno</p><p>que ense&ntilde;aron al Hombre su tama&ntilde;o; despu&eacute;s</p><p>mediante metonimias de un Olimpo que puso</p><p>para siempre fronteras a la Inmortalidad.</p><p>Fue su plan que los dioses ol&iacute;mpicos &#8209;banales-</p><p>cayeran en los vicios m&aacute;s humanos, que prudentes</p><p>varones predicasen que a tanto dios faltaba</p><p>una Moral: ser&iacute;a la hora y la misi&oacute;n</p><p>para el &Uacute;nico. El cual, al en&eacute;rgico modo,</p><p>dio principio a sus Tiempos nuevamente creando</p><p>el Mundo de la Nada y guardando para S&iacute;</p><p>las llaves de la Ciencia (hombres y dioses ya</p><p>definitivamente despose&iacute;dos). Pero Dios</p><p>-que es como se nombra modernamente el &Uacute;nico-</p><p>vio pronto que los hombres sin Ciencia y Teogon&iacute;a</p><p>se aburr&iacute;an; que incluso despolvaban antiguas</p><p>debilidades, como adorar becerros de oro</p><p>mientras &Eacute;l dictaba las Tablas de su Ley.</p><p>Inventa pues los &aacute;ngeles -rebaja, en cierta</p><p>forma humana, a sus excesos de Esp&iacute;ritu- y se</p><p>mezcla con los mortales; cede tambi&eacute;n Divinidad</p><p>a los profetas, hombres que distraer&aacute;n al pueblo</p><p>con sus milagros. As&iacute;, hasta su esfuerzo m&aacute;s did&aacute;ctico</p><p>que fue sin duda el Cristo de Nazareth, la m&aacute;xima</p><p>humanidad que Dios pudiera permitirse.</p><p>De Cristo, escribe Borges: &laquo;nos ha dejado</p><p>espl&eacute;ndidas met&aacute;foras&raquo;. No obstante</p><p>la de la Cruz defrauda por tan obvia y</p><p>tan enorme distancia entre Dios y los hombres.</p><p>&nbsp;</p><p>EDITORIAL</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Pues y qu&eacute; menos que confundido en-</p><p>tres nubes de alta monta&ntilde;a ser</p><p>rayos y truenos en zarza incandes-</p><p>cente, con lo que es este oficio</p><p>raro de la palabra. S&oacute;lo un</p><p>mandamiento os doy: existe el Diez.</p><p>&nbsp;</p><p>LUZ DE AGOSTO (LA CREACI&Oacute;N)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>I.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Ponedle Tierra Firme, que no es otra</p><p>la estirpe de su abrazo</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>II.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Dureza del diamante que retrasa</p><p>su destino bajo tierra</p><p>Acaso duda del engaste</p><p>que le tienes prometido</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>III.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Ha de v&eacute;rsele venir bajo forma de golpe</p><p>de mar que inundara una bah&iacute;a</p><p>como herida manantial, como flam&iacute;gero</p><p>alfanje de un &aacute;ngel</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;exterminador</p><p>Luego ser&aacute; la c&iacute;nica sonrisa, el gesto duro</p><p>cinematogr&aacute;ficamente aprendido</p><p>hipocondr&iacute;as que fingen y no niegan</p><p>que su v&iacute;ctima lo enamora</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>IV.</p><p>&nbsp;</p><p>Dolor: cristal severo que nunca anduvo</p><p>en las orillas de Murano, parteluz</p><p>y arena de mis d&iacute;as, qu&eacute; habr&eacute; de agradecerte</p><p>mientras viva y hasta las &uacute;ltimas</p><p>consecuencias de la Tierra</p><p>&nbsp;</p><p>A lo mejor este azar</p><p>que d&aacute;ndote vida destruyo</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>V.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Ponedle Tierra Firme, y que la patria</p><p>y el nombre que le han sido</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;dados</p><p>se disuelvan en sus labios con suave</p><p>acento de extranjero</p><p>&nbsp;</p><p>SI FU&Eacute;RAMOS EL VERBO</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(LUNES)</p><p>&nbsp;</p><p>Si fu&eacute;ramos el Verbo, qu&eacute; tonter&iacute;a</p><p>hacernos carne, separar</p><p>las tierras de las aguas y &eacute;stas</p><p>a su vez en r&iacute;os y en oc&eacute;anos</p><p>los d&iacute;as de las noches, las cosas</p><p>en tres reinos, quitarle a nadie</p><p>una costilla, en fin</p><p>&nbsp;</p><p>Nos bastar&iacute;a con la luz</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(MARTES)</p><p>&nbsp;</p><p>Si fu&eacute;ramos el Verbo, qui&eacute;n nos dice</p><p>que en un descuido no perdemos</p><p>el almanaque de los seis d&iacute;as, la bolsa</p><p>de los truenos o el librito de alquimia</p><p>&nbsp;</p><p>por hacer la esp&iacute;a del &aacute;ngel apremiado</p><p>que viniera a aliviarse a la sombra</p><p>del &aacute;rbol del Para&iacute;so</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(MI&Eacute;RCOLES)</p><p>&nbsp;</p><p>Si fu&eacute;ramos el Verbo, a buenas horas</p><p>distinguir un &aacute;rbol de la ciencia</p><p>del bien y del mal de un &aacute;rbol</p><p>de la vida. Pero puestos</p><p>ya en agriculturas, pedir&iacute;amos</p><p>ser pientes la manzana</p><p>que el otro morder&iacute;a</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(JUEVES)</p><p>&nbsp;</p><p>Si fu&eacute;ramos el Verbo, no querr&iacute;amos</p><p>hacer de nuestro llanto universal</p><p>diluvio, aunque -eso s&iacute;- nos gustar&iacute;a</p><p>jugar entre las zarzas, ser</p><p>la chispa de la vida</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(VIERNES)</p><p>&nbsp;</p><p>Si fu&eacute;ramos el Verbo, a saber</p><p>la serie de los n&uacute;meros, la ese</p><p>del plural, los endecas&iacute;labos</p><p>la fecha de este d&iacute;a</p><p>un mil&iacute;metro de m&aacute;s</p><p>y la palabra m&aacute;s, Borges, la c&aacute;bala</p><p>el pentagrama, el Pentateuco</p><p>las cifras del Diluvio y del Sina&iacute;</p><p>el pan &aacute;cimo, la leche desnatada</p><p>el uno, el dos, la Trinidad</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(S&Aacute;BADO)</p><p>&nbsp;</p><p>Si fu&eacute;ramos el Verbo, que un funcio-</p><p>nario piense los mandamientos, dicte</p><p>a patriarcas duros de o&iacute;do libros</p><p>y libros hasta cuarentaitantos</p><p>&nbsp;</p><p>Los encuaderne en pasta y nos d&eacute;</p><p>los renglones torcidos</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(DOMINGO)</p><p>&nbsp;</p><p>Nos bastar&iacute;a con la luz, pero si el Verbo</p><p>a pesar de todo insiste y se hace carne</p><p>ojal&aacute; distinga los distritos, las tarjetas</p><p>de visita en los buzones, toque el timbre</p><p>y habite entre nosotros</p><p>&nbsp;</p><p>QUI&Eacute;N COMO YO?