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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>daniel lebrato obra publicada 1987-2007</title><link>http://daniellebrato.blogia.com/</link><description><![CDATA[ daniel lebrato obra publicada 1987-2007 
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<title>Historias para no volver</title>
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		<description><![CDATA[ :  Daniel Lebrato  :[Historias para no Volver] -Manual de escaqueadores- * «No hagas nada sin el médico de cabecerani salgas a la calle sin tu parte de baja.Y ponte a pensar:Hay una falta para cada justifica... 
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	<pubDate>Fri, 29 Jun 2007 23:13:00 -0500</pubDate>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p align="center">:  Daniel Lebrato  :</p><p align="center">[Historias</p><p align="center"> para no Volver]</p><p align="center"> </p><p align="center">-Manual de escaqueadores-</p><p align="center"> </p><p align="center">*</p><p align="center"> </p><p align="center">«No hagas nada sin el médico de cabecera</p><p align="center">ni salgas a la calle sin tu parte de baja.</p><p align="center">Y ponte a pensar:</p><p align="center">Hay una falta para cada justificación</p><p align="center">y una justificación para cada falta.»</p><p align="center"> </p><p align="center"><em>-</em>de <em>Mandamientos del Ausente-</em></p><p align="center"> anónimo, siglo xvi</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p align="center">*</p><p align="center">«no me lo creo:</p><p align="center">¡que te gusten las clases</p><p align="center">más que el recreo...!»</p><p align="center"><em>-</em>de las <em>Sevillanas</em> de María Luisa Cuello-</p><p align="center">anónimo, siglo xx</p><p align="center">Plan de Prevención de Accidentes Laborales para Profesores de Instituto</p><p align="center">-Primera Fase: Plan de Diario-</p><p align="center"> </p><p>1. Sin llegar puniblemente tarde a clase &amp;#8209;eso no: que pudiera haber algún gerifalte apostado en los pasillos y pondríamos la paguita en peligro&amp;#8209;, hay que entrar en el aula con los alumnos ya sentados y puestos a callar por el profesor de guardia... se ganapierden siete minutos.</p><p>2. Por reorganizar la clase y sentar a los alumnos por órdenes distintos e imprevisibles: un día alfabético, otro por estaturas, otro más por comportamiento o notas de clase... se pierdeganan tres minutos, me llevo diez.</p><ul><li>3. Por pasar lista incluso cuando el grupo es reducido y me los conozco a todos de sobra... dos minutos, me llevo doce.</li><li>4. Por mandar a alguno a por tiza o, si hay tiza, a por algo que me dejé olvidado en la taquilla... tres minutos, y ya llevo un cuarto de hora.</li><li>5. Por subir o bajar las persianas y apagar o encender la luz hasta lograr una visión sin brillos de la pizarra... un minuto, o dos si las persianas tienen alguna balda estropeada.</li><li>6. Por comentar lo mal que está el material... medio minuto, un minuto entero si criticamos la obra del "dichoso arquitecto".</li><li>7. Por darles a los muchachos tiempo a que saquen libro y deberes... medio minuto.</li><li>8. Por expulsar al que no me ha traído el libro o los deberes hechos... un minuto cada uno. En el caso improbable de que a ninguno falte nada, aún podemos ganaperder ese minuto elogiando "qué bien marcha este año el grupo".</li><li>9. Entre unas y otras, llevo veinte minutos en clase, casi treinta desde que tocó el timbre. Dando por sabido que a menos cinco el alumnado empezará a agitarse en su banca y a querer guardar sus cosas, me quedan veinte minutos. Estos veinte minutos de tiempo real los puedo distribuir de la siguiente manera:</li><li>10.a. Días de avance de materia: siete minutos de explicación, siete de ejercicios y otros siete de autocorrección en la pizarra.</li></ul><p>10.b. Días de práctica: diez minutos de ejercicios y otros diez de corrección cruzada: cada alumno corrige lo que ha hecho su compañero.</p><p>C Calculando un reparto equitativo entre horas teóricas y prácticas, de una semana de 18 horas lectivas me sale poco más de una hora lo que se dice impartiendo, avanzando materia. Esa materia se supone preparada siquiera por experiencia de años anteriores. Si aún así se me hace cuesta arriba y noto que me fatigo en exceso debo pasar a la Segunda Fase de la Primera Fase F</p><p> </p><p> </p><p align="center">Plan de Prevención de Accidentes Laborales para Profesores de Instituto:</p><p align="center">Segunda Fase de la Primera Fase</p><p align="center">-Plan Semanal-</p><p align="center"> </p><ul><li>1. Me pongo de "baja leve por enfermedad"... tres días, lo que quiere decir que cada cuatro semanas ¡hago puente!... me llevo tres días, quince horas al mes.</li><li>2. Horas de guardia que me turno con otros también de guardia... hora y media a la semana, seis al mes.</li><li>3. Horas que me piden para exámenes otros profesores... dos al mes.</li><li>4. Horas tutoriales que cedo a regañadientes al camarada orientador o similar... dos al mes.</li><li>5. Horas extraescolares que se me van los alumnos... una al mes.</li><li>6. Veces que salgo de clase por llamadas de teléfono o "un momento, que ahora vengo"... una hora al mes.</li><li>7. Plus de tiempo perdido por cada primera o última hora del día... a la semana 15 minutos, otra hora al mes.</li><li>8. Veces que rectifico el parte de guardia y donde me han apuntado &amp;lsquo;falta&amp;rsquo; por una clase que no he dado, enmiendo y raspaduro: &amp;lsquo;llegué tarde&amp;rsquo;... tres al mes y tiro porque me toca.</li><li>9. Veces que llevo al niño o similar al médico... una hora al mes.</li></ul><p>C Total de horas ganaperdidas por este procedimiento: 36 al mes, ocho a la semana. Si esta rebaja no fuera suficiente y notamos agotamiento, anemia o ansiedad podemos pasar a la Segunda Fase F</p><p> </p><p> </p><p align="center">Plan de Prevención de Accidentes Laborales para Profesores de Instituto:</p><p align="center">Segunda Fase:</p><p align="center"> -De Activo a Inactivo-</p><p align="center"> </p><p>þ En esta parte se recomiendan las bajas de larga duración renovables. Contra la opinión más común, este tipo de baja crea empleo, da trabajo a sustitutos y no repercute en la preparación de los alumnos. Las mejores bajas de larga duración son las del tipo <em>profesional.</em></p><ul><li>1. Muy buenas son las alergias profesionales diagnosticadas como graves, por ejemplo al polvo de tiza, serrín de cuando llueve, lacas de pelo, caucho de botines, fibra de borradores o polen de pizarra.</li><li>2. Con tal de que sea contagioso, pille lo que sea: le dan la baja sin rechistar. Si son piojos, échele la culpa a sus hijos, que los niños ya se sabe.</li><li>3. No pasan nunca de moda las bajas que tienen que ver con el uso de la voz, afonías en cualesquiera de sus manifestaciones: congénita, crónica, de temporada, secas o húmedas según vengan asociadas a procesos más o menos mucorreicos.</li><li>4. En días previos debe uno carraspear en abundancia y alternar el carraspeo de garganta con alguna tos más marcada, en especial al pasar cerca de algún jerarca. Acompaña mucho la estética del klínex: ojos llorosos, moquillo, bufanda y preguntar "¿no tenéis frío?", de modo que cuando al fin faltemos a clase se diga: -Si ya ayer estaba fatal...</li><li>5. Otras bajas recomendables son las de tipo psiquiátrico asociadas a la práctica docente: ya por defecto, ya por exceso. Llamamos por defecto a procesos depresivos, en especial la aulafobia (rechazo a los alumnos) y claustrofobia (pánico a los compañeros profesores). Como síntomas: el saludo huidizo, el gesto adusto y la mirada perdida.</li><li>6. En el otro extremo, el de la euforia, son profesores psicoides aquellos que van como quien dice cantando a clase, trinos alegres por esos pasillos que aparentan un optimismo injustificado. Vale empezar hablando solo, saludar en tonos excesivos, nunca sentarse en la camilla ni usar el sillón de profesor y estar siempre moviéndose como alma que lleva el diablo.</li><li>7. Sin pasarse, algunos traumatismos dan también comodísimas bajas: parálisis menores y recuperables de brazo o mano hábil (diestra o zurda según los casos), operaciones de menisco oportunas, escayolas o similares que impidan total o parcialmente la movilidad.</li><li>8. A la última están los trastornos de columna, ya en su rama ascendente cervical o ya en la otra descendente lumbar. Unas vértebras sin operar justifican su par de bajas al año (otoño y primavera) y todo el mundo nos despedirá de urgencia del instituto sabiendo que vamos "en un grito" y a acostarnos enseguida.</li><li>9. Si opta por la operación, pille si puede una buena complicación postquirúrgica y podrá tirarse en la cama medio curso y el otro medio, a base de su poquito de natación, otro poquito de gimnasia, algo de pesas y bicicleta, en fin: de oro. Ensayo de lo que ha de venir.</li><li>10. Las enfermedades cardíacas tienen su punto. Un noventa por cien de profesores infartados logra antes o después irse a su casa. Hay que dosificar bien el infarto y no pasarse (véase capítulo de <em>viudedades</em>).</li><li>11. Seguro que una nariz, una oreja, algo en su físico es imperdonable. Alegue estragos psíquicos y hágase la estética con cargo al presupuesto. Eso sí: nunca en verano, que el sol es malo para las cicatrices.</li><li>12. No desdeñe tampoco, si es mujer, sacarle partido a sus fechas: la oportuna preñez, los duelos menstruales. </li><li>13. Con paciencia, cualquier patología de las descritas anteriormente andando el tiempo se hace crónica y más tarde irreversible. Déjese llevar. Añada nicotina en los pulmones, alcohol en el hígado, azúcar en sangre, colesterol en venas, soplo en corazón: garantizan bajas que pueden llegar a definitivas. No se deje abatir por la torva mirada de la mala conciencia. Por las mañanas es bueno escuchar en ayunas la canción de Martirio <em>Estoy mala,</em><a name="_ftnref2" href="/admin.php#_ftn2" title="_ftnref2">[2]</a><em> </em>y no desanimarse: estás malo, tío. Tía: estás <em>pa</em> acostarte.</li></ul><p> </p><p> </p><p align="center"><em>C Si ha llegado hasta aquí y sigue dando clase, </em></p><p align="center"><em>¡feliz cumpleaños!: </em></p><p align="center"><em>ya queda menos para llegar al encuentro de la </em></p><p align="center">F Tercera Fase: Ex Profesores de Instituto, <em>donde se enseña con casos famosos </em></p><p align="center"> </p><p align="center">Cómo sacarle brillo a la paguita</p><p align="center"> y</p><p align="center">Cómo las mejores clases son las pasivas</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><hr width="33%" size="1" /><p><em>Ganaperder</em> y <em>pierdeganar</em>, verbos regulares, siguen los modelos de sus conjugaciones respectivas.</p><p>«Estoy mala, / mala, mala, mala de acostarme, / no tengo el cuerpo pa ná.»</p>	
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<title>ensayo sobre la vanidad</title>
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		<description><![CDATA[  D       a        n        i        e        l    ... 
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	<pubDate>Tue, 03 Oct 2006 00:20:00 -0500</pubDate>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p align="center"> </p><p align="center">D       a        n        <em>i</em>        e        l         L        e        b        r        a        t        o</p><p align="center"> </p><p align="center">- ensayo sobre la vanidad -</p><p align="center"> </p><p align="center">QUE EMPIEZA EN NADA Y QUE TAMPOCO ACABA</p><p align="center"> </p><p align="center">Nueva Versión del</p><p align="center"><em>Refrán y cuento de La Lechera</em></p><p align="center">Con motivo de unas llamadas</p><p align="center">nunca hechas en horario conveniente</p><p align="center">a su hijo Juan, que andaba por Ibiza pasando su verano</p><p align="center">y trabajabando.</p><p align="center"> </p><p align="center">*</p><p align="center"> </p><p align="center"><em>Y no me deja libre hueso alguno</em></p><p align="center">(Miguel Hernández)</p><p align="center"> </p><p align="center"><em>Que en la lección y estudio nos mejora.</em></p><p align="center">(Francisco de Quevedo)</p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center">                        I.</p><p align="center">Te escribo, pues, mi Juan. Querido hijo:</p><p align="center">puedes creer que estoy dos o tres días</p><p align="center">queriéndote llamar y no te llamo.</p><p align="center">Un día y otro día, siempre hay alguien</p><p align="center">o hay algo, hay algún plan, y no hay manera.</p><p align="center">Una vez el teatro, luego vino</p><p align="center">tu hermano de Alemania, te imaginas,</p><p align="center">y en general la agenda, que a esa hora</p><p align="center">social de los teléfonos se sale</p><p align="center">de amigos y paseos y cruzcampos.</p><p align="center">Y como nuestro hablar no es nada urgente,</p><p align="center">que es hablar por hablar, cosas de novios,</p><p align="center">sin prisas, un día y otro va pasando,</p><p align="center">me dan las doce y pico y no te llamo.</p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center">                        II.</p><p align="center">No llamo. Pues entonces un mensaje</p><p align="center">al móvil. Pero empiezo, y tantas letras</p><p align="center">son muchas para el cuerpo. Con mis dedos</p><p align="center">torponchos y miopes, una hora</p><p align="center">o más que tardaré tecla por tecla.</p><p align="center">Y como somos profes, y de lengua,</p><p align="center">los signos ortográficos fatigan</p><p align="center">si los ponemos y, si no, es peor:</p><p align="center">son faltas. Los mensajes, a tu edad,</p><p align="center">son lo normal, que andáis en saldo cero,</p><p align="center">mientras que en los mayores, que pagamos</p><p align="center">por banco a fin de mes, ya no es lo mismo.</p><p align="center">Mensajes, los precisos y, por último,</p><p align="center">para mensajes largos, una carta.</p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center">                        III.</p><p align="center">Carta de las que empiezan por querido</p><p align="center">hijo, dos puntos, tal y cual y cuentan</p><p align="center">con todos sus avíos, paso a paso,</p><p align="center">cómo va todo, hasta la fecha y firma.</p><p align="center">Carta de las de sobre y ve al estanco</p><p align="center">y compra el sello. ¿Habrá cosa más rancia</p><p align="center">que un sello? Sí: un buzón, buzón de esos</p><p align="center">de amarillo chillón de gran bolardo,</p><p align="center">menhir o pene que el Estado tiene</p><p align="center">por todas partes. Necesitas uno,</p><p align="center">y ya no ves ninguno. Así es la carta</p><p align="center">de hace siglos con sus supersticiones:</p><p align="center">la cruz al empezar, rezar, que llegue,</p><p align="center">virgencita, ¿se te ha olvidado el código?</p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center">                        IV.</p><p align="center">Si no se te olvidó ponerle el código</p><p align="center">postal y no viene devuelta amable-</p><p align="center">mente por el servicio de correos,</p><p align="center">si no se pierde, claro, es que la carta</p><p align="center">está ya en su destino. Alguien la coge</p><p align="center">de su buzón, la salva como a un príncipe</p><p align="center">del naufragio que son cartas del banco,</p><p align="center">facturas de agua, luz o similar,</p><p align="center">acuses sospechosos de recibo</p><p align="center">certificado, multas, pesadillas</p><p align="center">de hacienda o tráfico, municipales.</p><p align="center">En medio, en fin, de la hojarasca y entre</p><p align="center">falsas ofertas, necias propagandas,</p><p align="center">ahí, manuscrita, está la carta humana.</p><p align="center"> </p><p align="center">                        V.</p><p align="center">No merecen las cartas la escalera,</p><p align="center">menos el ascensor, nunca un pasillo,</p><p align="center">cuchillo carnicero ni de sierra,</p><p align="center">¡qué horror! En todo caso, un arma blanca,</p><p align="center">noble Opinel, navaja de Albacete,</p><p align="center">a falta de abrecartas o estilete.</p><p align="center">Si el sobre es de abre fácil, que lo sea</p><p align="center">realmente, no a bocados ni a cachitos,</p><p align="center">que luego, date cuenta, has de guardarla</p><p align="center">del caos de tu despacho o papelera.</p><p align="center">Si bebes, ponte un vino, tu cerveza,</p><p align="center">café, infusión, tu whisky o tu cubata.</p><p align="center">Si fumas, es la hora de un cigarro.</p><p align="center">De córpore impecable, abre la carta.</p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center">                        VI.</p><p align="center">La carta humana, flor de los currículos,</p><p align="center">que, por el mismo precio, ya la escribe</p><p align="center">uno pensando en la posteridad:</p><p align="center">el día que una tesis utilice</p><p align="center">de archivo o fuente tu correspondencia,</p><p align="center">cartas que habrán perdido, por la fama</p><p align="center">de alguna de las partes, su carácter</p><p align="center">privado, serán públicas, notorias</p><p align="center">piezas maestras de una vida o bío-</p><p align="center">grafía que al final acabe en libro</p><p align="center">de texto, premio Nóbel o museo.</p><p align="center">Y pues hay que cuidar lo que uno escribe,</p><p align="center">que todo es vanidad si no es herencia,</p><p align="center">te mando este soneto o lo que sea.</p><p align="center"> </p><p align="center">                        VII.</p><p align="center">Soneto o aprendiz o lo que sea,</p><p align="center">catorce endecasílabos. No importa</p><p align="center">si unos con otros riman por estrofas,</p><p align="center">cuartetos y tercetos, o son blancos.</p><p align="center">Importa mucho más que, con la métrica,</p><p align="center">cumplamos con la ética y la estética.</p><p align="center">De siempre nos enseñan que las cosas</p><p align="center">consisten en un fondo y una forma,</p><p align="center">sin que uno falte y la otra nos parezca</p><p align="center">un puro juego sin sentido y hueco.</p><p align="center">Que tengan alma, tengan vida y tenga-</p><p align="center">mos algo que decir y con razones</p><p align="center">que a ser posible y por partida triple</p><p align="center">enseñen y diviertan y emocionen.</p><p align="center"> </p>	