</p><p>&nbsp;</p><p>DICEN QUE LLUEVE SOBRE EL CAMINO DE DAMASCO</p><p>y que las aguas son del r&iacute;o de Sanl&uacute;car</p><p>o del viejo Tiber&iacute;ades</p><p>como la luz que al persa deslumbr&oacute;</p><p>la v&iacute;spera imposible de Salamina</p><p>est&aacute; en las &uacute;ltimas pupilas de almadraba</p><p>del mar en Sancti Petri</p><p>&nbsp;</p><p>Que arde Beirut como tus piernas arden</p><p>y se derrumba un muro de Berl&iacute;n a Jeric&oacute;</p><p>&nbsp;</p><p>DE SANTO EL HUESO QUE EN LA MANO, FALANGE</p><p>o metacarpo resiste y no se rompe</p><p>si col&eacute;rica expulsa de tu cara</p><p>como templo mercaderes</p><p>&nbsp;</p><p>NO ESPECIE PROTEGIDA, NO C&Aacute;LCULO</p><p>de paloma ni rama tierna de olivo</p><p>te quiero. S&iacute;</p><p>fleco de diluvio, color</p><p>octavo de arcoiris</p><p>&nbsp;</p><p>M&Aacute;S QUE CUMPLIR LOS NOVECIENTOS</p><p>sesenta y nueve a&ntilde;os, hasta el fin</p><p>en mi cajita de n&aacute;car el anillo</p><p>rosado como el d&iacute;a</p><p>de tu primera circuncisi&oacute;n</p><p>&nbsp;</p><p>P&Iacute;DEME SI QUIERES FIBRA DE LAS VENAS</p><p>plaquetas de esta sangre, agujas</p><p>de navegar desde mis ojos, iri-</p><p>sada seda de diafragma o pabell&oacute;n</p><p>de mis orejas. Nunca</p><p>labor de cester&iacute;a, recogido</p><p>mimbre donde bordar tu nombre</p><p>salvado de otras aguas</p><p>&nbsp;</p><p>BAJAR&Aacute; EL &Iacute;NDICE FEBRIL BUSCANDO LOS ARCANOS</p><p>del pecho, all&iacute; donde la ardiente zarza</p><p>no se consume y un pan de miel</p><p>para los labios rebosa</p><p>Ganar&aacute; la mano en osad&iacute;a cuando atraviese</p><p>el mar rojo de la camisa y siga entonces</p><p>la ruta de caravanas del vello m&aacute;s suave</p><p>&nbsp;</p><p>Y as&iacute; la cremallera levante sus almenas</p><p>no habr&aacute;s de detenerte hasta la tierra prometida</p><p>&nbsp;</p><p>CON LAS DOS MANOS, &Eacute;STAS</p><p>que dieron cielo a un pr&iacute;ncipe</p><p>en sus pir&aacute;mides, busco</p><p>frutales horizontes y, ajeno</p><p>a todo v&eacute;rtigo, divido</p><p>como pulpa con las u&ntilde;as</p><p>en dos las aguas, doy</p><p>cr&eacute;dito al milagro y</p><p>la espalda a los egipcios</p><p>&nbsp;</p><p>GRADO AL CRIADOR QUE HIZO POSIBLE Y</p><p>m&aacute;s largo que el &iacute;ndice acusador otro orden</p><p>trinitario de falanges con que ahora</p><p>donde nadie ha llegado llego</p><p>y te bendigo</p><p>&nbsp;</p><p>RADIANTE EST&Aacute; LA CELDA DE HOSPITAL</p><p>donde Juan de Yepes escribe lejos</p><p>de tu noche oscura, no t&oacute;rtola</p><p>ni paloma, no tampoco</p><p>ventalle de azucenas</p><p>&nbsp;</p><p>Como ignora tus vaqueros y tus tizas</p><p>de colores, la blusa donde ahora</p><p>tus tetas son para el ap&aacute;rtalos</p><p>amado dos mellizos de gacela</p><p>&nbsp;</p><p>LIBRO DE SARAI</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>ALFA</p><p>&nbsp;</p><p>A la hora de elegir a quien iba a ser</p><p>Primer Sumo de los sumos sacerdotes</p><p>Dios parece como un maestro perezoso</p><p>que mira la lista, busca un nombre y saca</p><p>a la pizarra al primero que encuentra:</p><p>Aar&oacute;n</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Y OMEGA</p><p>&nbsp;</p><p>De Zwor&yacute;kin, Vl&aacute;dimir Kosma, f&iacute;sico usa</p><p>de origen ruso, inventor de un curioso iconos-</p><p>copio, sabemos tambi&eacute;n que, aunque de joven</p><p>fuera siempre el &uacute;ltimo de la clase, una rara</p><p>y ortogr&aacute;fica lealtad hacia su lengua</p><p>materna le vale hoy d&iacute;a para cerrar</p><p>enciclopedias como la Espasa o la Brit&aacute;nica</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>NO8DO</p><p>&nbsp;</p><p>El trazo que, perezoso, cifre su pereza</p><p>en la madeja del ocho aprende</p><p>por qu&eacute; graf&iacute;a y s&iacute;mbolo confabulados</p><p>trabajan contra &eacute;l: ni el arcoiris</p><p>tuvo cifra semejante, ni Dios</p><p>nada que hacer ese d&iacute;a</p><p>&nbsp;</p><p>LUZBEL</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Espejo y gota y agua</p><p>cristal o arena rota</p><p>altura y vuelo: v&eacute;rtigo</p><p>Amor de Luz</p><p>&nbsp;</p><p>Terrible la ca&iacute;da si es</p><p>nostalgia de otros tiempos</p><p>mejores: T&uacute;</p><p>&nbsp;</p><p>G&Eacute;NESIS C</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>He aqu&iacute; el d&iacute;a de la mudanza: fue</p><p>la c&oacute;pula terrible y se agradece</p><p>el sol de manera distinta. Un agua</p><p>desconocida nos inunda, nos inunda</p><p>&nbsp;</p><p>Dir&aacute;n que fue debilidad femenina</p><p>Pecado original le llamar&aacute;n soberbia</p><p>&nbsp;</p><p>PRIMUS CIRCUNDIDISTI MIHI</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>A todas luces l&uacute;cido, lujurias</p><p>una jungla de jaur&iacute;as: jurar&iacute;as</p><p>tu alma por un lujo de prejuicios</p><p>y prepucios de muchachos</p><p>&nbsp;</p><p>PRIMERA COMUNI&Oacute;N</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Con habil&iacute;sima lengua,</p><p>recibir tu candoroso</p><p>centro, fr&aacute;gil pan de un alba en</p><p>mi saliva, hacerte m&iacute;o en-</p><p>tonces, m&iacute;o. Asegurarme</p><p>que ha conseguido no herir-</p><p>te mi torpe dentadura,</p><p>que mi paladar es leve</p><p>cielo al gusto tuyo, como</p><p>de algod&oacute;n mi garganta hasta el</p><p>suspense del nunca visto y</p><p>m&aacute;s sublime trago. Cuerpo</p><p>de Cristo, escuela de amor</p><p>&uacute;nica</p><p>&nbsp;</p><p>&Aacute;NGEL EXTERMINADOR</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Republicano o bolchevique ha de</p><p>ser el virus que igual ara la san-</p><p>gre de hermosos pr&iacute;ncipes primog&eacute;nitos</p><p>con las primeras cr&iacute;as de las bestias</p><p>y las esclavas prim&iacute;paras</p><p>&nbsp;</p><p>HOSPITAL MATERNAL</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>La criatura fronteriza que contra humano</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; pron&oacute;stico</p><p>sobreviva y se salve</p><p>juntar&aacute; si es que puede</p><p>una tras otra las cuatro letras de tu Nombre</p><p>y dar&aacute; luz</p><p>al rostro milenario que te atribuyen</p><p>piedades y hermosuras</p><p>&nbsp;</p><p>Puzle m&aacute;s feroz si la criatura exige</p><p>un segundo milagro</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;y cirujano</p><p>&nbsp;</p><p>HIJO DE MI DOLOR, ERES &Uacute;LTIMO</p><p>molde del vientre y los aperos</p><p>En tu estirpe reconozco nombres</p><p>que me sonaban desde antiguo y que</p><p>apenas entend&iacute;a: muero, soledad</p><p>o en plenilunio, ll&eacute;vame contigo</p><p>mi se&ntilde;or. Es decir la vida larga</p><p>de dolores que a&uacute;n no te sab&iacute;an</p><p>Benjazm&iacute;n cumplido de una juventud</p><p>que m&aacute;s parece orgullo que otra cosa</p><p>(Verdad m&aacute;s leve la que me ocultan</p><p>las parteras, y que esta jerga impropia</p><p>que nada tiene que ver contigo)</p><p>&nbsp;</p><p>SACRIFICIO DE ISAAC</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Ea, padre, la le&ntilde;a, el cuchillo</p><p>afilado en la piedra, la piedra</p><p>todo altar, todo dispuesto</p><p>D&eacute;se prisa (dejo llorando</p><p>por m&iacute; a una muchacha), no me diga</p><p>que &eacute;sta es otra broma de mal gusto</p><p>&nbsp;</p><p>CUESTI&Oacute;N DE M&Eacute;TODO DEL HIJO PR&Oacute;DIGO</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Calc&aacute;reas, cada vez a m&aacute;s murmullos</p><p>las voces, o a caracolas, aspiran</p><p>Escucha el mar aqu&iacute; o all&iacute; la foto</p><p>del adi&oacute;s, aquel pa&ntilde;uelo donde</p><p>las l&aacute;grimas, cosa f&aacute;cil, las olas</p><p>de tiernas miradas. Pero qu&eacute; d&eacute;bil es</p><p>tambi&eacute;n esa se&ntilde;al, como de vieja</p><p>galena, clandestina, o distinguir</p><p>qu&eacute; pierdes si te vas de lo que nunca</p><p>si decides quedarte ser&aacute; tuyo</p><p>&nbsp;</p><p>TENTACI&Oacute;N DEL PATRIARCA</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>/Jud&aacute; y Tamar/</p><p>&nbsp;</p><p>Lo que en rito de inocencias de inocencias</p><p>de paternas vigilancias has perseguido</p><p>desde siempre por los pasillos por la luna</p><p>oblicua de los roperos o la ca&iacute;da</p><p>negligente del albornoz que se entreabre</p><p>con lavanda cada vez que me inclino sobre</p><p>tu sill&oacute;n y te beso y virtuosa pronuncio</p><p>buenas noches</p><p>&nbsp;</p><p>HORAS DE SARAI</p><p>(G&eacute;nesis, doce y diez)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Como var&oacute;n prudente, este caudillo</p><p>de los de a medias entre la virtud</p><p>y el hambre de su pueblo- no ha tenido es-</p><p>cr&uacute;pulo en darme al fara&oacute;n, despu&eacute;s de</p><p>ganarse a costa m&iacute;a los favores</p><p>de guardia y gente de palacio: &laquo;Dema-</p><p>siado hermosa, no mi mujer; dir&aacute;s</p><p>que eres mi hermana&raquo;. Y ya sin</p><p>tribulaciones de cornudo, puso</p><p>negocio y prosper&oacute; en mercader&iacute;as</p><p>Tanto que, vuelto en su virtud, hoy todo el</p><p>mundo pasa por su tienda y &eacute;l ni si-</p><p>quiera quiere pasarse por la m&iacute;a</p><p>&nbsp;</p><p>JUDIT</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>No es dif&iacute;cil celebrar la sangre en</p><p>manos blancas -que dir&eacute;is que no ofenden-</p><p>hermosas de hero&iacute;na, y mucho menos</p><p>regocijarse por el hombre que perdi&oacute;</p><p>la cabeza un poco antes que vosotros</p><p>&nbsp;</p><p>Brindad, s&iacute;, pero os juro</p><p>que as&iacute; ser&aacute; de aquel que con dos copas</p><p>de m&aacute;s pase por mi tienda una noche</p><p>y se me duerma igual que este</p><p>hijo de puta se ha dormido</p><p>&nbsp;</p><p>ABSAL&Oacute;N</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>/Fray Luis/</p><p>&nbsp;</p><p>De bulbos obstinados o de navajas</p><p>barberas, como de un hilo, pende</p><p>la vida cuando el hombre</p><p>huyendo de alopecias (ya sab&eacute;is)</p><p>de un falso le&ntilde;o se conf&iacute;a</p><p>&nbsp;</p><p>VISI&Oacute;N DE BABILONIA</p><p>(Soneto XXIII)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Si aquella vena del oro, Garci</p><p>laso, de la cabeza da un torso</p><p>de plata y si en tanto que de ro</p><p>sa la edad ligera corre al vientre</p><p>de bronce sobre piernas de hierro</p><p>por qu&eacute; hacer mudanza en su costumbre</p><p>y azucena a vuestros pies de barro</p><p>&nbsp;</p><p>JOS&Eacute;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Si el hombre aquel</p><p>perito en vacas</p><p>pudo leer</p><p>gordas y flacas,</p><p>dir&iacute;a al rey</p><p>lo que faltaba:</p><p>&nbsp;</p><p>Aquel desliz de Liz</p><p>de liciosa Cleopatra</p><p>&nbsp;</p><p>ARTE RET&Oacute;RICA LA DEL QUE SUE&Ntilde;A</p><p>su pesadilla como los reyes</p><p>antiguos, con esa mesura</p><p>que en cl&aacute;usulas matem&aacute;ticas</p><p>-pies, acordes- ofrece a la l&iacute;rica</p><p>vigilia tanta. Y qu&eacute; m&aacute;s da</p><p>el adivino: m&aacute;s que el fondo</p><p>de la visi&oacute;n, cuenta contarla</p><p>sin defraudar al p&uacute;blico y o&iacute;r</p><p>el pron&oacute;stico sin tampoco</p><p>perder la compostura</p><p>&nbsp;</p><p>NO EN CAMPOS DE ZAFIRO PACE ESTRELLAS</p><p>lic&aacute;ntropo este rey que ejemplifica</p><p>la Gesta Romanorum y el Libro</p><p>de Patronio: por ah&iacute; anduvo</p><p>siete a&ntilde;os como buey deforme</p><p>a su realeza; porteros de palacio</p><p>lo habr&aacute;n aspaventado y a saber</p><p>qu&eacute; tiro de carretas o roc&iacute;o</p><p>perfile su nostalgia, qu&eacute; musgo</p><p>sint&eacute;tico rumiar&aacute; por los pesebres</p><p>que en navidad lo acerquen a Bel&eacute;n</p><p>&nbsp;</p><p>CABEZA DEL BAUTISTA, I</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Ac&aacute;pite el af&aacute;n de hembra que se asoma</p><p>sin v&eacute;rtigo a un balc&oacute;n de cervicales</p><p>y car&oacute;tidas del masculino tronco</p><p>separadas</p><p>&nbsp;</p><p>igual que de su n&aacute;car, fresqu&iacute;simo, un</p><p>molusco, o entre vocales cuerdas,</p><p>seductora, la s&iacute;stole de una s&iacute;laba</p><p>ya incr&eacute;dula del mundo esterno-</p><p>cleidomastoideo</p><p>&nbsp;</p><p>CABEZA DEL BAUTISTA, II</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Dichoso aquel al que la vida en estreno</p><p>estrictamente privado da una &uacute;ltima</p><p>pel&iacute;cula que dilata para el mito</p><p>el n&uacute;mero contado de sus d&iacute;as</p><p>&nbsp;</p><p>Cr&aacute;neo privilegiado si en bandeja</p><p>o nitrato de plata su retina retiene</p><p>contra el fr&iacute;o esa fruici&oacute;n veloz</p><p>de ver el que, ya octavo, velo, vela</p><p>lo macabro de las danzas de la muerte</p><p>&nbsp;</p><p>LUCAS SIETE TREINTAIS&Eacute;IS</p><p>(ensayo de perspectivas)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(1)</p><p>No ha previsto el hu&eacute;sped agua de sal en la jofaina ni beso de paz en el vest&iacute;bulo, ni fue mi frente ungida con &oacute;leos perfumados. Yo</p><p>&nbsp;</p><p>(2)</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;he de lavar tus pies con l&aacute;grimas bals&aacute;micas y en mis cabellos enjugarlos. Nadie guarda para ti labor m&aacute;s primorosa. Ignora</p><p>&nbsp;</p><p>(3)</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;que su estancia aqu&iacute; peligra por Ley de Extranjer&iacute;a, que habita en casa llana de extramuros, que seg&uacute;n</p><p>&nbsp;</p><p>(4)</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;Lucas: en Mag-dala o en Betania aquella mujer hab&iacute;a cono-cido siete veces siete pr&iacute;ncipes demonios</p><p>&nbsp;</p><p>SUCEDI&Oacute; UNA NOCHE</p><p>&nbsp;</p><p>/Frank Capra, 1934/</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Murallas de qu&eacute; noche, Clark Gable</p><p>Claudette Colbert, si af&oacute;nicas</p><p>o est&eacute;riles trompetas, moder-</p><p>namente jericoces</p><p>&nbsp;</p><p>QU&Eacute; HABR&Aacute; PENSADO...</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(AD&Aacute;N)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Qu&eacute; habr&aacute; pensado Ad&aacute;n camino del destierro</p><p>despu&eacute;s de haberle dado, Juan Ram&oacute;n,</p><p><em>Intelijencia el nombre exacto de las cosas</em></p><p>&nbsp;</p><p>(SARAI)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Qu&eacute; habr&aacute; pensado Dios el d&iacute;a de la en&eacute;sima</p><p>alianza al prolongar su nombre al venerable</p><p>Abr&aacute;m, y qu&eacute; Sarai (princesa)</p><p>muerta a&uacute;n de celos por esa esclava egipcia</p><p>oy&eacute;ndose llamar por el esposo, m&aacute;s breve, <em>Sara</em></p><p>&nbsp;</p><p>si el L&aacute;zaro no se adentra en ideolog&iacute;as</p><p>del metaplasmo y el asunto apenas</p><p>se comenta en c&iacute;rculos yavistas</p><p>&nbsp;</p><p>(LA MUJER DE NO&Eacute;)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>I.</p><p>&nbsp;</p><p>Qu&eacute; habr&aacute; pensado la leg&iacute;tima del patriarca</p><p>la v&iacute;spera del Gran Convite</p><p>vi&eacute;ndose</p><p>invadido el <em>hall, </em>llena la casa- d&aacute;ndole</p><p>a tanto hu&eacute;sped cuarenta d&iacute;as</p><p>de lluvia y sin mercado</p><p>de comer</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>II.