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<title>relato: vocaciones, vacaciones (2005)</title>
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	<pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:35:00 -0500</pubDate>
<category>prosa</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>© Daniel Lebrato, 2005</p><p>___________________ VOCACIONES, VACACIONES</p><p> </p><p> </p><p align="right"><em>premio. Del lat. praemium. 1. m. Recompensa, galardón o remuneración</em></p><p align="right"><em>que se da por algún mérito o servicio, 2. m. Ripio o rima fácil de intención burlesca, frecuente a propósito de nombres o apellidos, v. gr., Dato, atríncamela un rato.</em></p><p> </p><p> </p><p> </p><p>TESIS. VOCACIONES</p><p>Como quien ha leído a Sábato y a Hipólito González Navarro, yo tenía varios comienzos para esto. Por ejemplo: Todos saben que yo maté al Orientador. Por ejemplo, Todos saben que me llamo Ale Berlín Dato, Me escapé del zoológico de Maica Espín, He venido huyendo de Doble Erre. O impactos semejantes. Por último, mi patria ha sido siempre la literatura, y en literatura hay que empezar pegándoles fuerte, al corazón o al hígado. Efectivamente me llamo Ale Berlín Dato y se me identifica con una pequeña editorial, el Sobre Hilado, maquinista y corrector de pruebas. Como empresa, el Sobre Hilado es una ruina, aunque eso no signifique que yo haya matado a nadie. ¿O debo decir a alguien? Las negaciones en castellano son la leche.</p><p>Gracias a Dios soy funcionario. Me impone un respeto la frase gracias a Dios, y por eso no la uso nunca. Sin embargo, con el Estado hago excepción, y con el nombre que nos da a sus hijos: funcionario. Se puede dudar si Dios existe, lo que sin duda existe es el Estado (así, con mayúscula). Gracias al Estado y a unas oposiciones, algunos gozamos esa seguridad que da el sector público, sin despidos y con nómina fija, seguridad incomparable en tiempos de cierre de empresas, despidos masivos y contratos basura. Gracias al Estado nos libramos un poco del capitalismo sin entrañas (como si hubiera o hubiese algún capitalismo con entrañas), en estos tiempos, cumplidos los cuarenta y cinco, en que no sabes si marcarte un viaje apasionante a la India o abrirte en una cartilla un plan de jubilación.</p><p>Soy, lo reconozco, lo más parecido a funcionario de prisiones, profesor de instituto. Por mí, me hubiera o hubiese quedado dando clases en la facultad, pero la seguridad que yo quería no me la daba aquel departamento, feudal y restringido. Así que preparé oposiciones. Empecé en esto siendo más de literatura que de lengua. Fui luego el de lengua, más que el de literatura. Antes era de españolas y al día de hoy de castellanas. Me da igual. Me ponga como me ponga, seré siempre el de lenguaje, el Dato, o el Dato: atríncamela un rato. Y de profesor a maestro, y lo que venga. Los epítetos no me deshonran. Va por ustedes. Todavía soy capaz de entrarles en clase por derecho. De mirar de frente al chulillo de turno que me anda tocando los pupitres. Capaz de medirme con él el territorio y decirle a los ojos de qué vas, quién te crees que manda aquí, so gilipollas.</p><p>Peor es la pérdida de calidad. Al principio las enseñanzas medias eran medias tirando a altas. Ahora van tirando a bajas que te cagas, quiero decir al graduado escolar. Para estar a la altura (o a la bajura) de los tiempos, hace mucho dije adiós a mis clases preferidas, aquellos clásicos del alma, Juan Ruiz, Celestina, Garcilaso, a quien tanto debía. Por guardarles el luto a mis clásicos, hoy consiento que mis muchachos destrocen en el aula la última chorrada de literatura supuestamente juvenil. A eso se le llama dar carnaza. Antes que una lectura vulgarizada y estúpida del <em>Romancero</em> o del <em>Lazarillo</em>, que despedacen al Harry Potter o Porter de turno, que nunca sé. En clase, no es que me aburra, es que me divierten otros espectáculos: los pelos que se pintan, las miradas retadoras, las braguitas, los chándales a la moda mercadillo, los tatuajes, los pírsins y bollycaos que se clavan en el cuerpo, los michelines, las posturas, las canciones y programas, que me muero. Si por la literatura en castellano fuera o fuese, me aburriría en clase como una ostra criando nácar.</p><p>Mi instituto reside en un barrio de ropa tendida a la calle, de mujeres que absurdamente baldean y refriegan su cachito de acera como si la acera fuera o fuese suya, y de varones jugándose el tedio a la baraja o al dominó. A más de uno, como abuelete, se le ve cangureando al nieto venido, lo más probable, de penalti. A otros, más jóvenes, se les ve echando algún currito de higos a brevas, esas chapuzas que se abrevian en chapú, pura economía sumergida. Y de ahí a la cartilla del paro. Entre el prejubilado, el jubilado y el parado, el hilo es más bien sutil: depende de las rondas en el bar. Entre el parado de larga duración y el gorrilla que no sabes si te guarda el coche o si te lo va a robar, el hilo, la ronda, es que ni se ve. Así les digo a mis cursos el día (raro) que me pillan la vena tutorial: que no hay atajo sin trabajo, que se apliquen y aspiren a lo mejor, que estudien cuanto más para salir del hoyo. Y cuando algún padre madre se deja caer en plan contribuyente con las vacaciones &amp;lsquo;de maestro' que tenemos &amp;lsquo;los maestros' y lo poco que trabajamos &amp;lsquo;los maestros', con la misma le respondo: a sus pies de usted, señora/señor: mis buenos estudios me ha costado. Que su Yónatan Jesús espabile y haga como yo, la carrera.</p><p>En mi tiempo libre escribo, leo y publico. Los tres ocios me divierten. Por ese orden, aunque lo normal es leer. Cuando escribo, me lo paso pipa si algo merece; lo demás, papelera. Mientras estoy en mi máquina todo funciona y el mundo está bien hecho. Estas vacaciones quiero quitarme de encima las dos labores en prosa que me pisan los talones. Una es acabar las entregas de Vidas Fastidiadas que tengo comprometidas para Así es la vida, ese grandísimo fresco del siglo veinte que dirige mi amigo Manuel Díaz Trillo, quien no para, con razón, de darme la coña. Otra es la novela contundente y comercial que, debidamente presentada al Planeta, dé a mi vida esos cien kilos que necesita, y me permitan mandar las vidas fastidiadas y a mi amigo Manuel a hacer puñetas. No me busquen en círculos de escritores. Si no les importa, mejor quedamos en el bar.</p><p>Y he llevado palante ese trabajillo editorial que hasta ayer mismo me ha gustado y que es otra cara de la creación: la letra impresa, el tacto del papel, el libro cosa. Y la corrección de textos. Fijar palabras, defender, sin ir más lejos, la palabra &amp;lsquo;palante' que acabo de usar. La editorial siempre fue modesta pero su misma modestia y las tiradas minoritarias le dan a sus libros ese punto bibliófilo de coleccionista que es al fin caché. De hecho, todo el mundo quiere publicar en el Sobre Hilado. Antes, los autores con sus poemas y sus prosas venían al instituto. Hacíamos con ellos eso que se llama literatura en el aula. El poeta en vivo y en directo, el narrador y sus personajes, ya saben.</p><p>Cuento esto como ejemplo de vocaciones ni cumplidas ni frustradas sino todo lo contrario. Cuando una alumna o alumno me pregunta por salida o salido profesional, les digo que muevan su imaginación. ¿Qué queréis ser? ¿Quien limpia el despacho o la despacha o quien calienta la cula o el culo en el peazo sillón del despacho o despacha? Y les propongo o proponga un anticipo o anticipa: que se imaginen no estudiantes sino trabajando o trabajanda. Y, más todavía o todavío: jubilados o jubiladas. Si vas a jubilarte con el síndrome del trabajo o la trabaja, qué vas a echar de menos o menas, quilla o quillo. ¿La mecha o el mecho que ponías en la pelu, la basura o el basuro que recogías en los contenedores, las celulosas o celulosos del hospital? Preferible, les digo, no echar en falta nada y que viva y que viva todo lo que os guste. Ningún cartero, salvo el de Neruda, echará en falta las cartas que repartía, ni los repartidores de telepiza las pizas que se comían los demás. Trabajo, el que os dé de comer y os deje cuanto más libres. Como ejemplo me pongo: mis lecturas, mi musiquita, mis libros, mi buena vida extraescolar: cervezas, novia y amigos cuando pierdo de vista vuestras jodidas caritas adolescentes, les digo en lenguaje Tarantino. Sacadle brillo al sueldo y a la vida. Que yo no os vea apalancados de taberna, pendientes del seis doble o esclavos del rey de bastos. Que le vayan dando al carrito del nieto, agoagó sus babas con las vuestras. Que se jodan los cursos de macramé en el hogar del pensionista o pensionisto.</p><p>De todas las memeces del actual sistema educativo, lo más pintoresco es el llamado consejo orientador. El consejo orientador no es nuevo, es que se ha santificado y puesto a su servicio un departamento específico: el departamento de orientación. Frente a expedientes académicos con perfil y posibilidades, no hay problema, el consejo dictamina el itinerario más creíble a cada alumno: usted va para letras, para ciencias; o le afinamos hasta las ramas o áreas: sanitarias, jurídicas, artísticas, lo que usted quiera. Al hijo del banquero Botín el consejo de orientación lo vio venir a la primera: este niño vale para las finanzas (desde el apellido). Y con su alteza real la Infanta ya es que lo bordaron: esta niña va para reina (de España). Pero cuando el consejo orientador tiene todo el arte de este mundo es frente a los expedientes fronterizos, alumnos venidos de la rumbita y el pincho, carne picada para el tutelar de menores que podrían hacerle una cicatriz al volkswagen que el profesor va estrenando, a plazos. Atentos, entonces, al consejo. A usted, Peláez, le vemos de reciclador de medio ambiente (antes basurero) o técnico recogedor de chapapote. A usted, Vanessa del Rocío, la vemos como técnica de limpieza (vulgo fregona) o estetisién (lava cabezas y pone rulos). A Jonathan Macael le cuadra el suministro de energía (repartidor de bombonas). Albañiles de cementerio, putas de carretera, vengan, vengan. Alguien tiene que hacer esos trabajos, ja, el dinero no da la felicidad, ja, ja, y al final lo que importa es la persona, ja, ja, ja.</p><p>Mis personas, alumnos a los que quiero, y por eso me río con ellos y de ellos, mis alumnos, digo, me siguen y hasta creo que me entienden, aunque no falle una testiga (de Jehová y de mis cabreos) que me corrija siempre y que por qué no habla usted bien y nos da ejemplo, que a fin de cuentas es usted de lengua, sin ostias ni ostia puta, que estáis tontos, ni me cago en la puta que me parió. Pero la mayoría, aunque me entienda, no atiende a razones, no hace nada. El barrio corona a sus habitantes con un orgullo de acera y bloque que a mí, que no soy del barrio y sí soy del barrio, me desespera. Y esa desesperación es de raíz política. La Educación, el Sistema Educativo como una esquina de un más grande edificio. Me desespero y espero que ganen los míos. Si ganaran los míos, casi nada. Yo, que voto sentimental y que dejé a los míos en la cuneta del voto útil, de frases repipiolas que acaban todas &amp;lsquo;en democracia'. Los míos. Y eso que se supone que, porque hay barrios como el mío, hay también las ideas y las personas que son los míos.</p><p>Y en todo esto, la editorial, el Sobre Hilado. Desde joven tengo amigos que escriben. ¿Por qué no invitar a mis amigos escritores y traerlos a mi barrio y hacer con ellos literatura en el aula? ¿Y por qué no, para mayor eficacia y hermosura, una publicación con las cosas que ellos les vayan a leer a mis alumnos, servir a mis amigos en letra impresa, hacerlos libro de texto en condiciones? A los autores, esa publicación les serviría desde recuerdo hasta currículo. Eran tiempos pioneros de la Reforma. Tanto iluso para tantas ilusiones, o al revés. Con qué salero, le pusieron Reforma, como a Lutero. Cualquier proyecto entraba con sello de innovador o novador. Los centros de profesores, encantados. Los delegados provinciales, encantados. Venían a los actos, multiplicaban tus sexenios, te ponían de ejemplo, te daban cancha en la prensa. Pero, amigo, si querías hacer libros en condiciones, ni Reforma ni ostias en vinagre. Estabas metiéndote en un gremio que no entendía de películas. O tienes el ISBN o no vales un duro, chaval.</p><p>Verán. Cualquiera puede publicar un libro. Con hacer un depósito, el depósito legal, es suficiente. Otra cosa es la imprenta que lo edite y la salida que usted le dé a su libro: si lo distribuye a mano o a máquina, o sea pasándoselo a sus parientes, conocidos y compromisos, o entrando de lleno en el sistema de librerías y distribuidoras: cláusulas, porcientos, ivas legales y comerciales. En este caso, el precio engorda. Por regla general, lo que en imprenta vale diez, en la tienda valdrá cien. Y a la inversa. Del libro que usted compra por mil, el autor se lleva cien como mucho. Vil metal le llaman, manos limpias. Pero a efectos curriculares, de méritos (ascensos, concursos y traslados), no valen las publicaciones con sólo el depósito legal. Y hasta cierto punto es lógico. Porque usted, pillín, para inflarse su currículo y a nosotros las pelotas lleva años auto editándose y así cualquiera tiene bibliografía como churros. Para evitar en parte las ediciones de autor, se pide un código oficial, un ISBN, siglas correspondientes al International Standard Book Number. International Standard Serial Number, ISSN, si se trata de una revista. No se asuste: tampoco hace falta ir a Nueva York. En España hay Oficina del ISBN dependiente del Ministerio de Cultura. Y empresas y empresarios autónomos autorizados. Como hay Dios. Como hay electricistas y fontaneros autorizados.</p><p>Si digo que el ISBN impide &amp;lsquo;en parte' las ediciones de autor, es porque en estos tiempos infames ni por ésas se evita el mercado negro, el tráfico de ediciones encubiertas. Ahí están las editoriales que se trabajan a fondo el mercado de inéditos y óperas primas. Como empresas de noveles y feria de vanidades, nadie da un euro por esas editoriales, que al final están peor vistas que las ediciones de autor. Pero, tranquilos, la chistera editorial todavía guarda una sorpresa, a mitad de camino entre la auto edición descarada y el contrato en condiciones: usted nos paga bajo cuerda y sin que nadie se entere nosotros procuramos publicar lo suyo en una editorial hecha y derecha. Usted salva su vanidad y nosotros ganamos una pasta gansa. Presentamos la auto edición encubierta, cuya receta facilito, por si hiciera o hiciese el avío.