</p><p>&nbsp;</p><p>Cosas de hombres, por mucho</p><p>que Alguno ande entre los pucheros</p><p>&nbsp;</p><p>(BARRAB&Aacute;S)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Qu&eacute; habr&aacute; pensado, ya en capilla</p><p>el hombre aquel convicto de homicidio</p><p>y de mot&iacute;n contra el imperio al o&iacute;r</p><p>su nombre en boca de la plebe</p><p>&nbsp;</p><p>y luego pasos por los h&uacute;medos</p><p>verdines de la piedra que a &eacute;l lo salvan</p><p>de la cruz a punto como el otro</p><p>de cumplir los treintaitr&eacute;s</p><p>&nbsp;</p><p>(EL BUEN LADR&Oacute;N)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>El d&iacute;a de las moscas pegajosas</p><p>a las llagas y de la orina</p><p>incontinente como el llanto</p><p>de cuatro mujerucas</p><p>&nbsp;</p><p>qu&eacute; habr&aacute; pensado Dimas, mucho</p><p>antes de verse celebrado en la</p><p>liturgia o por Juan de Mesa</p><p>imaginado un viernes santo</p><p>como <em>Bueno </em>(&eacute;l, que tuvo fama</p><p>de torpe en su barrio y tantas</p><p>veces en poder de los romanos)</p><p>&nbsp;</p><p>cuando el hombre de a la</p><p>izquierda del palo miserable</p><p>ya por su propio peso casi</p><p>descoyuntado- va y le dice</p><p>no se sabe qu&eacute; de un para&iacute;so</p><p>&nbsp;</p><p>(TRINIDAD)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>I.</p><p>&nbsp;</p><p>Qu&eacute; habr&aacute; pensado el padre, el mismo</p><p>que se hizo carne y como carne ahora</p><p>es hijo, cuando se tarda el esp&iacute;ritu y</p><p>lo mismo duele, centuri&oacute;n, un golpe</p><p>de lanza en el costado que, <em>oh</em></p><p><em>m&aacute;s duro que el m&aacute;rmol a mis quejas,</em></p><p>padre, padre, por qu&eacute; me has abandonado</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>II.</p><p>&nbsp;</p><p>Como si t&uacute; mismo fueras como quien</p><p>dice el mismo pr&oacute;jimo al que dicen que</p><p>se ama como dicen a uno mismo que uno</p><p>mismo se ama dicen como si fuera</p><p>el pr&oacute;jimo uno mismo como quien dice</p><p>ama al pr&oacute;jimo como a ti mismo am&eacute;n</p><p>&nbsp;</p><p>(SERM&Oacute;N DE LA MONTA&Ntilde;A)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>I.</p><p>&nbsp;</p><p>Qu&eacute; habr&aacute;n pensado los humildes</p><p>pastores, las rameras, los esclavos</p><p>fronterizos al imperio, nubios</p><p>leprosos o tullidos</p><p>ellos</p><p>con esa pinta el d&iacute;a</p><p>de la resurrecci&oacute;n</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>II.</p><p>&nbsp;</p><p>El d&iacute;a de la resurrecci&oacute;n, t&uacute; y yo</p><p>qu&eacute; imagen de estos a&ntilde;os, qu&eacute; traje</p><p>de gala elegiremos</p><p>&nbsp;</p><p>SI</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>a/</p><p>Si fuera yo el espejo en que te miras</p><p>Tu sola imagen yo</p><p>mi semejanza</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>b/</p><p>Si quien nombra se apodera un poco</p><p>como Ad&aacute;n de las cosas que</p><p>se nombran, amor m&iacute;o</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>c/</p><p>Si el &aacute;ngel de mayo fidel&iacute;simo</p><p>a s&iacute; mismo tensara nuevamente</p><p>el m&uacute;sculo para el abrazo, cu&aacute;l</p><p>ha de ser tu n&uacute;mero, nocherida</p><p>que nunca cicatriza</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>d/</p><p>Si fuera yo la playa de los naufragios</p><p>de anoche, azogue para la bolsa</p><p>de tus ojos, vaho, prop&oacute;sito</p><p>de enmienda, saliva espesa</p><p>tos</p><p>primer cigarro del d&iacute;a</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>e/</p><p>Si fueras t&uacute; el jard&iacute;n donde los d&iacute;as</p><p>ajenos a su nombre no cuentan</p><p>ni son siete, donde nada</p><p>ni la Creaci&oacute;n pudiera distraerme,</p><p>yo ser&iacute;a</p><p>p&aacute;rpado leve o az&uacute;car de cristal</p><p>del agua de tu sue&ntilde;o morador</p><p>insomne</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>f/</p><p>Si fu&eacute;ramos el Verbo no tendr&iacute;amos</p><p>que traducir lo que nos pasa ni, a p&aacute;gina</p><p>perpetua condenados, faltar&iacute;an</p><p>r&uacute;bricas como tus ojos, equivalentes</p><p>min&uacute;sculas a tu boca salmarina</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>g/</p><p>Si la noche de Babel confundiera mi lengua</p><p>como r&iacute;o que hacia el mar se pierde en la marisma</p><p>as&iacute; tambi&eacute;n</p><p>reunir&iacute;a yo el curso de la s&iacute;labas</p><p>que en tu nombre &uacute;nicamente desembocan</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>h/</p><p>Si acudieran mis labios al agua de tus labios</p><p>y ese agua</p><p>fuera m&aacute;s dulce que la ley que a mares muertos</p><p>me condena si volvieras</p><p>la cara y en un beso te confundes</p><p>del grupo de los justos que salvan las ciudades</p><p>&nbsp;</p><p>i/</p><p>Si las palabras te parecen oscuras</p><p>como escolares pizarras o tan claras</p><p>que borran el misterio imprescindible</p><p>date prisa y mira:</p><p>&nbsp;</p><p>Gente hay que ahora mientras hablamos</p><p>funde sus anillos de oro y no menos</p><p>ceremoniosos que nosotros</p><p>entre s&iacute; se idolatran, se idolatran</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>j/</p><p>Si vienes a por m&iacute;, que a la primera</p><p>sea la vencida: de otra forma</p><p>el m&iacute;nimo corp&uacute;sculo, de Meissner</p><p>suponte, de Pacini o de Krause, podr&iacute;a</p><p>organizar la resistencia</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>k/</p><p>Si la Noche de los Primog&eacute;nitos viniera a</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; destronarte</p><p>y el solo ant&iacute;doto eficaz frente al exterminio</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; fuera</p><p>marca de inmolada sangre en los dinteles</p><p>bastar&iacute;a tu lengua</p><p>lanceolada como hisopo en el menor de mis labios</p><p>para inundar tu barrio de hemat&iacute;es</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>l/</p><p>Si nos sorprende la luz en indeciso combate</p><p>que el ruido de la guerra nos ahorre</p><p>la superficie de las palabras</p><p>&nbsp;</p><p>No me dejes caer en la tentaci&oacute;n</p><p>de la ternura que trae la aurora</p><p>ni digas si te pregunto</p><p>cu&aacute;l es tu nombre</p><p>&nbsp;</p><p>Haz t&uacute; tambi&eacute;n como la luz:</p><p>Ti&ntilde;e de rojo tharsis mi cintura</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>m/</p><p>Si lloras a mis pies es que no hubo</p><p>diluvio universal ni m&aacute;s precioso</p><p>lienzo si enjugara</p><p>mi llanto en tu cabello</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>x/</p><p>Si por mi amor quisieras delatarte</p><p>no un trazo de arcoiris</p><p>ni un toque de carm&iacute;n</p><p>te bastar&iacute;an</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>y/</p><p>Si fueras t&uacute; el espejo de los caprichos</p><p>que en n&aacute;car o en carm&iacute;n dibujan</p><p>los d&iacute;as y las horas</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>z/</p><p>No habr&aacute; Aurora L'Oreal, s&iacute; Passo</p><p>Honroso de la Edad por tu cabello</p><p>de &aacute;ngel</p><p>&nbsp;</p><p>PRIMER JINETE (LAS FIERAS)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Buc&eacute;falos, pegasos, clavile&ntilde;os</p><p>Memorias