</p><p>Auto edición encubierta en salsa de agencia editorial. Ingredientes para una persona. Un autor con ganillas, una obra en verso o en prosa con tal de que sea inédita (y original, jefe), algunos ahorros, una docena de premios literarios en las modalidades de poesía, relato o novela (más raramente, de teatro), un agente literario, alguna editorial de las de mediano alcance, una copistería, una oficina de correos y un amigo adulador (según mercado). Receta. Se coge al autor y, en habitación aparte, se le quitan su mujer y sus niños. Se le pone a escribir hasta sacarle por impresora de 150 a 200 folios mecanografiados a doble espacio (si son de prosa) o por arriba de 500 versos (si son poemas). El tema normalmente será libre o sujeto a lo que manden las bases. Previamente tendremos dispuesto un amigote fresco (de los de cuatro o cinco rondas de cerveza sin pagar ninguna) que lea en primicia el original y le haga los honores de muy original, macho, y de grandísimo mérito. A falta de amigote fresco, vale también pareja o consorte, evitándose en lo posible la especie llamada parienta, tenida por vulgar en estos ambientes. En sedes repartidas por la geografía del castellano, se convocan casi mil premios literarios a lo largo del año. De todos, elegimos diez o doce, los que parezcan más prestigiosos y mejor pagados. Firmen la convocatoria diputaciones, ayuntamientos, cajas de ahorro o instituciones las que sean, la dotación de los premios no bajará nunca del millón de las antiguas pesetas (vulgo kilo) libres de cargas y descuentos. Las bases de la convocatoria se anuncian en prensa y han de incluir la publicación de la obra, de tal manera que el autor se imagine encuadernado en pasta de Visor, Hiperión, Pretextos o Renacimiento para poesía; Planeta, Alfaguara, Plaza &amp; Janés o Seix Barral para novela o relatos. Por decir algunas. Pero volvamos al autor. En una copistería, se van pasando sus folios manuscritos de uno en uno hasta conseguir del orden de las cinco o seis copias requeridas. Se grapan o encuadernan al gusto. En hoja y sobre aparte, se prepara una plica, ese sobre que no debe abrirse hasta después del fallo del jurado y que consta por fuera de lema y título (falso, si se quiere) y por dentro de toda la verdad: dirección, teléfono de contacto, breve currículo y opcionalmente fotocopia del DNI del concursante. Se cierra la plica. Si el sobre no es de auto cierre y es de los que dejan gomina en los labios, la pegajosidad se mata con su chupito de orujo o de aguardiente. A continuación se añade la plica a las copias grandes hasta formar su buen paquete postal. Este paquete debe pesar del orden de unos diez euros en sellos de correos e ir debidamente envuelto en papel de embalar de estos que ahora se llevan, de pelotillas mayormente, con la dirección convocante bien puesta y sin olvidar en letra clara para el premio tal y cual. Todo sin remite ni firma. Se vuelve a la calle y se guarda una cola espesa en la oficina de correos. Se manda el paquete certificado. Si no lo certifica, la verdad es que da igual. Francamente: si es paquete ganador, quién va a pedirle nada, y si es paquete perdedor, no nos engañemos: el resguardo se lo puede usted meter en el culo. Hasta hace poco, podía servirle para recuperar sus copias de entre el purgatorio de las no premiadas, y consolarse con ese ahorro para la próxima, que su buen dinero cuestan. Pero últimamente, por la cara van y queman o destruyen los ejemplares. Léase usted las bases. Reciclar, le dicen.</p><p>Para espesar la ansiedad mientras se falla el fallo, fallido fallo que no falla, ocúpese de otros menesteres de la vida. Fijo que a su mujer no le han de faltar ideas: niños al dentista, compras, lavadoras; tanto tiempo, majo, que has estado ahí en tu cuarto encerrado. Y a esperar entre quimeras y cuentos de lechera un telegrama que no ha de llegar. La espera se hace frustración y esa frustración hay que ponerla a enfriar hasta que cuaje. Durante semanas, meses sucesivos, se repite el procedimiento empezando desde la copistería hasta completar de diez a doce frustraciones según el ánimo, teniendo buen cuidado de que la obra no resulte en ningún caso ni finalista. Para un fracaso más gelatinoso, es aconsejable que alguno de los premios se lo lleve fulanito de tal, con quien el autor mantiene una rivalidad secreta, y que el amigote fresco y gorrón, a cada fallo y golpe de cerveza, comente macho, los premios es que ya se sabe que están todos dados de antemano. Entonces se coge una editorial de las que habíamos dejado entre ni fu ni fa. Le añadimos un agente espabilado con un listín de autores potenciales. Se mezcla el agente con nuestro autor y de un maletín de ejecutivo le hacemos sacar un pliego de condiciones con su comité lector, su asesoramiento editorial y su lindo futuro prometedor lleno de escaparates, de librerías y de autores firmando ejemplares en el Corte Inglés hasta agotar la tirada. Este lindo futuro habrá de irse dosificando hasta que al autor se le pongan los ojos a cuadritos. En ese punto, se saca del maletín del agente un segundo y definitivo pliego de condiciones que aseguren que el autor está dispuesto a pagar de su bolsillo todos los gastos de edición, incluyendo sueldo y comisiones de el del maletín, cuentas del bar y futuros actos de promoción. El pago se hará en metálico adelantado o en especie de esta manera: el autor pacta la compra de toda o casi toda la tirada. Preferible que el autor se guste a sí mismo y que la obra como narciso le enamore de veras. De todas formas, la editorial no arriesga nada y el autor, granujilla, le dará las vueltas a la decencia y al currículo y conseguirá incrustar su nombre en la solapa del prestigio de los últimos títulos publicados. El libro por fin se sirve con guarnición de Vargas Llosa, García Márquez o José Hierro.</p><p>Nunca con semejantes mimbres el Sobre Hilado. El Sobre Hilado era una prestigiosa experiencia marginal y guerrillera. Marginal porque dedicándose sobre todo a la poesía, ya me dirán: nadie compra libros de poesía. Y guerrillera porque había dado a conocer a más de un poeta, hoy consagrado. El Sobre Hilado era en realidad Tamara Troncoso, mujer empresa y gran olfato lector. Un local cutrecillo en pleno centro, una máquina de coser Sínger que me llamó la atención, dos impresoras, un ordenador. Ella se llamaba Tamara aunque con la misma podía haberse llamado Jarcha, Jaima, Asarti o Tamaréi. Me explico. Su padre, virtuoso autodidacta, vivió toda su vida prendado de una copla mozárabe que decía: Non t´amaréi il la con asarti an jaima ma curti, traducida por don Emilio García Gómez: No te amaré si no juntas mi ajorca del tobillo con mis pendientes. El señor Troncoso dejaba a su hija una gracia de por vida: busca a un hombre que te tenga el santo día con los tacones en el techo, imagen que no es mía pero es tan gráfica que por eso la pongo.</p><p>Quedamos una tarde. Tamara tenía un cuerpo de los que crean afición. Si te dicen en clase de dibujo dibuja a una tía buena, la pintas a ella. Llevaba una ajorca de lápiz y plata fina en su tobillo izquierdo. Y un cansancio infinito en el resto del cuerpo. Jartita de editar y corregir, hasta el moño de aguantar a unos y a otros: que si no es leve, que es aleve; este hemistiquio por aquí, esta sangría por allá; que si este doble espacio, esta cursiva; anda y que les vayan dando; nadie sabe lo que es editar a estos poetas, y lo peor: la mitad maricones. Yo entré a matar. Cásate conmigo y ya verás cómo tenemos muchos libritos. Tamara me pasaría su sello editorial, su diseño, su red de distribución, su agenda y sus contactos. Y, por supuesto, el ISBN. A cambio y con título de corrector de pruebas, sin paga ni seguridad social, que para eso cobro del Estado, yo me haría cargo de todo lo demás: recibir y darle coba a los autores, seleccionar los originales, picar a máquina, corregir los textos, manejar yo mismo el ordenador y las impresoras. Ahí te dejo las llaves, querido. Y se fue a las rebajas a comprarse media docena de ajorcas.</p><p>Golosos de la nueva era editorial y como abejas a la miel, mis amigos escritores acudieron con sus flores a María. Si alguien nos descalificaba como un club de amiguetes, amiguetes fueron Lorca y Alberti y amiguetes el círculo de Carlos Barral. Como replicaba uno de los nuestros: no es delito, sino fortuna y privilegio, que los amigos seamos además de amigos buenos escritores. Y a diferencia de otras colecciones, el SH no entró nunca en banderías ni supuestas escuelas, tan frecuentes entre gente del gremio. A nosotros nos daba igual con tal de que cada uno hiciera o hiciese su trabajo: escribir y escribir bien. Dábamos calidad en dos frentes: calidad en mi instituto, que se llenó de autores en el aula, y calidad en no pocos escaparates de librerías, donde los libritos nos los quitaban de las manos.</p><p>Todo incluía los animales del bestiario de Maica Espín. Por qué no salió publicado aquel zoológico en condiciones, por qué yo el Maquinista de mi General no caí en la cuenta antes del gran desastre cuando aún habría tenido arreglo, no me lo explico. No me lo explico. Por qué todavía me duele la mandíbula, como a un carajote, de aquel derechazo. Por qué sigo teniendo pesadillas. Seguro que en lo de Maica ya estaría siguiéndome los pasos ese tipo llamado Doble Erre.</p><p> </p><p> </p><p>ANTÍTESIS. VACACIONES</p><p>Movimiento de cucharillas, a imitación de movimiento de sables, militares golpistas, machotes ellos. Movimiento de cucharillas en todos los trabajos de la media hora del desayuno, bancos, oficinas. Movimiento de cucharillas en un instituto. Conspiración doméstica que suele coincidir con la hora del recreo y se desarrolla en cuatro fases, a saber. La primera, de cotilleo, murmuración o recogida de datos. La banda de la cucharilla habla y habla hasta fijar el tema. Se prende con una chispa: ¿os habéis enterado?, ¿sabéis la última? y se deja correr. En la segunda fase prima tomar medidas: concurso de soluciones al que optan profesores líderes, enteradillos y salvadores de la enseñanza pública. La tercera fase acaba en decisión tomada, sea norma escrita o acuerdo de obligado cumplimiento. Si la banda de la cucharilla se ve con fuerzas procuran un acuerdo de claustro o de consejo escolar. Si no les salen las cuentas (de número de votos), acuden a dirección o a jefatura de estudios y, si hay química entre los despachos, hasta la inspección. Así se llega a la cuarta fase en que alguien o álguienes se frotan las manos por haberse salido con la suya mientras que alguien lo pasa regular o directamente, tú mismo: te jodes como Herodes. Y es como en Hemingway: no preguntes por quién doblan las cucharas. Doblan por ti.</p><p>Y vaya si doblaban, viejo. Jefatura de Estudios, sensible al cuchareo, nos llamó la atención: no podía ser, esas idas y venidas de los muchachos al aula de conferencias. No podía ser, esa gente extraña por los pasillos, mis poetas, compañero, con sus calvitas, sus barbas, sus palillitos de dientes. Yo, la verdad, tampoco podía ser. Me refiero a cumplir con mis invitados y quedar bien, viniendo como venían desinteresadamente sin cobrar un euro. La mitad no sabía cómo desplazarse hasta el instituto y había que ir a recogerlos o pagarles el taxi. Había que anunciarlos en carteles, había que atenderlos, qué menos que una cervecita o un cafelito, había que tenerles su botellita de Fontbella, había que tenerles su salón de actos con su equipo y su micrófono, que los poetas leen casi todos muy bajito y cuando, por hacerse oír, tienen que levantar la voz, su lírica como que suena a épica.</p><p>Mis sobrehilantes, mujer. Un día los quise llevar al tercero de letras, y era un primero de humanidades con muy poca humanidad, dicho sea de paso. Cuando en el salón de actos se abría el turno de preguntas al autor, en vez de las habituales qué es para usted la literatura o cuándo empezó a escribir, Vanessa del Rocío y compañía preguntaban cosas como tiene usted página web, en qué tienda se ha comprado esa carpeta, qué guay, qué le parecen las letras del cuarenta principal de turno. Otro día busqué al cou y me encontré a un segundo de bachillerato, que no se interesaba por nada que no entrara en selectividad. La vez que, con esfuerzo de horas y artimañas de profesor, yo lograba colarles en el aula a algún poeta, Vanessa del Rocío y cía, que habían promocionado y con muy buenas notas, seguían con sus ojitos en blanco delante de un verso escrito y seguían con sus preguntas peregrinas. Y coronar con éxito los recitales era complicado. Ya se había impostado entre los muchachos la costumbre de silbar para aplaudir, que es como llevar luto con vestido blanco. Algún autor hubo, de los sensibles, que todo les afecta, que oyéndose silbar tuvimos que darle una tila y mil explicaciones para que no se nos muriera o muriese allí mismo. Y las dedicatorias, esa es otra. Era costumbre que, finalizada la actuación, entre silbidos y aplausos como queda dicho, la muchachada subiera o subiese a la tarima a la caza y captura de autógrafos. A la hora de rubricar sus fórmulas, mis sobrehilantes los pobres no sabían cómo acertar, si la Vanesa de turno usaba escribir su nombre con una o con dos eses; si Yésica era Jessica; si el voluntarioso Yónatan quería su gracia con Y griega o con Jota y si, como Elisabeth o Ruth, lo quería con te y hache de the end, el acabóse. Lógsicamente (con lógica Logse), mis sobrehilantes y mis alumnos y alumnas iban a acabar como en Babel: majándose a palos o a palas los unos o las unas a los otros o a las otras.</p><p>Lo cual que, el Sobre Hilado me iba interesando cada vez menos. De los tiempos heroicos, en que nos queríamos todos y éramos íntimos, camaradas, coleguitas, se pasó al escritor desconocido y a los anónimos interesados. Un graciosillo, creyendo que nos hacía un grandísimo favor, corrió por ahí la voz de que el SH era una editorial de noveles y de ediciones encubiertas. ¡Madre mía! La de viejitos que nos mandaron su poesía de pensionista. La de bedeles de la Seguridad Social con sus casos verídicos. La de sonetos y romances a la virgen de su pueblo, a su mujer y a sus niños. La de himnos parroquiales en rima consonante. Eso sí: todos decían que ellos poetas no eran ni querían ser. En algo estábamos de acuerdo. Otro amigote hubo que, enamorado de nuestras ediciones, colgó en internet una publicidad terrible. Originales nos llegaban de los quince continentes. Originales por tierra mar y aire. Originales en chino, en lituano, en mire usted. Originales por paquesprés, por correo, por correo electrónico: My name is Gregory y yo querer que Shobre Jiladoh publicarme estas poetrías. Nos salpicó también el caso Valladares. El pobre Eusebio, que andaba ya fatal, quería que yo le publicara su Antología de la Poesía Española Concordada. Se me enfadó cuando di largas a aquellas versiones demenciales: "Recuerde el alsa dorsida", "En tanto que de rota y atutena", y aquel Bécquer que preguntaba "¿Qué es poemía? Poetía eres tú". Demasiado para el cuerpo. No me vería en otra hasta los atormentados tiempos de Maica Espín y de la e-rrata.</p><p>Dicho está que Tamara Troncoso tenía en su sede una máquina de coser. Una auténtica Sínger años 50 negra y niquelada tan a punto como un coche de carreras. Recordé enseguida que los primeros sobrehilados eran de verdad un primor de sastrería. Venían cosidos con su cordoncillo marca páginas y estuchados en cartón de todos los colores que Tamara cerraba con hilos y sedas, una sorpresa costurera. Después de mi llegada a la editorial, los interesados tenían como condición, como regla de juego y de partida, darnos sus textos en disquete o mandarnos sus originales por internet. No había otra, aunque alguno no lo entendiera o entendiese, que son muy suyos y muy supersticiosos los escritores. Que si yo es que escribo a pluma, que yo a lápiz y en un cuaderno, que el otro en una Olivetti del año la pera. La pera o la pese, macho. Aquí se juega fuerte: quien no me dé su texto informatizado no sale en la foto. No sólo por el trabajo que me quitaba de encima, sino porque la errata sería responsabilidad de cada uno. Como en el ajedrez, en mecanografía: tecla tocada, tecla jugada. Bastante carga me daba formatear en tipos garamond y attic los originales. Cosa mía era compaginar y hacer encabezamientos y pies de página, el índice y las solapas, el pie de imprenta. Y el ISBN, faltaría más. Pero si el autor nos daba en disquete "a Dios gracias nadie me vencía" en lugar del romántico, llorón y previsible "a desgracias nadie me vencía", a Dios gracias se quedaba y no lo movía ni Dios.</p><p>E-rrata. Errata digital. Dícese de la errata mecano informática. Errata, un poner, que el corrector se coma literalmente la mitad de un texto sin que el corrector se dé cuenta. Errata, un poner y un suponer, que cuando el corrector se da cuenta es demasiado tarde y el libro está impreso, distribuido y en manos del colérico dueño, que es el autor, el cual, al errático modo viendo que su libro es impresentable por culpa de la errata va y le estampa su pasado y su futuro en la cara al corrector. Errata de listillo de cortar y pegar, Ctrl+C ó Ctrl+X y Ctrl+V por el método abreviado. Demasiado sencillo. Un error y mandas a don Quijote a la papelera de reciclaje, y de ahí al limbo. Un dedillo mal puesto y a tomar por culo las completas de Shakespeare. Cuando no, por quitarte un virus, te quitas tú mismo como un cabrón la tesis que tenías entre manos y a punto de terminar. Shakespeare está en la red y cuando sea, otro día, te lo bajas. Lo malo es la tesis personal e intransferible, tonto del bote. Y quien dice tesis: los animales de Maica Espín.</p><p>Maica Espín ya era autora consagrada cuando Tamara me la presentó. Al Sobre Hilado nos venía fantástico lo que Maica traía en el bolso: un precioso bestiario en prosa poética, en su disquete impecable y todo, que compensaría un poco la hegemonía del verso en la colección. Para que se hagan una idea, Maica Espín cobraba el medio millón por cada conferencia o lectura literaria que daba. Sin contar a la populista Gloria Fuertes, no había dos como ella. Que viniera o viniese gratis a nuestros libros y a mi instituto era más que un privilegio. Yo además me imaginaba que se llevaría a los muchachos de calle: era buena comunicadora, de las que manejan a la perfección el cuidado descuido, el desenfado. Quedamos de acuerdo. En cuanto pude metí el disco de Maica en mi disquetera y allí aparecieron en pantalla, a base de cinco o seis líneas cada uno, los bichitos entrañables de su infancia, ése que dicen que es el paraíso de la poesía. Desde el osito peluche de sus primeras pajitas, hasta un King Kong de ensueño. No se cortaba un pelo la joía. Yo les di a todos la garamond doce y en un periquete (de perico, ¿lo han pillado?) tuve el libro preparado, listo, ya. ¿Qué pasó después? No me pregunten. Yo sé lo que ustedes, que los ciento y pico de animales se habían quedado en la mitad en el mismo acto de presentación, flases de fotógrafos por medio. Lo que salió en portadas: que Maica Espín al micro se calaba las gafas y empezaba a ojear y a hojear en busca de algunos bichos. Que primero pálida, después amarilla y roja y por último morada, como en un cómic, vino hacia mí y ¡plas! me rompió el bolso en la cara. Que se cogió del brazo de su novio y se fue echando pestes del sitio: aficionado de mierda, la oyeron decir. Yo no sabía dónde meterme. Mi gente me consolaba: Alexito, hijo, eso le pasa al más pintado. Al más pintado, me cago en lá. En cuanto pude y con más calma hice todas las comprobaciones y efectivamente: lo editado llegaba hasta la ele de libélulas y faltaba todo lo demás. Papagayos, periquitos, mariquitas, santateresas, zorros plateados allá que andarán perdidos o navegando en la banda ancha de los justos. Si le di a Supr[imir], ni siquiera eso. Para darme un premio. Maica Espín salió del paso. Otra editorial le publicó lo suyo y se cubrió de gloria. Yo todavía tuve que aguantar bromas pesadas, llamadas anónimas, mensajes y cartas. ¿Es verdad que te han hecho director del zoológico nacional? ¿Te interesa un tanga de domador? Y desde entonces me visita la pesadilla.</p><p>La pesadilla. Los animales vuelven. No sé si vieron Jumanji la típica película del típico baboso Robin Williams. Yo tuve que verla después de guardar la típica cola y de comprar las típicas palomitas del típico maíz en el típico multicines como el típico padre típicamente separado que no sabe dónde meterse al típico niño la típica tarde de la típica lluvia del típico domingo que típicamente te toca dos típicas veces al mes mientras la típica madre separada se daba el típico lote con el típico novio gastándose la típica paga que el típico juez hace que les pasemos los típicos padres típicamente gilipollas típicamente separados como yo. Pero esa es otra pesadilla (típica). A la que iba, la de Jumanji, la de los animales en casa.</p><p>En mi sueño estoy en mi ordenador manejando el teclado tan tranquilo. Bueno, tan tranquilo no, aporreando a las teclas como culpables. A mi derecha encima de la mesa se aprecian el manual de Díaz Plaja, Fernando, <em>Cómo escribir y publicar</em>, y el confuso <em>¿Por dónde empezar?</em>, de Roland Barthes. Al fondo aunque bien visible hay una ensalada de folletos de estos de premios literarios. A mi izquierda y vueltas del revés se ven o deberían ver dos fotos, cada una en su marco de plata. En una se retrata un grupo de familia y en otra, a un guaperas con aires de Paul Newman: Manuel Díaz Trillo, el director impaciente de Así es la vida, cuya mirada me hacía sentir culpable. Los otros, los de la otra foto, son mi mujer y mis niños, con las buenas notas que me han sacado y ni los he llevado al hipercor ni al parque acuático. Algo me dice: qué horror, debo despertarme, éste es el no va plus de las pesadillas. Sin embargo, el regidor de los malos sueños me dice que espere, que aún queda más. Y me hace un zoom como quien hace una gracia. En detalle se nota que lo que estoy escribiendo será, cuando lo acabe, para Manolito Paul Newman. Voy por el capítulo La ecografía de Maripuri y parece que estoy apalancado en un problema narratológico. Esto era que Maripuri se acercaba a mí tan contenta seguida de una ristra de chiquillos de poca edad, un perro y un frasquito de predíctor. En lenguaje de pesadilla: a que me viene otra vez preñada... ¡pues me viene! El instinto me dijo: despierta, tío, última parada. Pero el regidor de los malos sueños respondió: sigue dormido, que hay más. Vuelta a primer plano sobre el teclado. A mí se me ve tan infeliz. Tanto que le doy a F1 pidiendo Ayuda. Busco en &amp;lsquo;mari' otras maris y aparece en pantalla Mariconchi, que no está preñada y lava muy bien las camisas. Ésta es la mía, pues. Primero hago un bloque con mi Maripuri, los niños, el perro y el predíctor. Cierro los ojos y tecleo la tecla Supr. El cabrón del ordenador, como queriendo poner las cosas fáciles, todavía va y pregunta: ¿Confirma que desea enviar &amp;lsquo;Mi familia' a la papelera de reciclaje? Cierro los ojos de nuevo y le doy a Intro, a Aceptar. Mi mujer y mis niños desaparecen. El iconillo ayudante de güindous me hace una reverencia que nadie le ha pedido. Será mamón. Como que se burla porque Maripuri se ha ido sin dejarme planchadas las camisas, sin la compra y sin la cena hecha, o porque los niños se han olvidado los yogures caducados en la nevera. Ganas terribles de despertar, que esto es muy fuerte, pero no importa y sigo. Para comer llamaré a un telepiza y los danones se los daré a una oenegé de yogures sin fronteras.</p><p>Y en esto llega lo peor. Busco a Mariconchi, Ctrl+B, cuyos argumentos son simples y poderosos: buenorra y sin hijos, con visa oro y con cama por delante y por detrás. Le doy a Mariconchi, copiar y pegar, y al pulsar la tecla Insert empieza la invasión. La pantalla, en vez de Mariconchi, se me llena de bestias carnívoras voladoras, aves rapaces submarinas y fieras carroñeras que aumentan de tamaño, van adquiriendo relieve y todas a una saltan de la pantalla extraplana y ¡zas! me comen la nariz y me sacan los ojos y me hacen sangre y se comen mis tripas y me dan bocaos en la punta el nabo. Diga lo que diga el regidor, me dije, ahora sí que despierto. ¡Aaag! Por si acaso (he declarado tabú decir &amp;lsquo;por si las moscas'), volví los retratos de mi cuarto del derecho y a su sitio, le instalé al ordenador todos los antivirus de este mundo (menos el Panda) y prescindí del ratón.</p><p>Maicaespinas, pesadillas, amenazas. ¿Es éste un beatus ille? Gregorys McDonalds, Eusebios Valladares, Maripuris, jefes de estudio. ¿Carpe diem o cárpete los cojones? ¿Tú eras el que decía a sus alumnos: trabajo, el que os deje cuanto más libres? Ya me entró lo que en ciclismo se llama una pájara, bajón físico súbito que impide al corredor mantener el ritmo de la carrera. Como quien dice quedéme y olvidéme y el rostro recliné Sobre el Hilado. Era junio, habíamos despachado casi el curso, en el horizonte: vacaciones. Ni envidiado ni envidioso, era de esas veces que uno podría parar el mundo y si lo paras lo paras en su punto exacto. Porque si sigues te enredas otra vez. Y otra vez y otra vez. Me dije es el momento, se acabó. ¿Se acabó? Me faltaba lo que faltaba: Doble Erre.</p><p>Íbamos por el final de junio, fin de curso, vacaciones. Vacaciones de maestro, chaval. Mis últimas dos gestiones habían ido en son de paz: conseguirme una comisión de servicio para en septiembre cambiar de instituto y cerrar la editorial alquilándoles a unos músicos el cuchitril del Sobre Hilado. Algo se vendió en un cambalache, la Sínger no. Si la editorial seguía sería como carácter, como marca y seña, como algo siempre nuestro. ¿Publicar nuevos libros? Ni mijita. Por encima del cadáver de mi portátil. Que le vayan dando. Eso iba pensando a punto de cerrar la maleta de Halcón Viajes, cuando un golpe de teléfono: -¿Ale Berlín Dato? Soy Doble Erre, tú no me conoces, yo a ti sí. Dentro de un sobre, en tu buzón te dejo unos papeles, canela fina. Jódete porque en tu puta vida habrás leído nada igual. Tómate el tiempo y hablamos. Y no se te ocurra plagiarme porque te capo. Parecía un personaje de novela.</p><p>En la playa, busqué el quórum. Yo y una cerveza formábamos buen comité de lectura. En el sobre venían todos los datos de Doble Erre: tres números de teléfono (casa, trabajo y móvil) y dos direcciones (casa y trabajo). Estaba claro que el tipo quería ser localizado. Y me puse a leer aquel ingenio. En portada, nada: Doble Erre, <em>Relatos</em>, y empecé<em>. </em>Una prosa impecable, canela fina, era verdad, de lo mejor que he leído. Daban ganas de reanimar el Sobre Hilado y publicárselo. Sólo que, páginas más adentro, Jonathan, Jessica, Elizabeth del Carmen, Ruth y Vanessa del Rocío eran los nombres de algunos protagonistas. Había un profesor leyendo <em>El túnel</em> de Sábato y <em>Manías y melomanías mismamente</em>, de Hipólito González Navarro. Había un zoológico bastante ilógico y una muchacha en una joyería. Había un volkswagen como el mío destrozado en un instituto de arrabal. Quan creus que ya s´acaba, torna a començar, canta Raimon, canguelo puro. Pero es que encima y además y para más inri y para más joder y cuarto y mitad de lo mismo, en la prosa de Doble Erre se veía un Tamara sobrescrito a pluma donde aún se dejaba leer Maica Espín. No fastidies, tú. Cuando unas páginas más allá vi que ponía "fue a hacer recados en bicicleta" en lugar del tachado "la playa abarrotada no le apetecía" confirmé mis temores. Manuscrito era y más, el original, y más: ejemplar único. En todo caso, no tuve ganas o valentía para seguir leyendo. El tipo no parecía que fuera o fuese a andarse con chiquitas. Amenazándome con plagios, y era él quien me había estado, más que plagiando, espiando. Quien mandaba contra mí todos mis molinos de viento, mis monstruos de invierno, mis alumnos por orden de lista de la A á la Zeta, de Abigail la testiga a Zumulucú el subsahariano. Exactamente lo que mi médico me tenía prohibido.</p><p>Dejar la ciudad en verano me venía fetén. Desde la playa le he devuelto a Doble Erre sus papeles con una nota de disculpa. «Escribir es una enfermedad, los libros como enfermos y los lectores como médicos. Búsquese otro diagnóstico más autorizado que el mío.» Me las avié para hacerle mi devolución sin remite ni matasellos. Para Doble Erre estoy de gira por el Mediterráneo.</p><p> </p><p> </p><p>SÍNTESIS</p><p>De gira o no, aprovecharé para terminar las entregas de Vidas Fastidiadas y el novelón que me haga rico y que me saque de apuros. Fatalmente se titula ¿Quién mató al orientador?, y va en la línea de Vázquez Montalbán y sus aventuras de Carballo, tócame el carallo. Por cierto, debo corregirme esta manía traumática de buscarle el premio a todo. Premio le llamaban en el colegio a esa rima que humilla tu nombre o apellidos, mayormente por lo bajini mientras los profesores pasan lista. Ese ripio impío con &amp;#8209;ote, &amp;#8209;oya, &amp;#8209;ón, &amp;#8209;ajo, &amp;#8209;ato, a base de cipote, cojón o carajo. Luis de Góngora y Argote, presente; Juan Ramón Jiménez Mantecón, presente; Luis Cernuda Bidón, presente; Alejandro Berlín Dato, presente y atríncamela un rato. Muy gracioso. Y si te chivabas era peor. Los mayores te esperaban al recreo y te daban una catea, lluvia de collejas que te dejaban el cráneo listo. Luego hablan de Alcatraz. Una hermosura la infancia.</p><p>Para trincar, lo que se dice trincar, y premio y hermosura, como el Planeta, ninguno. De otra galaxia. Amo ese premio con todos sus cien millones y con toda su burguesía a cuestas. Necesito la pasta para comprarle ajorcas a Tamara. Estilo no me falta y voy por la página 15. Ya queda menos. Nos vemos este otoño en Barcelona. <em>/ a Tamara, faltara o faltase /</em></p><p> </p>	
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<title>alimañas (sobre óleos de Buly) (2001)</title>
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		<description><![CDATA[ alimaña.Del lat. animalia; pl. de animal, -alis, animal. 1. f. animal irracional. 2. [f.] Ani­mal perjudicial a la caza menor, como la zorra, el gato montés, el milano, etc. hambriña.Del gall. port. hambrinha. 1. Tristez... 
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	<pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:33:00 -0500</pubDate>
<category>poesía</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>alimaña.</p><p>Del lat. animalia; pl. de animal, -alis, animal. 1. f. animal irracional. 2. [f.] Ani­mal perjudicial a la caza menor, como la zorra, el gato montés, el milano, etc.</p><p> </p><p>hambriña.</p><p>Del gall. port. hambrinha. 1. Tristeza o melancolía cuando en las hambrunas extremas recuerda uno cómo era la comida.</p><p> </p><p>El sueño de la razón produce monstruos</p><p>(Goya, <em>Caprichos</em>)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>[Alimañas. Arte menor]</p><p> </p><p>Si no fue patria pequeña</p><p><em>Españæs</em> ni breve cuña</p><p>la de <em>Bulymia, </em>es que a puña-</p><p>ladas la obra domeña</p><p>una razón, que la sueña.</p><p>Crece pues, ya es <em>Alimaña</em></p><p>que a lo carpanta hace ñaña</p><p>donde usted, y que usted lo sueñe</p><p>bien: Buly apunta a la eñe</p><p>cinegética de España</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>[Gallo]</p><p> </p><p>Cruce de guante y gaya</p><p>ciencia y un tres simbólico,</p><p>no falla en los salones</p><p>posándose ahora como</p><p>gallo o gallina o polla</p><p>de pelea. Los titis</p><p>primordiales, hasta el mis-</p><p>mísimo: que le den</p><p>al ritmo de avecrem</p><p>una ilusión de olla</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>[Perro]</p><p> </p><p>Hay vocación de astado</p><p>bravo y nocturnidad</p><p>con el hombre. Ese bicho</p><p>tierno (miren qué ojos)</p><p>busca a alguno que quiera</p><p>la pelota y lo libre</p><p>a él de tan doméstico</p><p>juego. Fácil metáfora:</p><p>la luna es la manzana</p><p>y el perro su poeta</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>[Toro]</p><p> </p><p>Manda el artista. Cabras,</p><p>vacas, bisontas, búfalas</p><p>disputan sus afectos</p><p>contra los mayorales</p><p>que aprecian lo esencial:</p><p>macho. Y él mientras tanto</p><p>sueña con la marisma y</p><p>con ser actor de cruci-</p><p>gramas. Antílope afri-</p><p>cano. Dos letras. Ñu</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>[Mosquito]</p><p> </p><p>Cruasán volador, oje-</p><p>roso y cansado, harto</p><p>de su papel de agudo</p><p>molesto, con sus alas</p><p>-rara saeta- se hizo</p><p>un manto <em>pa</em> la virgen</p><p>del señor... Pocos méritos</p><p>para el día de agosto</p><p>y el inútil combate</p><p>contra el terrible Aután</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>[Mariquita]</p><p> </p><p>El agujero negro</p><p>lo presagiaba: nada es</p><p>creación ni dios, belleza.</p><p>«Caído se le ha...» puso</p><p>el peor de los Góngoras,</p><p>como ese huevo o caca</p><p>que acaso es cara abajo</p><p>un burdo calambur:</p><p>muy mari quita y pone,</p><p>lunar, a sus lunares</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>[Espeto]</p><p> </p><p>La raspa de un espeto</p><p>dice toda la historia</p><p>de España: gris corbata,</p><p>radiografía estricta,</p><p>que te como, Caín.</p><p>Sardónica se ríe</p><p>presintiéndose hermosa</p><p>fósil. Nadie se extrañe</p><p>de un pez con fe en la red</p><p>surrección de la carne</p><p> </p>	
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<title>Hacia (1999)</title>
	<link>http://daniellebrato.blogia.com/2006/092106-hacia-1999-.php</link>
		<description><![CDATA[ Daniel LebratoHACIA Hacia                   [teoría de la ciudad]             &amp;nbsp... 