de cart&oacute;n</p><p>piedra y purpurina</p><p>para el jinete de la infancia</p><p>triste en los tiovivos</p><p>&nbsp;</p><p>SEGUNDO JINETE (LA PESTE)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Caballos de vapor, fiscales</p><p>del jinete ciudadano que no salva</p><p>puentes ni estad&iacute;sticas, que <em>-huyendo</em></p><p><em>el mundanal- ru&iuml;do </em>encuentra y su fin</p><p>un fin cualquiera de semana</p><p>&nbsp;</p><p>TERCER JINETE (LA ESPADA)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Intravenosa la ciudad infierno y para&iacute;so</p><p>de cristal corona escarchas princesa hemoglobina</p><p>tras l&uacute;cido jinete a ritmos coronarios como</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; un viaje</p><p>por el azar de la amatista inoxidable y si</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; duermes</p><p>&nbsp;</p><p>no m&aacute;s adorable dama de esta noche perfumes</p><p>por &uacute;ltima frontera caballero en plata espejos</p><p>pa&iacute;ses hipod&eacute;rmicos lindos para violetas</p><p>met&aacute;licas y apoteosis te imaginas</p><p>&nbsp;</p><p>el abrazo del infierno sicof&aacute;rmaco muy fr&iacute;o</p><p>o m&aacute;s para&iacute;so y beso que arterial como hero&iacute;na</p><p>&nbsp;</p><p>CUARTO JINETE (LA BALANZA)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Habr&aacute; un caballo azul de seda manrique&ntilde;a</p><p>para el jinete de los olvidos</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Su canci&oacute;n</p><p>de cuna y olas sabe ya de nosotros</p><p>lo que supo por Orfeo, por los ca&iacute;dos</p><p>en Actium o en Trafalgar y est&aacute; en las proas</p><p>at&oacute;nitas de los b&aacute;rbaros, en el saco</p><p>roto de los conquistadores</p><p>&nbsp;</p><p>como en los &uacute;ltimos versos de Alfonsina:</p><p>&laquo;Voy a dormir, que no insista, que he salido...&raquo;</p><p>&nbsp;</p><p>Y para qu&eacute; un m&aacute;stil como tuviera Ulises</p><p>embetunado mimbre, bondadoso</p><p>leviat&aacute;n o espejo</p><p>&nbsp;</p><p>MANE T&Eacute;ZEL FARES</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Qu&eacute; otro idioma profeta de entre l&iacute;neas</p><p>de las manos sin esfuerzo traduce: <em>cuento,</em></p><p><em>peso, divido, </em>si la cuenta est&aacute; echada y</p><p>quiere la balanza su fiel perdido cuando</p><p>contra <em>nosotros naciendo </em>bien o mal que</p><p>cien a&ntilde;os dure?</p><p>&nbsp;</p><p>MANE</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Cuando el matador y t&uacute; lo mismo prefer&iacute;s en el reparto, af&aacute;n de retorno o victorioso bot&iacute;n, uno de los dos ver&aacute; ante s&iacute; las l&iacute;neas de un exilio que ni el m&aacute;s exquisito protocolo en donde llegue podr&iacute;a suavizarle, ni es b&aacute;lsamo bastante el privilegio de figurar una vida distinta, desconocido en tierra ajena. Prisionero el coraz&oacute;n de la espada que no esgrime, como espejo m&aacute;gico a su acero pregunta por el hilo cicatriz que, descosido, dar&iacute;a plasma heroico hacia un exilio m&aacute;s &iacute;ntimo. No un destino por delante, matador. No un segundo caudillaje cuyo final conoces, aburrido</p><p>&nbsp;</p><p>T&Eacute;ZEL</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Gusta que reconozcan tu nobleza. Que, de tu pueblo, la estirpe de la sangre te distinga: Pr&iacute;ncipe en el exilio. Que un Jefe de Eunucos quiera nacionalizarte como suyo, modificar tu nombre, extranjero. Paje de lujo a los quince a&ntilde;os, un preceptor severo te har&aacute; cursar el Relox de Fray Antonio de Guevara, los arduos tratados de Saavedra o Rivadeneyra. Hasta que, a solas y a escondidas, tu deleite de aprendiz se mire en otros espejos de pr&iacute;ncipes rebeldes. Oyes el sue&ntilde;o de m&aacute;s j&oacute;venes cautivos, la transgresi&oacute;n de esa noche y por costumbre te lo cuentan. De d&iacute;a, observador, desde la corte viviseccionas el r&eacute;gimen pol&iacute;tico de los b&aacute;rbaros, su rudo despotismo, los h&aacute;bitos pueriles del tali&oacute;n, y callas. Tu fama de analista crece. Un rey te solicita. Pero d&oacute;nde tu pueblo cautivo. No basta que reconozcan tu nobleza</p><p>&nbsp;</p><p>FARES</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Morir sin conocer el fin del cautiverio. Prisionero siempre, qu&eacute; recuerdo cuando la memoria hurga en los catorce con faros antiniebla, no perdona. Pierde el orgullo de tu nombre. No como &eacute;l: Renuncia a la cordura del insomnio y conf&oacute;rmate con la com&uacute;n proporci&oacute;n de las vigilias. Juez es Dios. T&uacute; sue&ntilde;a el fin del cautiverio y ocupa mientras puedas un lugar entre los tuyos</p><p>&nbsp;</p><p>BUSCAS A ROMA EN ROMA?</p><p>&nbsp;</p><p>/Quevedo, Andr&eacute; Gide/</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>A saber si la una -como orgullosa</p><p>de su Cloaca M&aacute;xima- financi&oacute; un d&iacute;a</p><p>(Audas, Ditalc&oacute;n, Minuros) el juego</p><p>sucio en Lusitania, si desde el s&oacute;tano</p><p>de la otra se alimentaron doxias</p><p>heterodignas de fuego y anatema, teolog&iacute;as</p><p>de la liberaci&oacute;n</p><p>Si amor o conveniencia</p><p>juntan, Fabio, estas de admiraci&oacute;n</p><p>romas traiciones y herej&iacute;as</p><p>&nbsp;</p><p>CRUCIFICCIONES</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>/Borges, Buly/</p><p>&nbsp;</p><p>Corr&iacute;a el a&ntilde;o del Se&ntilde;or. Seguramente</p><p>el imaginero discurre entre los tres o</p><p>cuatro clavos (Pacheco: Visiones de Santa</p><p>Br&iacute;gida) sobre la tabla de la policro-</p><p>m&iacute;a rom&aacute;nica, m&aacute;s veraz que el tri&aacute;ngulo</p><p>g&oacute;tico. Duda que resistan radio y c&uacute;bito,</p><p>que veros&iacute;milmente pise el uno al otro</p><p>pie sin ir all&aacute; como miri&ntilde;aque triste</p><p>tanto metatarso. No le ayudan los cuatro</p><p>evangelistas. No le sirven los ap&oacute;crifos</p><p>y muy poco la versi&oacute;n siria del de R&aacute;bulas.</p><p>Cuando cree que termina, es nada, se equivoca:</p><p>a saber si la gre&ntilde;a baja por derecho</p><p>o izquierdo lado, si a&uacute;n conserva la corona</p><p>de espinas o qu&eacute; lienzo disimular&iacute;a</p><p>la m&oacute;rbida cadera, el muslo mortecino.</p><p>Con ojos piadosamente yertos o en &oacute;rbita</p><p>(como quien ya vislumbra concilios, vidrieras,</p><p>viernes santos), tal vez se da a ensayar futuras</p><p>iconograf&iacute;as, el fin. Ante esos ojos</p><p>dios y artista se confunden, pues a ninguno</p><p>de los dos le cabe la gloria en la cabeza</p><p>ni otro destino que inventar el para&iacute;so</p><p>&nbsp;</p><p>SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE</p><p>y ritual o virtuosa hollase el parteluz</p><p>como es costumbre</p><p>no habr&aacute; descanso para &eacute;l o confundido</p><p>ser&aacute; que no ha llegado al p&oacute;rtico de tu gloria</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>SER&Aacute; QUE NO HA LLEGADO AL P&Oacute;RTICO DE TU GLORIA</p><p>quien confundido duerme en su posada y acaricia</p><p>un sue&ntilde;o de futuros finisterres</p><p>donde acaso su bord&oacute;n</p><p>a ciegas tienta bajo el cielo de otros &aacute;bsides</p><p>v&eacute;rtice o sillar la &oacute;rbita intocada</p><p>girola de una v&iacute;spera de cripta deliciosa</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>GIROLA DE UNA V&Iacute;SPERA DE CRIPTA DELICIOSA</p><p>no descifra l&aacute;udano que pueda aliviar su vigilia</p><p>ni ning&uacute;n &oacute;leo -por final- generoso</p><p>S&iacute; el error</p><p>que cometido tiene un precio y es justo</p><p>por los claustros rom&aacute;nicos del insomnio</p><p>como quien busca el jubileo</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>QUIEN BUSCA EL JUBILEO DESATIENDE</p><p>la fatiga del camino y el avance</p><p>del miedo entre dos posadas. Inmune al</p><p>dolor de las criaturas, no ve el c&iacute;rculo</p><p>terrible de la Peste y de San L&aacute;zaro</p><p>Su cuerpo purifica con agujas</p><p>de manantial y all&iacute; donde la piel</p><p>inventa para&iacute;sos meretrices,</p><p>cortesanos, no se olvida. Ni escucha</p><p>las quimeras de las g&aacute;rgolas cuando</p><p>toda la lluvia de occidente es</p><p>piadosa letan&iacute;a o carcajada</p><p>&nbsp;</p><p>DE HOY M&Aacute;S YA MENSAJERO</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>1/</p><p>Su cifra, su misterio</p><p>su madrugada cruenta</p><p>est&aacute;n en ti</p><p>que apenas luz ya vencido</p><p>como Jacob lucharas</p><p>y no sabes</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>2/</p><p>Nost&aacute;lgica y fidel, Sarai</p><p>mastica a pesar suyo las migajas</p><p>de los manteles del noveno</p><p>auto de la madre Celestina</p><p>o para el caso miserables</p><p>c&aacute;scaras de altramuces como</p><p>el omne bueno aquel del conde</p><p>Lucanor, enxiemplo diez</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>3/</p><p><em>Sarai</em>: quiere el que vuelve decir</p><p>con su regreso un nombre, nunca</p><p>lo que se sabe: la historia</p><p>toda, el crimen cometido</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>4/</p><p>Sonr&iacute;e, porque si</p><p>hubieras sido el Verbo</p><p>es decir- creador</p><p>de un alfabeto, nadie</p><p>ser&iacute;as si tu nombre</p><p>no est&aacute; en las p&aacute;ginas</p><p>amarillas de Babel</p><p>&nbsp;</p><p><em>Un Jurado presidido por Rafael Alberti concedi&oacute; a &iquest;Qui&eacute;n como yo? Acc&eacute;sit del IX Premio Nacional de Poes&iacute;a que lleva su nombre, siendo el noventa y uno cumplea&ntilde;os del poeta, 1993. Hay en el libro cosas para, por o de Juan Lebrato, Carlota Moya de Alarc&oacute;n, Carmen Castillo, Jos&eacute; Antonio Moreno Jurado, Juan Cobos Wilkins, Con Dados de Niebla, El Sobre Hilado, J.J. D&iacute;az Trillo, H&eacute;roe de su herida, Valle Rubio Monge, Jes&uacute;s Aguado, Antonio Jim&eacute;nez Casero, El morador insomne, Rafael P&eacute;rez Estrada, Mar&iacute;a Dolores Gonz&aacute;lez Cantos, Cristina Peri Rossi, Jos&eacute; Mar&iacute;a Garc&iacute;a L&oacute;pez y&nbsp; El Fantasma de la Glorieta.</em></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>CAPRICHO DE UN DIOS C&Iacute;NICO, EL INCISO</p><p>FUGAZ DE LA ESCRITURA BUSCA -A OSCURAS-</p><p>LA BURLA DE LA BURLA DE BABEL.</p><p>Y AS&Iacute; LA NOCHE TRAIGA SU INDULGENCIA,</p><p>&nbsp;</p><p>SU OFICIO EL ESCRIBIENTE, SU LEALTAD</p><p>LA IMPRENTA CUMPLIDORA, VENGA EL VINO Y</p><p>BRINDAD POR LA MEMORIA DE UNAS HOJAS</p><p>NO MENOS OTO&Ntilde;ALES QUE VOSOTROS,</p><p>&nbsp;</p><p>JARDINES DE AGUA DULCE Y DE GLORIETA.</p><p>OS QUIERE ESTE FANTASMA, QUE ES UN &Aacute;NGEL,</p><p>MAS SI LO VEIS PARTIR A OTROS JARDINES</p><p>&nbsp;</p><p>-YA D&Oacute;CIL VINO DULCE EN VUESTROS LABIOS-,</p><p>NO OS DUELA SU SILENCIO: NO ES PRECISO</p><p>HABLAR CUANDO UNO EST&Aacute; EN EL PARA&Iacute;SO.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><em>a Pilar. Sevilla, 1996</em></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Se termin&oacute; de imprimir el d&iacute;a 14 de agosto de</p><p>1996, XXXVIII aniversario de la muerte de</p><p>Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, siendo Presidente</p><p>de la&nbsp; Excma. Diputaci&oacute;n Provincial</p><p>de Huelva don Domingo</p><p>Prieto Garc&iacute;a</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>de amor como disparos (1995)</title><link>https://daniellebrato.blogia.com/2006/092104-de-amor-como-disparos-1995-.php</link><guid isPermaLink="true">https://daniellebrato.blogia.com/2006/092104-de-amor-como-disparos-1995-.php</guid><description><![CDATA[<p align="center">Daniel Lebrato:</p><p align="center">de amor como disparos</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nunca</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; mejora</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; su estado</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; quien muda</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; solamente</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; de lugar</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; y no</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; de vida y</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; costumbres</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (El Busc&oacute;n)</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para gentes</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; como ella</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; el misterio</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; empezaba</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; precisamente</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; con la</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; explicaci&oacute;n</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Rayuela)</p><p>&nbsp;</p><p>A TI PUES, MAGA, los objetos perdidos</p><p>los lazos de colores y las fotos</p><p>a la vuelta de una p&aacute;gina, los d&iacute;as</p><p>y las horas colgadas de las perchas</p><p>o perfumes al acecho entre dos s&aacute;banas</p><p>&nbsp;</p><p>A ti pues, Maga, &uacute;nicamente</p><p>no inquieta el filo de los alf&eacute;izares</p><p>la puerta de un armario, carcomida</p><p>ni el insomnio sin luz de las mu&ntilde;ecas</p><p>que ac&aacute; van dando miedo</p><p>que acaban dando miedo</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Nada hay tan dulce como una habitaci&oacute;n para dos, cuando ya no nos queremos demasiado</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Jaime Gil de Biedma)</p><p>&nbsp;</p><p>PRIMER GUI&Oacute;N</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Fundido en negro en la fosa com&uacute;n de la memoria / Hay mucho humo y un gris desastre que fuera previo a las ciudades o al cami&oacute;n de la basura / arenilla de fondo, de cinta muy vista, como de cine de barrio / Lo que suena es un tango o parecido lamento de cabrones / As&iacute;, al pronto, nuestro siglo m&aacute;s o menos / Tr&aacute;velings vertiginosos / Rodapi&eacute;s, hormigas, grifer&iacute;as / Profundidad de campo hacia esas cartas y fotos que alguien no supo romper / Geograf&iacute;a del abandono en primer&iacute;simo plano / Encima de una mesa vasos y colillas / Alg&uacute;n libro abierto tirado en el sof&aacute; / Conrad o Cort&aacute;zar o el Si no