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	<pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:31:00 -0500</pubDate>
<category>poesía</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p align="center">Daniel Lebrato</p><p align="center">HACIA</p><p> </p><p><span style="text-decoration: underline;">Hacia</span></p><p>                   [teoría de la ciudad]</p><p> </p><p>                   Nadie sabe si Ítaca fue una ciudad o una aldea tal y como las entende­mos ahora. Lo cierto es que el camino de vuelta de Ulises, turista y urbano, propicia el mito doméstico: al fin en casa, su cielo protector. Y qué más da que al día siguiente planeara las fugas sucesivas que son las horas. Homero no lo cuenta y no parece que a ninguno le interese. Comúnmente le decimos regreso.</p><p>Regresar es banal, el regreso no. De todas las odiseas, ninguna tan fuerte como reponer la casa, reencontrar o renunciar al mundo tal como lo habíamos dejado, maniáticamente todo en su lugar cualquiera. De pronto ese mundo ha funcionado sin nosotros. (Lo que no es más que un anticipo, una especie de ensayo general.)</p><p>Si compuestos, vestiditos como novios, el día nos sorprende y sólo huele a invierno, habrá que ir a la mirada del padre o a los desvanes de la casa familiar; al compañero de pupitre, a aquel amor augural o a aquella declaración que creíamos para siempre. También al amigo que se nos fue en un descuido.</p><p>Hacia.</p><p>Dicen la infancia, las fotos, una ciudad.</p><p> </p><p align="center"><strong>[</strong>Ciudadano Kane<strong>]</strong></p><p align="center">Barcelona, 1954</p><p align="center">Poquito a poco vamos como la espuma</p><p align="center">sucia de los días que deja</p><p align="center">en las ciudades la blanca</p><p align="center">enamorada nieve</p><p align="center">.<strong> </strong></p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"><strong>[</strong>Epitafio<strong>]</strong></p><p align="center">Por esta casa -antiguo</p><p align="center">número de tal y cual-</p><p align="center">pasó</p><p align="center">.</p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="center"><em>A veces me tropiezo sin querer</em></p><p align="center"><em>con el que fui y apenas me saluda.</em></p><p align="center">(José Antonio Moreno Jurado)</p><p align="center"><em>¿Soy yo o soy el mendigo que rondaba mi jardín?</em></p><p align="center">(J.R.J.)</p><p align="center"><em>Con la barba afligida, sin afeitar y feo.</em></p><p align="center">(Miguel Florián)</p><p align="center"><em>Lo más profundo que de ti conoces: la piel.</em></p><p align="center">(Juan Cobos Wilkins)</p><p align="center"><em>A la larga la máscara se convierte en rostro.</em></p><p align="center">(Yourcenar)</p><p align="right"> </p><p align="center"> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p> </p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>After Shave<strong>]</strong></p><p> </p><p>Lo has leído en autores más sabios y respetables:</p><p>el aire de extrañeza de quien se mira al espejo</p><p>y no se reconoce, como dudando si es él</p><p>quien tose, quien asoma tras las ojeras. La idea</p><p>no está mal. Sin embargo, tú cultivas sin escrúpulos</p><p>la impostura que alguna vez &amp;#8209;Manolito y el lobo&amp;#8209;</p><p>será más cierta, y haces del espejo un camerino.</p><p>Negándote, te afirmas: no se visten los actores,</p><p>se disfrazan. Quien no te conoce piensa: «de otro»,</p><p>y no: no hay más papel que al que das vida, el que detrás</p><p>del vaho te devuelve y te sostiene la mirada.</p><p>Celebras los chalecos y el sombrero y el bastón</p><p>que presumido eliges antes de que todo sea</p><p>verdad, verdad el lobo.</p><p> </p><p align="right"><strong> [</strong>Segundo Autorretrato<strong>]</strong></p><p> </p><p>Afeitado. Duchadito.</p><p>Con el pelo y las uñas</p><p>impecables, a prueba</p><p>de fotógrafos.</p><p> </p><p>El traje, ni más ni menos</p><p>que la etiqueta exige.</p><p> </p><p>Saber llegar.</p><p>Que los tuyos te reciban</p><p>como suyo.</p><p>No pudo César</p><p>morir de otra forma.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>De la sinceridad de la infancia retratada según se entra en la Poesía<strong>]</strong></p><p> </p><p>Se nace o se pace, pero a casi</p><p>todos da tiempo a manipular el</p><p>borrador y a falsear las pruebas</p><p>del alma, sus recuerdos. Son cromos</p><p>de un álbum de otra vida, no nuestra</p><p>vida, y son también una coartada.</p><p>Hagan juego o poesía, los dados</p><p>&amp;#8209;manda el crupier&amp;#8209; van a su imán, van a</p><p>su ayer y a los ayeres supedi&amp;#8209;</p><p>tados a condición de la bío-</p><p>grafía que, como un crimen, preme-</p><p>dito. Podéis dudar del que fui,</p><p>no del que soy: maté a los testigos,</p><p>borré las huellas, me di a la fuga.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Cóbreces<strong>]</strong></p><p> </p><p>Entre maderas carcomidas en el Arca</p><p>de Noé de la memoria, buscan</p><p>los chiquillos capas, peluquines,</p><p>guardainfantes que dan risa</p><p>al aderezo fúnebre de los sombreros</p><p>de copa, al máuser de los cien años.</p><p>Con ciego presentimiento tú esconde</p><p>esa página encuadernada en polvo y</p><p>disimula: suena la música y es carnaval.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Santas Patronas<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>¿Había o no que pedir fiado?</p><p>Ser de otro mundo. Sin ir más lejos,</p><p>de un norte muy verde y de muy noble</p><p>familia (y decirlo con la ese</p><p>castellana). Hablarle por encima</p><p>a la gente del barrio, total:</p><p>ya veis, vamos, bueno, a saber qué</p><p>sabrán. Menos mal que éramos muchos</p><p>y en casa nos hacíamos compa-</p><p>ñía. Hasta las colas para el cuarto</p><p>de baño tenían su aliciente</p><p>con paciencia: hacerte el loco, echar el</p><p>pestillo, calibrarte el bigote en</p><p>el espejo o viajar por la vía</p><p>láctea entre las piernas. Pero sobre</p><p>todo, los sábados por la tarde,</p><p>aquel baño semanal de multi-</p><p>tudes contra el piojo. Primitas</p><p>y hermanas mías: adivinar</p><p>las ingles bajo las batas húmedas</p><p>y hurtaros al reojillo el orgullo</p><p>de los pezones, hicieron fácil</p><p>lo peor: el agua y el jabón,</p><p>la misa del domingo, decir-</p><p>le los pecados al confesor</p><p>y cumplir la penitencia el lunes</p><p>con el babi marrón de becario.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Visitación<strong>]</strong></p><p> </p><p>Oh jugar al escondite al juego</p><p>del coger de las prendas a oscuras</p><p>y en celada quién la queda entrar en</p><p>un armario a oscuras o debajo</p><p>de la cama y tropezar tocarse a-</p><p>sí como quien no quiere la cosa</p><p>rodillas sudor nuca y clavículas</p><p>su blusa de colegio botones</p><p>y las tetas botones no vale</p><p>una y dos tan prietas responder</p><p>uno con esa dureza extraña</p><p>en el calzón tan estrecho y luego</p><p>tres por mí con manos torpes ave-</p><p>riguar el sexo de las muñecas</p><p>el mareíllo de los elásticos</p><p>de las bragas caliente caliente</p><p>y un olor un olor ya sorpresa</p><p>sí vale la maraña del vello en-</p><p>sortijado resbala rajita</p><p>le daban mil nombres los mayores</p><p>curioso y era un animalito</p><p>rico una plastilina caliente y</p><p>pringosa un flan rico de caricias</p><p>y de olores como estar borracho</p><p>¿no? levantar su falda escocesa</p><p>un muslo lo que sea de usted</p><p>vaya que venga la luz y dos y</p><p>tres y respirar más fuerte más</p><p>fuerte no saber ni quién la queda</p><p>qué es esta humedad la luz ni por</p><p>dios lo sepa nunca su marido.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Mademoiselle Chantal<strong>]</strong></p><p align="right">Blas de Otero</p><p>El año de los plumieres amarillos</p><p>Mademoiselle, con tal de ver</p><p>el triángulo de tus ver</p><p>mudas de nailon, daba igual no haber</p><p>hecho los deberes y el asseyez</p><p>vous, Lebrato, y el cero y la pizarra.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Patio de los Naranjos<strong>]</strong></p><p> </p><p>Novillos de los chiquillos</p><p>Los libros de portería y</p><p>De pelota (ya no bota</p><p>Mi papá no) las narán</p><p>Jas amargas amargadas</p><p>De patadas de gorilas</p><p>Colegiales. De mayores</p><p>Querrán meterle otro gol</p><p>Sus delitos al olvido</p><p>-Las manos en los bolsillos-</p><p>A la puerta del Perdón.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Carolina de Mónaco<strong>]</strong></p><p> </p><p>Sólo por ti, volvería gustoso dos</p><p>o tres veces por semana a revisar mis</p><p>empastes, sacarme muelas que apenas</p><p>tengo picadas, quitarme el sarro,</p><p>todo, con tal de verte en la sala</p><p>de espera del dentista. Y si estás</p><p>tan ocupada, la próxima consulta</p><p>haz que salga algo (tendrás por ahí)</p><p>de tu hermana pequeña, Estefanía.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Instituto Murillo. Femenino<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Rechaza imitaciones,</p><p>que es calidad, chiquilla.</p><p>Bajo mi gabardina,</p><p>el auténtico, el único</p><p>muelle de las delicias.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Giralda.34<strong>]</strong></p><p> </p><p>...y 34. Si has llegado hasta aquí, no te estorbe un turista más o menos japonés con polaroid. Tú haz la fórmula de los móviles y, siendo constantes peso y altura, despeja equis: cuánto tarda en estrellarse contra el sue­lo un cuerpo (el tuyo) progresivamente acelerado para dar con la micra de segundo que pasará y pisará esa losa de mármol (no otra) la traidora.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Real Maestranza<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Ciega el sol del dieciocho y confunde la cuerda que sobre un vano y presumido centro tensa el ayudante aprendiz de agrimensor. Nos imaginamos al muchacho indulgente con el error del arbitrista, tan lejos en el otro cabo que según sus cálculos (si por mi vera pasas, como él aclaro mis lentes y te miro) hoy serían burladeros las columnas de la catedral y tan larga por abril la embestida de los toros como privilegiada gloria la de los santos en primera de barrera de puerta San Miguel.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Gradas. Catedral<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Tendido de sombra donde el cochero</p><p>nos figura, míster, subidos en el dólar;</p><p>y el míster, con el hambre del Guzmán,</p><p>la montería del Buscón o las tijeras</p><p>de Cortadillo. Menudo</p><p>sitio es éste para quedar citados.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Puerta de la Carne<strong>]</strong></p><p> </p><p>De las cisorias artes medievales</p><p>de don Enrique de Villena, hasta</p><p>las mañas del jifero de Sevilla,</p><p>Berganza, lo que va.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Columnas de Hércules<strong>]</strong></p><p> </p><p>Su sombra &amp;#8209;como la del ciprés- es</p><p>alargada (Carlos Primero y su hijo</p><p>el Rey Prudente sirvieron de modelos</p><p>anacrónicos). Te tientan las fáciles</p><p>ironías con los padres de la patria</p><p>que vieron aquí el heráldico emblema</p><p>de un futuro más glorioso. Nunca</p><p>el pórtico corintio de un barrio</p><p>de putas ni el quicio donde -por sí</p><p>o por la Humanidad- se apollan</p><p>los césares de tanta mancebía.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Plaza de Armas<strong>]</strong></p><p> </p><p>Trenes de alta velocidad</p><p>sin ventanillas abatibles</p><p>donde fumar está prohibido.</p><p>Pequeño amor de los andenes.</p><p>Tus labios de vodka, tu patria</p><p>soviética que ya no existe.</p><p>Mi billete en una estación</p><p>&amp;#8209;consuélate- que tampoco</p><p>es.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Casa Bigote.1<strong>]</strong></p><p> </p><p>No me basta la rosa que en la lengua</p><p>deslío, ni la sal que por el cuello</p><p>sanjuanizado sorbo con lujuria</p><p>de otro mar de Sanlúcar, de otra cita en</p><p>Bajo de Guía. Ni me basta el morbo</p><p>mientras desnudo la camisa a rayas</p><p>del bello desconocido. (¡Oh el tigre</p><p>sanguíneo, oh el caníbal oceánico</p><p>que, rendido, la pudorosa pulpa</p><p>escotadísima en nácar me ofrece,</p><p>oh el negro entre los lomos, oh dureza</p><p>crocante cielo arriba de mi boca.)</p><p>Para olvidarte, otra botella: me mo-</p><p>riría si te tengo que matar.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Casa Bigote.2<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>No me consuela, no, me desafía a</p><p>venir de extranjis a este restaurante</p><p>ver con mis propios ojos (estos que han te-</p><p>nido de ti memoria y geografía)</p><p>si es verdad lo que dicen. Todavía</p><p>coquinas, rodaballo y bogavante</p><p>te hacen conmigo y no con el pedante</p><p>con que te han visto por Bajo de Guía.</p><p>         Ni me consuela el langostino tigre en</p><p>cueros (nada especial al desnudar-</p><p>te tú). Más manzanilla. Así peligren</p><p>         mi pulso y más de uno. Más. Mas temo</p><p>por mi vida. Pido la cuenta: me mo-</p><p>riría si te tengo que matar.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Balneario de La Toja<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Si hoy día nueva rosa se bastare</p><p>a negar las metáforas de un mundo</p><p>mortal, yo cantaría el triunfo pundo-</p><p>noroso <em>carpe </em>contra <em>fugit</em>, pare-</p><p>         cido a un Horacio, que os libre y ampare.</p><p>Pero, aunque enamorado y al común do-</p><p>lor sensible, frívolo ni profundo</p><p>podría en la metáfora durar. He</p><p>me aquí, me queda el <em>beatus ille:</em> tengo</p><p>libros, habanos, música, solarium,</p><p>masajista, marisquería, bar y un</p><p>         plan. Como esta tercera edad hace engo-</p><p>rdar, de noche conviene alguna cosa</p><p>ligerita, poquito a poco, Rosa.</p><p> </p><p align="right"><em>Pedro Salinas: «Distánciamela, espejo.»</em></p><p> </p><p>A veces necesito</p><p>que te alejes de mí</p><p>(el tabaco, la prensa</p><p>pueden ser la coartada),</p><p>y escribirte o pensarte</p><p>a distancia, y entonces</p><p>contemplarte en tus cosas</p><p>como un signo perfecto.</p><p>Conocer cómo actúa</p><p>en mis brazos tu ausencia,</p><p>precisar tu lugar</p><p>en el centro del mundo y</p><p>si sigues siendo el rastro</p><p>que a ciegas buscaría.</p><p> </p><p align="right">«Conocerse es el relámpago.»</p><p>Te necesito a veces</p><p>con una urgencia impropia</p><p>de mi edad. Un olvido,</p><p>un recado cualquiera</p><p>         me sirven para ir</p><p>a la busca y captura</p><p>del milagro de un rato.</p><p>Renovarme en la idea</p><p>         que sin ti es imposible</p><p>y en los nombres y cosas</p><p>que descuido por verte,</p><p>         y saber qué me falta</p><p>cada vez que te alejas</p><p>o me dices no quiero.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Guía Campsa<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>I.</p><p>El viaje se abre siempre por tu boca,</p><p>donde el rojo introduce al caminante</p><p>en el misterio del camino y donde</p><p>oficiante la lengua el viaje sigue</p><p>un rastro de aventura que sólo</p><p>en el recóndito y más dulce templo</p><p>desaparece.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>II.</p><p>Un lugar en el mundo. Leo</p><p>Alegranza, Graciosa, Lanzarote,</p><p>otra vez Coimbra, Oporto.</p><p>Confundidor de los mapas,</p><p>nostalgia que tú me dieras.</p><p> </p><p>Por entonces no hablábamos</p><p>de Alejandría ni de Estambul.</p><p>No dábamos por conocidos</p><p>los alminares de Santa Sofía</p><p>ni discutíamos que si Bizancio,</p><p>que si Constantinopla.</p><p>No sabíamos cómo se besa</p><p>la gente junto al Nilo ni cabal-</p><p>mente entendido que una ciudad</p><p>es un mundo cuando amamos</p><p>a uno de sus habitantes.</p><p>Era imposible adivinar el daño</p><p>que acabaríamos haciéndonos</p><p>y Kavafis y Durrell nos cautivaban.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Calle Feria<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Donde todo es segunda mano y carne</p><p>de regateo fácil, quién fija</p><p>el precio que tú &amp;#8209;no loza</p><p>de la Cartuja ni máquina</p><p>Singer- conmigo del brazo callas.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Plaza de los Carros<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Ese gusto tuyo por lo mismo</p><p>una edición príncipe que dos</p><p>pares de calcetines, un número</p><p>del Capitán Trueno o clavelitos:</p><p>no te creas que ya no te quiero.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Giraldas<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>I.</p><p>El árabe no pudo</p><p>equivocarse tanto.</p><p>No haber previsto su derrota.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>II.</p><p>Capricho de piloto y</p><p>cum laude de suicidas.</p><p>Pipa del opio</p><p>que una ciudad o casi</p><p>aspira, aspira.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>III.</p><p>Oscura y servicial, esclava</p><p>del viento que la lleva.</p><p>No la mires.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>IV.</p><p>Otro cuerpo busca,</p><p>de campanas,</p><p>quien se atrevió a mirar</p><p>y a ser mirado.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Giralda<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Pocas veces después has vuelto a subir</p><p>por la gracia espiral de su lección</p><p>de geografía: tirado está</p><p>saberse más espadañas que el otro,</p><p>más horizontes que ninguno; te quise</p><p>no sé dónde.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Guadalquivir<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Abdica la ciudad de su condición</p><p>celeste. Confunde como jardín</p><p>romántico la herrumbre de las grúas,</p><p>el óxido de los plátanos y el tábano</p><p>de algún coche de punto: acuarela</p><p>que al margen de las estaciones</p><p>parece siempre amarilla amarilla.</p><p>Sé que este río, no aquí,</p><p>más lejos desemboca,</p><p>pero si te das prisa das con mi grupo</p><p>sanguíneo nada más tocarme.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Puente del Centenario<strong>]</strong></p><p align="right">   Mateo,4,9</p><p>El virtuosismo de la araña que concibe</p><p>ingeniería como ésta no aventaja</p><p>la labor de uno cualquiera de tus peines</p><p>de carey, ni su paciencia la mía</p><p>por darte la gloria y el imperio</p><p>sobre estos reinos si postrándote,</p><p>es un decir, me adoras.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Itálica.1<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Quién dirá que tus hombros.</p><p>Quién dirá tus columnas,</p><p>difusas como un enigma,</p><p>fatales como un desastre.</p><p>Las armas, diez cuchillos,</p><p>los arcos de triunfo,</p><p>las cuádrigas del pecho</p><p>son viaje y no son nube</p><p><em>ni piedra ni morada.</em></p><p><em><br /></em></p><p align="right"><strong>[</strong>Itálica.2<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Contra el ciprés que afila su perfil</p><p>de sombra sobre los ocres aún tibios</p><p>de Santiponce, ¿de qué valió bajar</p><p>a la llanura inmunda de Hispalis</p><p>la infelice y preguntar por ti</p><p>en la confusa jerga de mujeres</p><p>junto al río?</p><p>No te conocen los navegantes</p><p>que con la tarde y la marea</p><p>vienen de Sanlúcar &amp;#8209;canta la gente-</p><p>rompiendo el agua,</p><p>ni en las tabernas acepta nadie</p><p>las monedas con que puedo</p><p>pagarte yo, el anticuario.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Tajo de Ronda<strong>]</strong></p><p align="right">                   Cernuda</p><p>Aprendo del Guadalevín, que en la</p><p>constancia se hace mayor, trïunfa.</p><p>Y aunque a tus ojos mísero, mal-</p><p>oliente souvenir de minolta y</p><p>luces nunca usadas, no te asomes</p><p>al balcón, no me mires o acaba-</p><p>ré contigo igual que las ciudades</p><p>que un río, un amor, orografía.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Hotel Reina Victoria<strong>]</strong></p><p align="right">                   Rilke. Ronda</p><p>Fuera de la alfombra mágica</p><p>celosa del pelo de tu abrigo,</p><p>no titubeen tus pasos sobre la cera</p><p>alex, si a su delicia se deslizan</p><p>pasillo adelante. Ve</p><p>ahí la puerta y el pomo</p><p>de otra noche de Ronda. Gíralo:</p><p>te propongo no hablar del ángel del abismo</p><p>ni del raro huésped de la doscientas ocho.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Alameda con paraguas<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Recuerda la ciudad</p><p>tocada por la gracia</p><p>del agua de septiembre.</p><p>El limo amarillento,</p><p>la burla de hojas secas</p><p>en las alcantarillas,</p><p>el desconcierto de</p><p>la gente en los portales.</p><p>Recuerda aquella urgencia</p><p>primera de ir al júbilo</p><p>de la humedad, que luego</p><p>reprimiste: ya todo</p><p>quedaba entre los dos</p><p>un poco lejos, salvo</p><p>ese olor de las calles</p><p>a plumieres, a invierno.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Gran Plaza<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Duende o caracol, bolero de cortina</p><p>para el cartílago más tierno, soplo</p><p>Botticelli o vigilia a la manera</p><p>que más te guste: duermen</p><p>los ejércitos y las cosas</p><p>ocupan su lugar en tu ciudad jardín.<br /><strong>[</strong>Serie B<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Tuviera el alma un sindicato que en los</p><p>cambios de estación todo lo trifulca</p><p>haciendo polvo las pocas seguri-</p><p>dades que nos quedan. Motín de objetos.</p><p>Rebelión de no retornables. Puede</p><p>ser Ludwig Van o el whisky o las pelusas.</p><p>Puede ser un olor. Todo consiste,</p><p>mi amor, en que no estás. ¿Pero no estás?</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Muerte en Venecia<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Puente abajo de Rialto, el aura</p><p>del Gran Dux, el ojo de Visconti,</p><p>la hoja de acanto de algún poeta</p><p>novísimo,</p><p>la lata de Pepsi, cierto hedor,</p><p>el borderío de los gondolieri</p><p>y esa muchacha (una foto en</p><p>San Marcos con palomas)</p><p>se hunden.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Mando a Distancia<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>No contento Siva, señor de todas</p><p>las ambigüedades, con el hambre</p><p>de su pueblo, estornuda hasta seis</p><p>con cuatro en la escala de Richter</p><p>y como un niño, arrepentido, llora.</p><p>Quince mil murieron en el tele-</p><p>diario de las tres y quince mil</p><p>se ahogaron en el de las nueve y media.</p><p>Como si llaman y eres tú,</p><p>mi cadáver exquisito.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Boris Karloff<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Me duermo. Es tarde. Igual que tú, yo</p><p>tuve una princesa, no del alto,</p><p>del altísimo Egipto. Y si no muriese</p><p>de amor por ella, te la cambiaría</p><p>por esa que tú llamas una y otra</p><p>vez: «¡Ánkesen-Ámon, Ánkesen-Ámon!»</p><p>(Así que den las cuatro y que la tuya</p><p>sea en blanco y negro y en versión</p><p>subtitulada.)</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Claude Rains<strong>]</strong></p><p> </p><p>Supón que sea a París: nunca vuela</p><p>a nuestro gusto el pájaro de acero</p><p>y pianistas negros caras de sapo</p><p>la joderán aunque nadie</p><p>se lo pida con que el tiempo pasará.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Un lugar en el Mundo<strong>]</strong></p><p align="right"> </p><p>Sequías como diluvios, algo me dice</p><p>que acaba el Sur. Hablan hombres del tiempo</p><p>de un agujero en la capa de ozono:</p><p>imaginaria quemadura de cigarro</p><p>sobre un forro cardenal como de ópera,</p><p>más cursimente: carmesí.</p><p>Llámame.</p><p>Llámame antes que el cenicero de la Tierra</p><p>derrita los océanos</p><p>que inundarán la casa de la playa.</p><p>Llámame.</p><p>Bajo la arena, burbujean navajas y coquinas</p><p>supervivientes desde otras glaciaciones.</p><p>Y un vino blanco de aguja muy frío en la nevera.</p><p> </p><p align="right"><strong>[</strong>Estación Término<strong>]</strong></p><p>Coger los largos, viejos trenes. Ese nocturno</p><p>de expresos europeos con ventanillas aba-</p><p>tibles (pericoloso sporgersi) donde uno</p><p>sale al pasillo, pide fuego, parte con alguien</p><p>un cigarro y los cuatro tópicos, que si a dónde</p><p>se va, cuál es la próxima estación (sin que tampoco</p><p>importe: los pasillos tienen algo de cine,</p><p>algo de vicio solitario). Coger los largos,</p><p>viejos trenes. Con un billete para aquel</p><p>andén en donde todavía puedo esperarte</p><p>y no estas vías muertas de estación de película.</p><p> </p><p align="center"><strong>F</strong></p><p>ue idea de Pilar Villalobos el mejor título de este libro: <em>[Hacia]. </em>El subtítulo [teoría de la ciudad] sonará al <em>Tratado de urbanismo</em> del poeta Ángel González. <em>[El viaje se abre siempre por tu boca]</em> se anticipó en el número uno de El Sobre Hilado (1991) y <em>[Puente del Centenario]</em> en los cuadernos del Proyecto Juan de Mairena, Poetas en el Aula (1993), compartido con Mª del Valle Rubio. El prólogo fue antes una correspondencia con Antonio Molina Flores; a él y a Luis Fernando García Barrón les va dedicado. Complicidades involuntarias, también dedicatorias: Inmaculada Maqueda y Andrés Díaz <em>[Real Maestranza]</em>, Carmen Lebrato y José María Delgado <em>[Estación Término]</em>, Juan José Espinosa Vargas <em>[Guadalquivir]</em>, José Antonio Moreno Jurado <em>[Itálica.2]</em>, Manuel Moya y Pedro Cantero <em>[After Shave]</em>. Que «una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes» viene de Lawrence Durrell en su <em>Cuarteto de Alejandría. </em>«Y todo el Sur» de <em>[Heliópolis] </em>lo usó primero Juan Cobos Wilkins como cierre para poemas suyos. A Pilar debo por último las palabras de Casa Bigote que dieron lema al libro:    me moriría si te tengo que matar</p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"><strong>[</strong>Heliópolis<strong>]</strong></p><p align="center"> </p><p align="center">Te imaginas que un astro</p><p align="center">te diera nombre,</p><p align="center">moviera tu cintura</p><p align="center">y todo el Sur</p><p align="center">.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p align="center">/ a Galera 10 /</p><p> </p><p> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="right"> </p><p align="center"> </p><p align="center">Sevilla, 31 de Mayo de 1999</p>	
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<title>¿Quién como yo? (1996)</title>
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	<pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:29:00 -0500</pubDate>
<category>poesía</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <h1>DANIEL LEBRATO</h1><p> </p><p> </p><p> </p><p>QUIÉN COMO YO?</p><p><em>«Miguel significa ¿Quién como Dios? Él venció al Demonio y es el defensor de la Santa Iglesia.»</em></p><p>(Misalito Regina, 1952)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p><em>«Dijo también Dios a Abraham: A Sarai, tu mujer, no llamarás más Sarai.»</em> (Gén. 17,15)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p><em>Hay distancia más inmensa de Dios a hombre</em></p><p><em>que de hombre a muerte.» </em>(Luis de Góngora)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p><em>Quién como yo?</em></p><p><em>Hermosa es la condena, libre,</em></p><p><em>ser el rebelde primero de la Historia.</em></p><p>(Juan Cobos Wilkins)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>A la sonrisa del ángel etimológico</p><p>que, cuando nadie lo ve, hojea</p><p>y establece un plan alrededor</p><p><em>De los nombres de Cristo</em></p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>ES TANTA LA DISTANCIA ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES,</p><p>que el Misterio se avino a expresarse en imágenes</p><p>comprensibles y, Eterno de Paciencia,</p><p>dejó correr milenios mucho antes de imponer</p><p>su Monarquía. Suavemente fue declarándose:</p><p>primero con el Sol, con la Lluvia y el Trueno</p><p>que enseñaron al Hombre su tamaño; después</p><p>mediante metonimias de un Olimpo que puso</p><p>para siempre fronteras a la Inmortalidad.</p><p>Fue su plan que los dioses olímpicos &amp;#8209;banales-</p><p>cayeran en los vicios más humanos, que prudentes</p><p>varones predicasen que a tanto dios faltaba</p><p>una Moral: sería la hora y la misión</p><p>para el Único. El cual, al enérgico modo,</p><p>dio principio a sus Tiempos nuevamente creando</p><p>el Mundo de la Nada y guardando para Sí</p><p>las llaves de la Ciencia (hombres y dioses ya</p><p>definitivamente desposeídos). Pero Dios</p><p>-que es como se nombra modernamente el Único-</p><p>vio pronto que los hombres sin Ciencia y Teogonía</p><p>se aburrían; que incluso despolvaban antiguas</p><p>debilidades, como adorar becerros de oro</p><p>mientras Él dictaba las Tablas de su Ley.</p><p>Inventa pues los ángeles -rebaja, en cierta</p><p>forma humana, a sus excesos de Espíritu- y se</p><p>mezcla con los mortales; cede también Divinidad</p><p>a los profetas, hombres que distraerán al pueblo</p><p>con sus milagros. Así, hasta su esfuerzo más didáctico</p><p>que fue sin duda el Cristo de Nazareth, la máxima</p><p>humanidad que Dios pudiera permitirse.</p><p>De Cristo, escribe Borges: «nos ha dejado</p><p>espléndidas metáforas». No obstante</p><p>la de la Cruz defrauda por tan obvia y</p><p>tan enorme distancia entre Dios y los hombres.</p><p> </p><p>EDITORIAL</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Pues y qué menos que confundido en-</p><p>tres nubes de alta montaña ser</p><p>rayos y truenos en zarza incandes-</p><p>cente, con lo que es este oficio</p><p>raro de la palabra. Sólo un</p><p>mandamiento os doy: existe el Diez.</p><p> </p><p>LUZ DE AGOSTO (LA CREACIÓN)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>I.</p><p> </p><p> </p><p>Ponedle Tierra Firme, que no es otra</p><p>la estirpe de su abrazo</p><p> </p><p> </p><p>II.</p><p> </p><p> </p><p>Dureza del diamante que retrasa</p><p>su destino bajo tierra</p><p>Acaso duda del engaste</p><p>que le tienes prometido</p><p> </p><p> </p><p>III.</p><p> </p><p> </p><p>Ha de vérsele venir bajo forma de golpe</p><p>de mar que inundara una bahía</p><p>como herida manantial, como flamígero</p><p>alfanje de un ángel</p><p>                           exterminador</p><p>Luego será la cínica sonrisa, el gesto duro</p><p>cinematográficamente aprendido</p><p>hipocondrías que fingen y no niegan</p><p>que su víctima lo enamora</p><p> </p><p> </p><p>IV.</p><p> </p><p>Dolor: cristal severo que nunca anduvo</p><p>en las orillas de Murano, parteluz</p><p>y arena de mis días, qué habré de agradecerte</p><p>mientras viva y hasta las últimas</p><p>consecuencias de la Tierra</p><p> </p><p>A lo mejor este azar</p><p>que dándote vida destruyo</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>V.</p><p> </p><p> </p><p>Ponedle Tierra Firme, y que la patria</p><p>y el nombre que le han sido</p><p>                                                   dados</p><p>se disuelvan en sus labios con suave</p><p>acento de extranjero</p><p> </p><p>SI FUÉRAMOS EL VERBO</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(LUNES)</p><p> </p><p>Si fuéramos el Verbo, qué tontería</p><p>hacernos carne, separar</p><p>las tierras de las aguas y éstas</p><p>a su vez en ríos y en océanos</p><p>los días de las noches, las cosas</p><p>en tres reinos, quitarle a nadie</p><p>una costilla, en fin</p><p> </p><p>Nos bastaría con la luz</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(MARTES)</p><p> </p><p>Si fuéramos el Verbo, quién nos dice</p><p>que en un descuido no perdemos</p><p>el almanaque de los seis días, la bolsa</p><p>de los truenos o el librito de alquimia</p><p> </p><p>por hacer la espía del ángel apremiado</p><p>que viniera a aliviarse a la sombra</p><p>del árbol del Paraíso</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(MIÉRCOLES)</p><p> </p><p>Si fuéramos el Verbo, a buenas horas</p><p>distinguir un árbol de la ciencia</p><p>del bien y del mal de un árbol</p><p>de la vida. Pero puestos</p><p>ya en agriculturas, pediríamos</p><p>ser pientes la manzana</p><p>que el otro mordería</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(JUEVES)</p><p> </p><p>Si fuéramos el Verbo, no querríamos</p><p>hacer de nuestro llanto universal</p><p>diluvio, aunque -eso sí- nos gustaría</p><p>jugar entre las zarzas, ser</p><p>la chispa de la vida</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(VIERNES)</p><p> </p><p>Si fuéramos el Verbo, a saber</p><p>la serie de los números, la ese</p><p>del plural, los endecasílabos</p><p>la fecha de este día</p><p>un milímetro de más</p><p>y la palabra más, Borges, la cábala</p><p>el pentagrama, el Pentateuco</p><p>las cifras del Diluvio y del Sinaí</p><p>el pan ácimo, la leche desnatada</p><p>el uno, el dos, la Trinidad</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(SÁBADO)</p><p> </p><p>Si fuéramos el Verbo, que un funcio-</p><p>nario piense los mandamientos, dicte</p><p>a patriarcas duros de oído libros</p><p>y libros hasta cuarentaitantos</p><p> </p><p>Los encuaderne en pasta y nos dé</p><p>los renglones torcidos</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(DOMINGO)</p><p> </p><p>Nos bastaría con la luz, pero si el Verbo</p><p>a pesar de todo insiste y se hace carne</p><p>ojalá distinga los distritos, las tarjetas</p><p>de visita en los buzones, toque el timbre</p><p>y habite entre nosotros</p><p> </p><p>QUIÉN COMO YO?