fueses tan puta! de Jaime Gil de Biedma, o ya tampoco / Junto a la puerta un mapa, y a rotulador que podr&iacute;a inhalarse: Fundido en rojo sobre subrayado insistente</p><p>&nbsp;</p><p>desde quien dice &aacute;rbol porque no sabe sauce olivo manzano abedul o duerme bajo las alas de la palabra el sue&ntilde;o del opio o de la dama de noche y mezcla en p&aacute;jaro lo chico y lo que vuela y no distingue petirrojos golondrinas colibr&iacute;es hasta tus balbuceos diminutos y la rabia que te vence y me oscurece m&aacute;s all&aacute; de pena m&aacute;s all&aacute; de amor o duerme vida m&iacute;a</p><p>&nbsp;</p><p>como estrella en el azar de la noche como estrellas qui&eacute;n sabe si a&uacute;n existes cuando nosotros las vemos a ti pues maga si escuchas el silencio de la m&aacute;quina o metales preciosos de las piernas que estrangulan y a menudo tijeras japonesas mi sexo adolescente y la prisa de lo que escribo y el riesgo in&uacute;til de la palabra donde est&aacute; tu casa y ya ves tijera japonesa en la memoria y como estrella si&nbsp;a&uacute;n est&aacute;s ah&iacute; amor m&iacute;o me escuchas</p><p>&nbsp;</p><p>mira detr&aacute;s de las cortinas luna menguante como un vino deja en cuarto creciente su peso diminuto la ingr&aacute;vida caricia de tu espalda y tu cumbre con luna elevad&iacute;sima que habr&iacute;a que hacer algo por una noche m&aacute;s triste acudir por ejemplo a una cita de tabernas de muchachos de ojos l&iacute;quidos y de alma confuso laberinto que cruzar esa frontera esa cortina ese salto mortal de la noche del s&aacute;bado y no decir b&aacute;rbaro que me matas con un beso hazme con un beso conocer mi destino</p><p>&nbsp;</p><p>No al sol que dulcifica su mercanc&iacute;a por la borda. No a la m&aacute;s fina labor de las mareas de occidente. A ti te quiero. A la candela fugaz que desteje la vida en tus pulmones.</p><p>&nbsp;</p><p>hubo un tri&aacute;ngulo rosa y unos trazos azules en las paredes de tu casa en tu calle en la autopista del sur una barra de labios clandestinos amor como un grafiti de golondrinas veloc&iacute;simas enamoradas de las conchas de las tortugas o d&oacute;nde estabas t&uacute; maldita sea</p><p>&nbsp;</p><p>pensarte s&iacute; pensarte como si so&ntilde;ara una vez mi coraz&oacute;n qu&eacute; carrera qu&eacute; salida si tiene nombre el meridiano que me traspasa el don de su ebriedad sin ti las noches como infiernos oleadas de brazos ojos fijos y deseos que ojal&aacute; aflojaran sus lazos alg&uacute;n d&iacute;a a la voz de no seas loco eso ya no se lleva razones para dejar de&nbsp;amarte dime</p><p>&nbsp;</p><p>cada letra campos el&iacute;seos de batalla te acuerdas campos el&iacute;seos era mayo amnist&iacute;a ven pintabas con el h&iacute;gado o arr&aacute;ncame la piel que pas&oacute; por el mundo te dije y libertad no el miedo el carn&eacute; no tardes en&nbsp;la boca todav&iacute;a</p><p>&nbsp;</p><p>Piloto de altura, no hay noche ni faro que te alcancen. En alta mar tus ojos precisan su estrategia: plan de evasi&oacute;n. Y ojal&aacute; yo fuera el ecuador que atraviesa tu vida en dos mitades o mis dos oce&aacute;nos azules la mirada que puede hundirte para siempre.</p><p>&nbsp;</p><p>por&nbsp;qu&eacute; pensar en ti es pensar un cuerpo tu cuerpo el reino de las incertidumbres qu&eacute; espero entonces como esp&iacute;ritu pensarte concebirte como un &aacute;ngel pensar tu alma es un alma hermosa y mientras tanto te doy nombre de pasi&oacute;n y de ternura y concibo la&nbsp;n&aacute;usea y te concibo</p><p>&nbsp;</p><p>qu&eacute; mal creer que te inventaba como quien de pronto se abre una tierra prometida por ah&iacute; se perdi&oacute; mi cordura escasamente qu&eacute; impaciencia amor acos&oacute; por entonces un punto en tu mirada no pionero ni primero no nada que a la fortuna se parezca no nada que me otorgue el don de la palabra como miedo teatro o precipicio por donde sin&oacute;nima mi vida aqu&iacute; se queda clavada en tus espejos de amplia frente un brazo in&uacute;til de almohada un labio in&uacute;til una cueva de oscuros pajarracos refugio in&uacute;til una cueva donde otras veces sol&iacute;as visitarme y tu cuerpo en la noche qu&eacute; sorpresa</p><p>&nbsp;</p><p>del miedo el otro miedo tan dif&iacute;cil quiero hablarte eseoese o residencia que voy siendo duda de mis dudas palabra escudo y propicio lema de combate tanto os temo cuanto m&aacute;s os amo qu&eacute;date conmigo esta noche de ausencias escucha no lo mires un unicornio rosa brama en tus espaldas</p><p>&nbsp;</p><p>Esa m&uacute;sica al alcance seg&uacute;n perezas, pa&iacute;ses, estaciones, y es como el d&iacute;a de los abrazos: el desayuno en la cama, el caf&eacute; suav&iacute;simo para solo, la prensa y las cortinas que por oficio llevan la cuenta de las horas. O, mejor, me arrullo entre las s&aacute;banas y recuerdo un &uacute;nico cuarto, una casa conocida.</p><p>&nbsp;</p><p>discurso el del discurso de la noche que discurre una noche se supone como tantas y por encima de c&oacute;mo te fue el d&iacute;a o si llegaste a punto a tu diario uno de los dos va y dice cosa m&aacute;s terrible que la fiesta a que hemos sido se supone como uno y por costumbre invitados o si el mi&eacute;rcoles que viene viene bien para quedar con esos amigos m&aacute;s o menos comunes que hace tiempo no veremos y esper&aacute;bamos</p><p>&nbsp;</p><p>ni a la moda celuloide r&iacute;ete tus gafas tan oscuras a mediod&iacute;a la calle y motos cafeses espumas como desastres de afeitar azogue azote iguanas piel ni parecidas ojeras frente al espejo arrugas ni en la cama fr&iacute;a fr&iacute;a brillantina a buenas horas tus pechos avag&aacute;rdner m&aacute;ter mater males</p><p>&nbsp;</p><p>se alborotan de noche las noches de la iguana no hay calor oficio del ofidio que en su luz van cirujando las agujas de todos los relojes de occidente y al o&iacute;r la &uacute;ltima se&ntilde;al ser&aacute;n ser&aacute;s te has ido perteneces pertenezco</p><p>&nbsp;</p><p>Desaprueba la palma de la mano la exactitud del hueco de la almohada, el calor de la costumbre, la imperceptible pelusa, diablos de viento por el valle de seda de la ausencia, y no hay mensaje ni rabia ni venganza. Lecci&oacute;n de Anatom&iacute;a: aqu&iacute; el preciso frunce de tu brazo por debajo de mi cuello, la s&aacute;bana de escayola, tu sudor, el molde de la nuca, la m&iacute;nima se&ntilde;al de tu colonia y una mancha de vino, detalles nimios de que dan cuenta la nostalgia y las lavander&iacute;as. Como si llaman y eres t&uacute;. Como si te dejaste queriendo la pitillera de&nbsp;n&aacute;car encima de la mesita de noche.</p><p>&nbsp;</p><p>para&nbsp;al d&iacute;a siguiente los dos juntos celebrar con champ&aacute;n no importa si barato la ocasi&oacute;n &uacute;nica en que nos demos el lujo del desprecio brindar s&iacute; paul &eacute;luard presidiendo espumas globos zepelines no iremos hasta el final de uno en uno sino de dos en dos sonrisa y otro trago o no es un lujo o no es gracioso o no es paul &eacute;luard me confundo</p><p>&nbsp;</p><p>no fue el amor un p&aacute;mpano dormido sobre un gris acuario de domingo por la tarde ni siquiera sobredosis para un cuerpo en la bisagra de la edad cansado has conjugado el verbo amor y gas ciudad ve pensando en los objetos perdidos a ti pues maga letras anuncios signos y regresos no ser&aacute;n amor ser&aacute; cuando lo pienses un vicio solitario</p><p>&nbsp;</p><p>a ti pues maga los objetos perdidos me confundo cada letra una batalla imposible ni siquiera si fuera tiempo de sorpresas amor de las tabernas navego y brindo por ti amor colgado de los vasos tremendo amor de la resaca donde tu imagen naufraga y vence hurgo en tu herida como un clochard contenedores de basura</p><p>&nbsp;</p><p>Yo soy tambi&eacute;n tu extravagancia por las plazas, por salir muy temprano figurando que a&uacute;n duermo, comprar el peri&oacute;dico y ver el mundo desde el otro lado del caf&eacute;. Por eso finjo: a qui&eacute;n le extra&ntilde;a que no est&eacute;s. Me ducho, es como siempre: la corbata, tan pronto por ah&iacute;, que un d&iacute;a, las gafas, el sombrero, te va a pasar algo, ya lo ver&aacute;s. Y todav&iacute;a espero que el recepcionista tenga para m&iacute; un monsieur y una nota que lo&nbsp;desmienta todo.</p><p>&nbsp;</p><p>manos al cuello de la tarde corredizos nudos por la lluvia por el uisqui por el caf&eacute; la resbaladiza s&iacute;laba de invierno vieja kappel enterrado vivo en un blues perdidos los papeles ducados otro trago l&acute;apr&eacute;s-midi d&acute;un faune qu&eacute; pereza dar la vuelta a janis joplin o abrirte la puerta como abrirme las venas</p><p>&nbsp;</p><p>nada que declarar conforme al signo de los tiempos a mi trab&aacute; joacudo con mi diner o pago y esas cosas al otro lado pared por medio una pareja interpreta al somier su hoyes s&aacute;bado entonces siguen las ca&ntilde;er&iacute;as ya ha vuelto a casa el vecino de arriba y oh cu&aacute;nto fueron sus entra&ntilde;as duras nada que declarar mi alrededor se crea y se descrea y en mi m&aacute;quina el blues kappel en negro de una melod&iacute;a sola melod&iacute;a oh qweeeeeeert qwert</p><p>&nbsp;</p><p>carnales geometr&iacute;as y griegas y pronombres emergen de las plazas y abandonos tu espalda era el escudo de atenea dije tus piernas la mentira de los ar&aacute;cnidos dije&nbsp; caligrama rosa y blanco sobre la anemia y las plazas fuertes del alcohol beso de antifaz y carne de bambalina tu boca que&nbsp;es&nbsp;cualquiera y sacrilegio</p><p>&nbsp;</p><p>Las espaldas nativas facilitan el trabajo, el desalojo imprescindible para la renovaci&oacute;n de una especie, y aligeran la carga que el visitante lleva consigo de vuelta a su pa&iacute;s, en esa imagen que el cine facilita y desconoce ideolog&iacute;as: preferible ser&aacute; dejarse ir y preparar unas monedas. La plaza, el mercado, una &uacute;ltima ojeada, no est&aacute;s, no te conozco. Y ya en el muelle la mugritud que bufa y leviat&aacute;n se traga sin&nbsp;dolor al extranjero.</p><p>&nbsp;</p><p>amor de colisi&oacute;n astilla diminuta de astrolabio p&eacute;talo navegar por la rosa de otros vientos fr&aacute;gil cresta de espuma imperceptible diafragma de marea amor campo de espuma y resto de sirenas invoc&aacute;licas sal espuma y tinta para el naufragio amor de las cosas que escribo</p><p>&nbsp;</p><p>en la vida amor m&iacute;o o desastre cotidiano elija operaci&oacute;n una tarde un oto&ntilde;o un acueducto en el fondo del vaso un color teclas azules un gesto forma de muerte o de tirar como sea por encima de lo que es su n&uacute;mero personal desastre o viaje amor c&oacute;mo vendr&aacute;s si entre dos luces o dos copas intentaras ese salto mortal se est&aacute; procesando espere del azar a la caricia a la barbarie y destrucci&oacute;n espero de la ciudad amor y con qu&eacute; cara</p><p>&nbsp;</p><p>si pudiera s&iacute; si pudiera olvidarme del &uacute;ltimo grito en materia de relaciones personales no s&oacute;lo por vivido el nuevo desorden amoroso nuestro cuerpo es siempre mon&aacute;rquico y el coraz&oacute;n sede del b&uacute;nker qu&eacute; que podr&iacute;a prescindir de mis buenos modales creo que les llaman a mano armada podr&iacute;a jug&aacute;rmela contigo como impropio a esta hora qui&eacute;n evitar&iacute;a que tu nombre sonara en todos los edificios pintar en las paredes que te busco y no hay tiempo qui&eacute;n me detendr&iacute;a o en qu&eacute; c&aacute;rcel si pudiera si&nbsp;yo&nbsp;fuera el cero y t&uacute; fueras el uno &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>La sirena es infancia y fulminantes abandonos. Esa debilidad que disimula detr&aacute;s de gafas oscur&iacute;simas y cierto aire diletante que da en venir de todo, de agentes de aduana, de mujeres con canasto, un perro, en fin. Sonr&iacute;e: es la pleamar. La estela deja la barra y nada inquieta la luz de un sol ya decadente que tampoco esta vez perjudicar&aacute; tu fuga. Aparte, apuntar&aacute;s en tu cuaderno de bit&aacute;cora qu&eacute; fuimos. Un hotel de mala muerte, una ciudad o Jaime Gil de&nbsp;Biedma.</p><p>&nbsp;</p><p>no s&oacute;lo pienso en ti y es que qui&eacute;n sabe qu&eacute; distancia nos separa como en esos juegos en que nos gusta meternos barracones de feria con su truco de espejos multiplicaci&oacute;n imposible con lo poco que hoy se estila gari c&uacute;per siempre solos ante&nbsp;el peligro</p><p>&nbsp;</p><p>a ver c&oacute;mo ensayamos de qu&eacute; forma convertir una ciudad en nuestra nos encanta jugar y sentirnos placentera y placentariamente donde nadie nos llama no s&oacute;lo pienso en ti ap&uacute;rate ese trago y cerremos el kiosko que los reyes antiguos conquistaban las ciudades mejor que ahora nosotros algunos corazones no s&oacute;lo pienso en ti seg&uacute;n las estad&iacute;sticas hay m&aacute;s televisores que corazones destrozados</p><p>&nbsp;</p><p>si escribo es de una vez cuando las buenas intenciones la historia y su final tambi&eacute;n son tristes casi tan tristes como el ojo de dios por si deja alg&uacute;n consuelo a cu&aacute;ntos enga&ntilde;os por minuto circula nuestra sangre crey&eacute;ndonos al borde de cuantas &eacute;pocas y cuantos c&oacute;digos y sobre todos la palabra por si acaso o si otro d&iacute;a tan dura la tenemos para seguir como si nada se hubiera irreparablemente roto en las neuronas que almacenaron golpes gritos declaraciones de&nbsp;amor como disparos</p><p>&nbsp;</p><p>COSAS de Claudio Rodr&iacute;guez, Fernando de Herrera, Juan Cobos Wilkins, Pedro Salinas, Albinoni, Frabetti, Cort&aacute;zar, Janis Joplin, Mallarm&eacute;, Paul &Eacute;luard, Valle-Incl&aacute;n, Antonio Machado, Lope de Vega, Raymond Chandler y Quevedo&nbsp; /&nbsp; Kappel es la marca de una vieja m&aacute;quina de escribir&nbsp; /&nbsp;&nbsp; La noche de la iguana, una pel&iacute;cula de John Huston, Richard Burton y Ava Gardner&nbsp; /&nbsp; Se escribi&oacute; el libro en enero de 1983 y se revis&oacute; y corrigi&oacute; para Nuestro Arte un seis de agosto de 1994: &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Malvendimos la parte m&aacute;s nuestra del idioma</p><p>diminutivos &uacute;nicos, c&oacute;mplices r&uacute;bricas</p><p>la sigla en remitente y los distritos</p><p>postales, pero en vano hemos cambiado</p><p>de costumbres y de cerraduras</p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:27:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