</p><p> </p><p>DICEN QUE LLUEVE SOBRE EL CAMINO DE DAMASCO</p><p>y que las aguas son del río de Sanlúcar</p><p>o del viejo Tiberíades</p><p>como la luz que al persa deslumbró</p><p>la víspera imposible de Salamina</p><p>está en las últimas pupilas de almadraba</p><p>del mar en Sancti Petri</p><p> </p><p>Que arde Beirut como tus piernas arden</p><p>y se derrumba un muro de Berlín a Jericó</p><p> </p><p>DE SANTO EL HUESO QUE EN LA MANO, FALANGE</p><p>o metacarpo resiste y no se rompe</p><p>si colérica expulsa de tu cara</p><p>como templo mercaderes</p><p> </p><p>NO ESPECIE PROTEGIDA, NO CÁLCULO</p><p>de paloma ni rama tierna de olivo</p><p>te quiero. Sí</p><p>fleco de diluvio, color</p><p>octavo de arcoiris</p><p> </p><p>MÁS QUE CUMPLIR LOS NOVECIENTOS</p><p>sesenta y nueve años, hasta el fin</p><p>en mi cajita de nácar el anillo</p><p>rosado como el día</p><p>de tu primera circuncisión</p><p> </p><p>PÍDEME SI QUIERES FIBRA DE LAS VENAS</p><p>plaquetas de esta sangre, agujas</p><p>de navegar desde mis ojos, iri-</p><p>sada seda de diafragma o pabellón</p><p>de mis orejas. Nunca</p><p>labor de cestería, recogido</p><p>mimbre donde bordar tu nombre</p><p>salvado de otras aguas</p><p> </p><p>BAJARÁ EL ÍNDICE FEBRIL BUSCANDO LOS ARCANOS</p><p>del pecho, allí donde la ardiente zarza</p><p>no se consume y un pan de miel</p><p>para los labios rebosa</p><p>Ganará la mano en osadía cuando atraviese</p><p>el mar rojo de la camisa y siga entonces</p><p>la ruta de caravanas del vello más suave</p><p> </p><p>Y así la cremallera levante sus almenas</p><p>no habrás de detenerte hasta la tierra prometida</p><p> </p><p>CON LAS DOS MANOS, ÉSTAS</p><p>que dieron cielo a un príncipe</p><p>en sus pirámides, busco</p><p>frutales horizontes y, ajeno</p><p>a todo vértigo, divido</p><p>como pulpa con las uñas</p><p>en dos las aguas, doy</p><p>crédito al milagro y</p><p>la espalda a los egipcios</p><p> </p><p>GRADO AL CRIADOR QUE HIZO POSIBLE Y</p><p>más largo que el índice acusador otro orden</p><p>trinitario de falanges con que ahora</p><p>donde nadie ha llegado llego</p><p>y te bendigo</p><p> </p><p>RADIANTE ESTÁ LA CELDA DE HOSPITAL</p><p>donde Juan de Yepes escribe lejos</p><p>de tu noche oscura, no tórtola</p><p>ni paloma, no tampoco</p><p>ventalle de azucenas</p><p> </p><p>Como ignora tus vaqueros y tus tizas</p><p>de colores, la blusa donde ahora</p><p>tus tetas son para el apártalos</p><p>amado dos mellizos de gacela</p><p> </p><p>LIBRO DE SARAI</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>ALFA</p><p> </p><p>A la hora de elegir a quien iba a ser</p><p>Primer Sumo de los sumos sacerdotes</p><p>Dios parece como un maestro perezoso</p><p>que mira la lista, busca un nombre y saca</p><p>a la pizarra al primero que encuentra:</p><p>Aarón</p><p> </p><p> </p><p>Y OMEGA</p><p> </p><p>De Zworýkin, Vládimir Kosma, físico usa</p><p>de origen ruso, inventor de un curioso iconos-</p><p>copio, sabemos también que, aunque de joven</p><p>fuera siempre el último de la clase, una rara</p><p>y ortográfica lealtad hacia su lengua</p><p>materna le vale hoy día para cerrar</p><p>enciclopedias como la Espasa o la Británica</p><p> </p><p> </p><p>NO8DO</p><p> </p><p>El trazo que, perezoso, cifre su pereza</p><p>en la madeja del ocho aprende</p><p>por qué grafía y símbolo confabulados</p><p>trabajan contra él: ni el arcoiris</p><p>tuvo cifra semejante, ni Dios</p><p>nada que hacer ese día</p><p> </p><p>LUZBEL</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Espejo y gota y agua</p><p>cristal o arena rota</p><p>altura y vuelo: vértigo</p><p>Amor de Luz</p><p> </p><p>Terrible la caída si es</p><p>nostalgia de otros tiempos</p><p>mejores: Tú</p><p> </p><p>GÉNESIS C</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>He aquí el día de la mudanza: fue</p><p>la cópula terrible y se agradece</p><p>el sol de manera distinta. Un agua</p><p>desconocida nos inunda, nos inunda</p><p> </p><p>Dirán que fue debilidad femenina</p><p>Pecado original le llamarán soberbia</p><p> </p><p>PRIMUS CIRCUNDIDISTI MIHI</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>A todas luces lúcido, lujurias</p><p>una jungla de jaurías: jurarías</p><p>tu alma por un lujo de prejuicios</p><p>y prepucios de muchachos</p><p> </p><p>PRIMERA COMUNIÓN</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Con habilísima lengua,</p><p>recibir tu candoroso</p><p>centro, frágil pan de un alba en</p><p>mi saliva, hacerte mío en-</p><p>tonces, mío. Asegurarme</p><p>que ha conseguido no herir-</p><p>te mi torpe dentadura,</p><p>que mi paladar es leve</p><p>cielo al gusto tuyo, como</p><p>de algodón mi garganta hasta el</p><p>suspense del nunca visto y</p><p>más sublime trago. Cuerpo</p><p>de Cristo, escuela de amor</p><p>única</p><p> </p><p>ÁNGEL EXTERMINADOR</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Republicano o bolchevique ha de</p><p>ser el virus que igual ara la san-</p><p>gre de hermosos príncipes primogénitos</p><p>con las primeras crías de las bestias</p><p>y las esclavas primíparas</p><p> </p><p>HOSPITAL MATERNAL</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>La criatura fronteriza que contra humano</p><p>            pronóstico</p><p>sobreviva y se salve</p><p>juntará si es que puede</p><p>una tras otra las cuatro letras de tu Nombre</p><p>y dará luz</p><p>al rostro milenario que te atribuyen</p><p>piedades y hermosuras</p><p> </p><p>Puzle más feroz si la criatura exige</p><p>un segundo milagro</p><p>                                    y cirujano</p><p> </p><p>HIJO DE MI DOLOR, ERES ÚLTIMO</p><p>molde del vientre y los aperos</p><p>En tu estirpe reconozco nombres</p><p>que me sonaban desde antiguo y que</p><p>apenas entendía: muero, soledad</p><p>o en plenilunio, llévame contigo</p><p>mi señor. Es decir la vida larga</p><p>de dolores que aún no te sabían</p><p>Benjazmín cumplido de una juventud</p><p>que más parece orgullo que otra cosa</p><p>(Verdad más leve la que me ocultan</p><p>las parteras, y que esta jerga impropia</p><p>que nada tiene que ver contigo)</p><p> </p><p>SACRIFICIO DE ISAAC</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Ea, padre, la leña, el cuchillo</p><p>afilado en la piedra, la piedra</p><p>todo altar, todo dispuesto</p><p>Dése prisa (dejo llorando</p><p>por mí a una muchacha), no me diga</p><p>que ésta es otra broma de mal gusto</p><p> </p><p>CUESTIÓN DE MÉTODO DEL HIJO PRÓDIGO</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Calcáreas, cada vez a más murmullos</p><p>las voces, o a caracolas, aspiran</p><p>Escucha el mar aquí o allí la foto</p><p>del adiós, aquel pañuelo donde</p><p>las lágrimas, cosa fácil, las olas</p><p>de tiernas miradas. Pero qué débil es</p><p>también esa señal, como de vieja</p><p>galena, clandestina, o distinguir</p><p>qué pierdes si te vas de lo que nunca</p><p>si decides quedarte será tuyo</p><p> </p><p>TENTACIÓN DEL PATRIARCA</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>/Judá y Tamar/</p><p> </p><p>Lo que en rito de inocencias de inocencias</p><p>de paternas vigilancias has perseguido</p><p>desde siempre por los pasillos por la luna</p><p>oblicua de los roperos o la caída</p><p>negligente del albornoz que se entreabre</p><p>con lavanda cada vez que me inclino sobre</p><p>tu sillón y te beso y virtuosa pronuncio</p><p>buenas noches</p><p> </p><p>HORAS DE SARAI</p><p>(Génesis, doce y diez)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Como varón prudente, este caudillo</p><p>de los de a medias entre la virtud</p><p>y el hambre de su pueblo- no ha tenido es-</p><p>crúpulo en darme al faraón, después de</p><p>ganarse a costa mía los favores</p><p>de guardia y gente de palacio: «Dema-</p><p>siado hermosa, no mi mujer; dirás</p><p>que eres mi hermana». Y ya sin</p><p>tribulaciones de cornudo, puso</p><p>negocio y prosperó en mercaderías</p><p>Tanto que, vuelto en su virtud, hoy todo el</p><p>mundo pasa por su tienda y él ni si-</p><p>quiera quiere pasarse por la mía</p><p> </p><p>JUDIT</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>No es difícil celebrar la sangre en</p><p>manos blancas -que diréis que no ofenden-</p><p>hermosas de heroína, y mucho menos</p><p>regocijarse por el hombre que perdió</p><p>la cabeza un poco antes que vosotros</p><p> </p><p>Brindad, sí, pero os juro</p><p>que así será de aquel que con dos copas</p><p>de más pase por mi tienda una noche</p><p>y se me duerma igual que este</p><p>hijo de puta se ha dormido</p><p> </p><p>ABSALÓN</p><p> </p><p> </p><p>/Fray Luis/</p><p> </p><p>De bulbos obstinados o de navajas</p><p>barberas, como de un hilo, pende</p><p>la vida cuando el hombre</p><p>huyendo de alopecias (ya sabéis)</p><p>de un falso leño se confía</p><p> </p><p>VISIÓN DE BABILONIA</p><p>(Soneto XXIII)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Si aquella vena del oro, Garci</p><p>laso, de la cabeza da un torso</p><p>de plata y si en tanto que de ro</p><p>sa la edad ligera corre al vientre</p><p>de bronce sobre piernas de hierro</p><p>por qué hacer mudanza en su costumbre</p><p>y azucena a vuestros pies de barro</p><p> </p><p>JOSÉ</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Si el hombre aquel</p><p>perito en vacas</p><p>pudo leer</p><p>gordas y flacas,</p><p>diría al rey</p><p>lo que faltaba:</p><p> </p><p>Aquel desliz de Liz</p><p>de liciosa Cleopatra</p><p> </p><p>ARTE RETÓRICA LA DEL QUE SUEÑA</p><p>su pesadilla como los reyes</p><p>antiguos, con esa mesura</p><p>que en cláusulas matemáticas</p><p>-pies, acordes- ofrece a la lírica</p><p>vigilia tanta. Y qué más da</p><p>el adivino: más que el fondo</p><p>de la visión, cuenta contarla</p><p>sin defraudar al público y oír</p><p>el pronóstico sin tampoco</p><p>perder la compostura</p><p> </p><p>NO EN CAMPOS DE ZAFIRO PACE ESTRELLAS</p><p>licántropo este rey que ejemplifica</p><p>la Gesta Romanorum y el Libro</p><p>de Patronio: por ahí anduvo</p><p>siete años como buey deforme</p><p>a su realeza; porteros de palacio</p><p>lo habrán aspaventado y a saber</p><p>qué tiro de carretas o rocío</p><p>perfile su nostalgia, qué musgo</p><p>sintético rumiará por los pesebres</p><p>que en navidad lo acerquen a Belén</p><p> </p><p>CABEZA DEL BAUTISTA, I</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Acápite el afán de hembra que se asoma</p><p>sin vértigo a un balcón de cervicales</p><p>y carótidas del masculino tronco</p><p>separadas</p><p> </p><p>igual que de su nácar, fresquísimo, un</p><p>molusco, o entre vocales cuerdas,</p><p>seductora, la sístole de una sílaba</p><p>ya incrédula del mundo esterno-</p><p>cleidomastoideo</p><p> </p><p>CABEZA DEL BAUTISTA, II</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Dichoso aquel al que la vida en estreno</p><p>estrictamente privado da una última</p><p>película que dilata para el mito</p><p>el número contado de sus días</p><p> </p><p>Cráneo privilegiado si en bandeja</p><p>o nitrato de plata su retina retiene</p><p>contra el frío esa fruición veloz</p><p>de ver el que, ya octavo, velo, vela</p><p>lo macabro de las danzas de la muerte</p><p> </p><p>LUCAS SIETE TREINTAISÉIS</p><p>(ensayo de perspectivas)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(1)</p><p>No ha previsto el huésped agua de sal en la jofaina ni beso de paz en el vestíbulo, ni fue mi frente ungida con óleos perfumados. Yo</p><p> </p><p>(2)</p><p>                                                                                   he de lavar tus pies con lágrimas balsámicas y en mis cabellos enjugarlos. Nadie guarda para ti labor más primorosa. Ignora</p><p> </p><p>(3)</p><p>                                                 que su estancia aquí peligra por Ley de Extranjería, que habita en casa llana de extramuros, que según</p><p> </p><p>(4)</p><p>                                                              Lucas: en Mag-dala o en Betania aquella mujer había cono-cido siete veces siete príncipes demonios</p><p> </p><p>SUCEDIÓ UNA NOCHE</p><p> </p><p>/Frank Capra, 1934/</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Murallas de qué noche, Clark Gable</p><p>Claudette Colbert, si afónicas</p><p>o estériles trompetas, moder-</p><p>namente jericoces</p><p> </p><p>QUÉ HABRÁ PENSADO...</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>(ADÁN)</p><p> </p><p> </p><p>Qué habrá pensado Adán camino del destierro</p><p>después de haberle dado, Juan Ramón,</p><p><em>Intelijencia el nombre exacto de las cosas</em></p><p> </p><p>(SARAI)</p><p> </p><p> </p><p>Qué habrá pensado Dios el día de la enésima</p><p>alianza al prolongar su nombre al venerable</p><p>Abrám, y qué Sarai (princesa)</p><p>muerta aún de celos por esa esclava egipcia</p><p>oyéndose llamar por el esposo, más breve, <em>Sara</em></p><p> </p><p>si el Lázaro no se adentra en ideologías</p><p>del metaplasmo y el asunto apenas</p><p>se comenta en círculos yavistas</p><p> </p><p>(LA MUJER DE NOÉ)</p><p> </p><p> </p><p>I.</p><p> </p><p>Qué habrá pensado la legítima del patriarca</p><p>la víspera del Gran Convite</p><p>viéndose</p><p>invadido el <em>hall, </em>llena la casa- dándole</p><p>a tanto huésped cuarenta días</p><p>de lluvia y sin mercado</p><p>de comer</p><p> </p><p> </p><p>II.</p><p> </p><p>Cosas de hombres, por mucho</p><p>que Alguno ande entre los pucheros</p><p> </p><p>(BARRABÁS)</p><p> </p><p> </p><p>Qué habrá pensado, ya en capilla</p><p>el hombre aquel convicto de homicidio</p><p>y de motín contra el imperio al oír</p><p>su nombre en boca de la plebe</p><p> </p><p>y luego pasos por los húmedos</p><p>verdines de la piedra que a él lo salvan</p><p>de la cruz a punto como el otro</p><p>de cumplir los treintaitrés</p><p> </p><p>(EL BUEN LADRÓN)</p><p> </p><p> </p><p>El día de las moscas pegajosas</p><p>a las llagas y de la orina</p><p>incontinente como el llanto</p><p>de cuatro mujerucas</p><p> </p><p>qué habrá pensado Dimas, mucho</p><p>antes de verse celebrado en la</p><p>liturgia o por Juan de Mesa</p><p>imaginado un viernes santo</p><p>como <em>Bueno </em>(él, que tuvo fama</p><p>de torpe en su barrio y tantas</p><p>veces en poder de los romanos)</p><p> </p><p>cuando el hombre de a la</p><p>izquierda del palo miserable</p><p>ya por su propio peso casi</p><p>descoyuntado- va y le dice</p><p>no se sabe qué de un paraíso</p><p> </p><p>(TRINIDAD)</p><p> </p><p> </p><p>I.</p><p> </p><p>Qué habrá pensado el padre, el mismo</p><p>que se hizo carne y como carne ahora</p><p>es hijo, cuando se tarda el espíritu y</p><p>lo mismo duele, centurión, un golpe</p><p>de lanza en el costado que, <em>oh</em></p><p><em>más duro que el mármol a mis quejas,</em></p><p>padre, padre, por qué me has abandonado</p><p> </p><p> </p><p>II.</p><p> </p><p>Como si tú mismo fueras como quien</p><p>dice el mismo prójimo al que dicen que</p><p>se ama como dicen a uno mismo que uno</p><p>mismo se ama dicen como si fuera</p><p>el prójimo uno mismo como quien dice</p><p>ama al prójimo como a ti mismo amén</p><p> </p><p>(SERMÓN DE LA MONTAÑA)</p><p> </p><p> </p><p>I.</p><p> </p><p>Qué habrán pensado los humildes</p><p>pastores, las rameras, los esclavos</p><p>fronterizos al imperio, nubios</p><p>leprosos o tullidos</p><p>ellos</p><p>con esa pinta el día</p><p>de la resurrección</p><p> </p><p> </p><p>II.</p><p> </p><p>El día de la resurrección, tú y yo</p><p>qué imagen de estos años, qué traje</p><p>de gala elegiremos</p><p> </p><p>SI</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>a/</p><p>Si fuera yo el espejo en que te miras</p><p>Tu sola imagen yo</p><p>mi semejanza</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>b/</p><p>Si quien nombra se apodera un poco</p><p>como Adán de las cosas que</p><p>se nombran, amor mío</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>c/</p><p>Si el ángel de mayo fidelísimo</p><p>a sí mismo tensara nuevamente</p><p>el músculo para el abrazo, cuál</p><p>ha de ser tu número, nocherida</p><p>que nunca cicatriza</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>d/</p><p>Si fuera yo la playa de los naufragios</p><p>de anoche, azogue para la bolsa</p><p>de tus ojos, vaho, propósito</p><p>de enmienda, saliva espesa</p><p>tos</p><p>primer cigarro del día</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>e/</p><p>Si fueras tú el jardín donde los días</p><p>ajenos a su nombre no cuentan</p><p>ni son siete, donde nada</p><p>ni la Creación pudiera distraerme,</p><p>yo sería</p><p>párpado leve o azúcar de cristal</p><p>del agua de tu sueño morador</p><p>insomne</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>f/</p><p>Si fuéramos el Verbo no tendríamos</p><p>que traducir lo que nos pasa ni, a página</p><p>perpetua condenados, faltarían</p><p>rúbricas como tus ojos, equivalentes</p><p>minúsculas a tu boca salmarina</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>g/</p><p>Si la noche de Babel confundiera mi lengua</p><p>como río que hacia el mar se pierde en la marisma</p><p>así también</p><p>reuniría yo el curso de la sílabas</p><p>que en tu nombre únicamente desembocan</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>h/</p><p>Si acudieran mis labios al agua de tus labios</p><p>y ese agua</p><p>fuera más dulce que la ley que a mares muertos</p><p>me condena si volvieras</p><p>la cara y en un beso te confundes</p><p>del grupo de los justos que salvan las ciudades</p><p> </p><p>i/</p><p>Si las palabras te parecen oscuras</p><p>como escolares pizarras o tan claras</p><p>que borran el misterio imprescindible</p><p>date prisa y mira:</p><p> </p><p>Gente hay que ahora mientras hablamos</p><p>funde sus anillos de oro y no menos</p><p>ceremoniosos que nosotros</p><p>entre sí se idolatran, se idolatran</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>j/</p><p>Si vienes a por mí, que a la primera</p><p>sea la vencida: de otra forma</p><p>el mínimo corpúsculo, de Meissner</p><p>suponte, de Pacini o de Krause, podría</p><p>organizar la resistencia</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>k/</p><p>Si la Noche de los Primogénitos viniera a</p><p>      destronarte</p><p>y el solo antídoto eficaz frente al exterminio</p><p>      fuera</p><p>marca de inmolada sangre en los dinteles</p><p>bastaría tu lengua</p><p>lanceolada como hisopo en el menor de mis labios</p><p>para inundar tu barrio de hematíes</p><p> </p><p> </p><p>l/</p><p>Si nos sorprende la luz en indeciso combate</p><p>que el ruido de la guerra nos ahorre</p><p>la superficie de las palabras</p><p> </p><p>No me dejes caer en la tentación</p><p>de la ternura que trae la aurora</p><p>ni digas si te pregunto</p><p>cuál es tu nombre</p><p> </p><p>Haz tú también como la luz:</p><p>Tiñe de rojo tharsis mi cintura</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>m/</p><p>Si lloras a mis pies es que no hubo</p><p>diluvio universal ni más precioso</p><p>lienzo si enjugara</p><p>mi llanto en tu cabello</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>x/</p><p>Si por mi amor quisieras delatarte</p><p>no un trazo de arcoiris</p><p>ni un toque de carmín</p><p>te bastarían</p><p> </p><p> </p><p>y/</p><p>Si fueras tú el espejo de los caprichos</p><p>que en nácar o en carmín dibujan</p><p>los días y las horas</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>z/</p><p>No habrá Aurora L'Oreal, sí Passo</p><p>Honroso de la Edad por tu cabello</p><p>de ángel</p><p> </p><p>PRIMER JINETE (LAS FIERAS)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Bucéfalos, pegasos, clavileños</p><p>Memorias de cartón</p><p>piedra y purpurina</p><p>para el jinete de la infancia</p><p>triste en los tiovivos</p><p> </p><p>SEGUNDO JINETE (LA PESTE)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Caballos de vapor, fiscales</p><p>del jinete ciudadano que no salva</p><p>puentes ni estadísticas, que <em>-huyendo</em></p><p><em>el mundanal- ruïdo </em>encuentra y su fin</p><p>un fin cualquiera de semana</p><p> </p><p>TERCER JINETE (LA ESPADA)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Intravenosa la ciudad infierno y paraíso</p><p>de cristal corona escarchas princesa hemoglobina</p><p>tras lúcido jinete a ritmos coronarios como</p><p>            un viaje</p><p>por el azar de la amatista inoxidable y si</p><p>            duermes</p><p> </p><p>no más adorable dama de esta noche perfumes</p><p>por última frontera caballero en plata espejos</p><p>países hipodérmicos lindos para violetas</p><p>metálicas y apoteosis te imaginas</p><p> </p><p>el abrazo del infierno sicofármaco muy frío</p><p>o más paraíso y beso que arterial como heroína</p><p> </p><p>CUARTO JINETE (LA BALANZA)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Habrá un caballo azul de seda manriqueña</p><p>para el jinete de los olvidos</p><p>                           Su canción</p><p>de cuna y olas sabe ya de nosotros</p><p>lo que supo por Orfeo, por los caídos</p><p>en Actium o en Trafalgar y está en las proas</p><p>atónitas de los bárbaros, en el saco</p><p>roto de los conquistadores</p><p> </p><p>como en los últimos versos de Alfonsina:</p><p>«Voy a dormir, que no insista, que he salido...»</p><p> </p><p>Y para qué un mástil como tuviera Ulises</p><p>embetunado mimbre, bondadoso</p><p>leviatán o espejo</p><p> </p><p>MANE TÉZEL FARES</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Qué otro idioma profeta de entre líneas</p><p>de las manos sin esfuerzo traduce: <em>cuento,</em></p><p><em>peso, divido, </em>si la cuenta está echada y</p><p>quiere la balanza su fiel perdido cuando</p><p>contra <em>nosotros naciendo </em>bien o mal que</p><p>cien años dure?</p><p> </p><p>MANE</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Cuando el matador y tú lo mismo preferís en el reparto, afán de retorno o victorioso botín, uno de los dos verá ante sí las líneas de un exilio que ni el más exquisito protocolo en donde llegue podría suavizarle, ni es bálsamo bastante el privilegio de figurar una vida distinta, desconocido en tierra ajena. Prisionero el corazón de la espada que no esgrime, como espejo mágico a su acero pregunta por el hilo cicatriz que, descosido, daría plasma heroico hacia un exilio más íntimo. No un destino por delante, matador. No un segundo caudillaje cuyo final conoces, aburrido</p><p> </p><p>TÉZEL</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Gusta que reconozcan tu nobleza. Que, de tu pueblo, la estirpe de la sangre te distinga: Príncipe en el exilio. Que un Jefe de Eunucos quiera nacionalizarte como suyo, modificar tu nombre, extranjero. Paje de lujo a los quince años, un preceptor severo te hará cursar el Relox de Fray Antonio de Guevara, los arduos tratados de Saavedra o Rivadeneyra. Hasta que, a solas y a escondidas, tu deleite de aprendiz se mire en otros espejos de príncipes rebeldes. Oyes el sueño de más jóvenes cautivos, la transgresión de esa noche y por costumbre te lo cuentan. De día, observador, desde la corte viviseccionas el régimen político de los bárbaros, su rudo despotismo, los hábitos pueriles del talión, y callas. Tu fama de analista crece. Un rey te solicita. Pero dónde tu pueblo cautivo. No basta que reconozcan tu nobleza</p><p> </p><p>FARES</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Morir sin conocer el fin del cautiverio. Prisionero siempre, qué recuerdo cuando la memoria hurga en los catorce con faros antiniebla, no perdona. Pierde el orgullo de tu nombre. No como él: Renuncia a la cordura del insomnio y confórmate con la común proporción de las vigilias. Juez es Dios. Tú sueña el fin del cautiverio y ocupa mientras puedas un lugar entre los tuyos</p><p> </p><p>BUSCAS A ROMA EN ROMA?</p><p> </p><p>/Quevedo, André Gide/</p><p> </p><p> </p><p>A saber si la una -como orgullosa</p><p>de su Cloaca Máxima- financió un día</p><p>(Audas, Ditalcón, Minuros) el juego</p><p>sucio en Lusitania, si desde el sótano</p><p>de la otra se alimentaron doxias</p><p>heterodignas de fuego y anatema, teologías</p><p>de la liberación</p><p>Si amor o conveniencia</p><p>juntan, Fabio, estas de admiración</p><p>romas traiciones y herejías</p><p> </p><p>CRUCIFICCIONES</p><p> </p><p> </p><p>/Borges, Buly/</p><p> </p><p>Corría el año del Señor. Seguramente</p><p>el imaginero discurre entre los tres o</p><p>cuatro clavos (Pacheco: Visiones de Santa</p><p>Brígida) sobre la tabla de la policro-</p><p>mía románica, más veraz que el triángulo</p><p>gótico. Duda que resistan radio y cúbito,</p><p>que verosímilmente pise el uno al otro</p><p>pie sin ir allá como miriñaque triste</p><p>tanto metatarso. No le ayudan los cuatro</p><p>evangelistas. No le sirven los apócrifos</p><p>y muy poco la versión siria del de Rábulas.</p><p>Cuando cree que termina, es nada, se equivoca:</p><p>a saber si la greña baja por derecho</p><p>o izquierdo lado, si aún conserva la corona</p><p>de espinas o qué lienzo disimularía</p><p>la mórbida cadera, el muslo mortecino.</p><p>Con ojos piadosamente yertos o en órbita</p><p>(como quien ya vislumbra concilios, vidrieras,</p><p>viernes santos), tal vez se da a ensayar futuras</p><p>iconografías, el fin. Ante esos ojos</p><p>dios y artista se confunden, pues a ninguno</p><p>de los dos le cabe la gloria en la cabeza</p><p>ni otro destino que inventar el paraíso</p><p> </p><p>SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE</p><p>y ritual o virtuosa hollase el parteluz</p><p>como es costumbre</p><p>no habrá descanso para él o confundido</p><p>será que no ha llegado al pórtico de tu gloria</p><p> </p><p> </p><p>SERÁ QUE NO HA LLEGADO AL PÓRTICO DE TU GLORIA</p><p>quien confundido duerme en su posada y acaricia</p><p>un sueño de futuros finisterres</p><p>donde acaso su bordón</p><p>a ciegas tienta bajo el cielo de otros ábsides</p><p>vértice o sillar la órbita intocada</p><p>girola de una víspera de cripta deliciosa</p><p> </p><p> </p><p>GIROLA DE UNA VÍSPERA DE CRIPTA DELICIOSA</p><p>no descifra láudano que pueda aliviar su vigilia</p><p>ni ningún óleo -por final- generoso</p><p>Sí el error</p><p>que cometido tiene un precio y es justo</p><p>por los claustros románicos del insomnio</p><p>como quien busca el jubileo</p><p> </p><p> </p><p>QUIEN BUSCA EL JUBILEO DESATIENDE</p><p>la fatiga del camino y el avance</p><p>del miedo entre dos posadas. Inmune al</p><p>dolor de las criaturas, no ve el círculo</p><p>terrible de la Peste y de San Lázaro</p><p>Su cuerpo purifica con agujas</p><p>de manantial y allí donde la piel</p><p>inventa paraísos meretrices,</p><p>cortesanos, no se olvida. Ni escucha</p><p>las quimeras de las gárgolas cuando</p><p>toda la lluvia de occidente es</p><p>piadosa letanía o carcajada</p><p> </p><p>DE HOY MÁS YA MENSAJERO</p><p> </p><p> </p><p> </p><p>1/</p><p>Su cifra, su misterio</p><p>su madrugada cruenta</p><p>están en ti</p><p>que apenas luz ya vencido</p><p>como Jacob lucharas</p><p>y no sabes</p><p> </p><p> </p><p>2/</p><p>Nostálgica y fidel, Sarai</p><p>mastica a pesar suyo las migajas</p><p>de los manteles del noveno</p><p>auto de la madre Celestina</p><p>o para el caso miserables</p><p>cáscaras de altramuces como</p><p>el omne bueno aquel del conde</p><p>Lucanor, enxiemplo diez</p><p> </p><p> </p><p>3/</p><p><em>Sarai</em>: quiere el que vuelve decir</p><p>con su regreso un nombre, nunca</p><p>lo que se sabe: la historia</p><p>toda, el crimen cometido</p><p> </p><p> </p><p>4/</p><p>Sonríe, porque si</p><p>hubieras sido el Verbo</p><p>es decir- creador</p><p>de un alfabeto, nadie</p><p>serías si tu nombre</p><p>no está en las páginas</p><p>amarillas de Babel</p><p> </p><p><em>Un Jurado presidido por Rafael Alberti concedió a ¿Quién como yo? Accésit del IX Premio Nacional de Poesía que lleva su nombre, siendo el noventa y uno cumpleaños del poeta, 1993. Hay en el libro cosas para, por o de Juan Lebrato, Carlota Moya de Alarcón, Carmen Castillo, José Antonio Moreno Jurado, Juan Cobos Wilkins, Con Dados de Niebla, El Sobre Hilado, J.J. Díaz Trillo, Héroe de su herida, Valle Rubio Monge, Jesús Aguado, Antonio Jiménez Casero, El morador insomne, Rafael Pérez Estrada, María Dolores González Cantos, Cristina Peri Rossi, José María García López y  El Fantasma de la Glorieta.</em></p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>CAPRICHO DE UN DIOS CÍNICO, EL INCISO</p><p>FUGAZ DE LA ESCRITURA BUSCA -A OSCURAS-</p><p>LA BURLA DE LA BURLA DE BABEL.</p><p>Y ASÍ LA NOCHE TRAIGA SU INDULGENCIA,</p><p> </p><p>SU OFICIO EL ESCRIBIENTE, SU LEALTAD</p><p>LA IMPRENTA CUMPLIDORA, VENGA EL VINO Y</p><p>BRINDAD POR LA MEMORIA DE UNAS HOJAS</p><p>NO MENOS OTOÑALES QUE VOSOTROS,</p><p> </p><p>JARDINES DE AGUA DULCE Y DE GLORIETA.</p><p>OS QUIERE ESTE FANTASMA, QUE ES UN ÁNGEL,</p><p>MAS SI LO VEIS PARTIR A OTROS JARDINES</p><p> </p><p>-YA DÓCIL VINO DULCE EN VUESTROS LABIOS-,</p><p>NO OS DUELA SU SILENCIO: NO ES PRECISO</p><p>HABLAR CUANDO UNO ESTÁ EN EL PARAÍSO.</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p><em>a Pilar. Sevilla, 1996</em></p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Se terminó de imprimir el día 14 de agosto de</p><p>1996, XXXVIII aniversario de la muerte de</p><p>Juan Ramón Jiménez, siendo Presidente</p><p>de la  Excma. Diputación Provincial</p><p>de Huelva don Domingo</p><p>Prieto García</p><p> </p><p> </p>	
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<title>de amor como disparos (1995)</title>
	<link>http://daniellebrato.blogia.com/2006/092104-de-amor-como-disparos-1995-.php</link>
		<description><![CDATA[ Daniel Lebrato:de amor como disparos                                   &amp;nbs... 
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	<pubDate>Thu, 21 Sep 2006 10:27:00 -0500</pubDate>
<category>poesía</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p align="center">Daniel Lebrato:</p><p align="center">de amor como disparos</p><p> </p><p>                                               Nunca</p><p>                                               mejora</p><p>                                               su estado</p><p>                                               quien muda</p><p>                                               solamente</p><p>                                               de lugar</p><p>                                               y no</p><p>                                               de vida y</p><p>                                               costumbres</p><p>                                               (El Buscón)</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>                                               Para gentes</p><p>                                               como ella</p><p>                                               el misterio</p><p>                                               empezaba</p><p>                                               precisamente</p><p>                                               con la</p><p>                                               explicación</p><p>                                               (Rayuela)</p><p> </p><p>A TI PUES, MAGA, los objetos perdidos</p><p>los lazos de colores y las fotos</p><p>a la vuelta de una página, los días</p><p>y las horas colgadas de las perchas</p><p>o perfumes al acecho entre dos sábanas</p><p> </p><p>A ti pues, Maga, únicamente</p><p>no inquieta el filo de los alféizares</p><p>la puerta de un armario, carcomida</p><p>ni el insomnio sin luz de las muñecas</p><p>que acá van dando miedo</p><p>que acaban dando miedo</p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Nada hay tan dulce como una habitación para dos, cuando ya no nos queremos demasiado</p><p> </p><p>            (Jaime Gil de Biedma)</p><p> </p><p>PRIMER GUIÓN</p><p> </p><p> </p><p>Fundido en negro en la fosa común de la memoria / Hay mucho humo y un gris desastre que fuera previo a las ciudades o al camión de la basura / arenilla de fondo, de cinta muy vista, como de cine de barrio / Lo que suena es un tango o parecido lamento de cabrones / Así, al pronto, nuestro siglo más o menos / Trávelings vertiginosos / Rodapiés, hormigas, griferías / Profundidad de campo hacia esas cartas y fotos que alguien no supo romper / Geografía del abandono en primerísimo plano / Encima de una mesa vasos y colillas / Algún libro abierto tirado en el sofá / Conrad o Cortázar o el Si no fueses tan puta! de Jaime Gil de Biedma, o ya tampoco / Junto a la puerta un mapa, y a rotulador que podría inhalarse: Fundido en rojo sobre subrayado insistente</p><p> </p><p>desde quien dice árbol porque no sabe sauce olivo manzano abedul o duerme bajo las alas de la palabra el sueño del opio o de la dama de noche y mezcla en pájaro lo chico y lo que vuela y no distingue petirrojos golondrinas colibríes hasta tus balbuceos diminutos y la rabia que te vence y me oscurece más allá de pena más allá de amor o duerme vida mía</p><p> </p><p>como estrella en el azar de la noche como estrellas quién sabe si aún existes cuando nosotros las vemos a ti pues maga si escuchas el silencio de la máquina o metales preciosos de las piernas que estrangulan y a menudo tijeras japonesas mi sexo adolescente y la prisa de lo que escribo y el riesgo inútil de la palabra donde está tu casa y ya ves tijera japonesa en la memoria y como estrella si aún estás ahí amor mío me escuchas</p><p> </p><p>mira detrás de las cortinas luna menguante como un vino deja en cuarto creciente su peso diminuto la ingrávida caricia de tu espalda y tu cumbre con luna elevadísima que habría que hacer algo por una noche más triste acudir por ejemplo a una cita de tabernas de muchachos de ojos líquidos y de alma confuso laberinto que cruzar esa frontera esa cortina ese salto mortal de la noche del sábado y no decir bárbaro que me matas con un beso hazme con un beso conocer mi destino</p><p> </p><p>No al sol que dulcifica su mercancía por la borda. No a la más fina labor de las mareas de occidente. A ti te quiero. A la candela fugaz que desteje la vida en tus pulmones.</p><p> </p><p>hubo un triángulo rosa y unos trazos azules en las paredes de tu casa en tu calle en la autopista del sur una barra de labios clandestinos amor como un grafiti de golondrinas velocísimas enamoradas de las conchas de las tortugas o dónde estabas tú maldita sea</p><p> </p><p>pensarte sí pensarte como si soñara una vez mi corazón qué carrera qué salida si tiene nombre el meridiano que me traspasa el don de su ebriedad sin ti las noches como infiernos oleadas de brazos ojos fijos y deseos que ojalá aflojaran sus lazos algún día a la voz de no seas loco eso ya no se lleva razones para dejar de amarte dime</p><p> </p><p>cada letra campos elíseos de batalla te acuerdas campos elíseos era mayo amnistía ven pintabas con el hígado o arráncame la piel que pasó por el mundo te dije y libertad no el miedo el carné no tardes en la boca todavía</p><p> </p><p>Piloto de altura, no hay noche ni faro que te alcancen. En alta mar tus ojos precisan su estrategia: plan de evasión. Y ojalá yo fuera el ecuador que atraviesa tu vida en dos mitades o mis dos oceános azules la mirada que puede hundirte para siempre.</p><p> </p><p>por qué pensar en ti es pensar un cuerpo tu cuerpo el reino de las incertidumbres qué espero entonces como espíritu pensarte concebirte como un ángel pensar tu alma es un alma hermosa y mientras tanto te doy nombre de pasión y de ternura y concibo la náusea y te concibo</p><p> </p><p>qué mal creer que te inventaba como quien de pronto se abre una tierra prometida por ahí se perdió mi cordura escasamente qué impaciencia amor acosó por entonces un punto en tu mirada no pionero ni primero no nada que a la fortuna se parezca no nada que me otorgue el don de la palabra como miedo teatro o precipicio por donde sinónima mi vida aquí se queda clavada en tus espejos de amplia frente un brazo inútil de almohada un labio inútil una cueva de oscuros pajarracos refugio inútil una cueva donde otras veces solías visitarme y tu cuerpo en la noche qué sorpresa</p><p> </p><p>del miedo el otro miedo tan difícil quiero hablarte eseoese o residencia que voy siendo duda de mis dudas palabra escudo y propicio lema de combate tanto os temo cuanto más os amo quédate conmigo esta noche de ausencias escucha no lo mires un unicornio rosa brama en tus espaldas</p><p> </p><p>Esa música al alcance según perezas, países, estaciones, y es como el día de los abrazos: el desayuno en la cama, el café suavísimo para solo, la prensa y las cortinas que por oficio llevan la cuenta de las horas. O, mejor, me arrullo entre las sábanas y recuerdo un único cuarto, una casa conocida.</p><p> </p><p>discurso el del discurso de la noche que discurre una noche se supone como tantas y por encima de cómo te fue el día o si llegaste a punto a tu diario uno de los dos va y dice cosa más terrible que la fiesta a que hemos sido se supone como uno y por costumbre invitados o si el miércoles que viene viene bien para quedar con esos amigos más o menos comunes que hace tiempo no veremos y esperábamos</p><p> </p><p>ni a la moda celuloide ríete tus gafas tan oscuras a mediodía la calle y motos cafeses espumas como desastres de afeitar azogue azote iguanas piel ni parecidas ojeras frente al espejo arrugas ni en la cama fría fría brillantina a buenas horas tus pechos avagárdner máter mater males</p><p> </p><p>se alborotan de noche las noches de la iguana no hay calor oficio del ofidio que en su luz van cirujando las agujas de todos los relojes de occidente y al oír la última señal serán serás te has ido perteneces pertenezco</p><p> </p><p>Desaprueba la palma de la mano la exactitud del hueco de la almohada, el calor de la costumbre, la imperceptible pelusa, diablos de viento por el valle de seda de la ausencia, y no hay mensaje ni rabia ni venganza. Lección de Anatomía: aquí el preciso frunce de tu brazo por debajo de mi cuello, la sábana de escayola, tu sudor, el molde de la nuca, la mínima señal de tu colonia y una mancha de vino, detalles nimios de que dan cuenta la nostalgia y las lavanderías. Como si llaman y eres tú. Como si te dejaste queriendo la pitillera de nácar encima de la mesita de noche.</p><p> </p><p>para al día siguiente los dos juntos celebrar con champán no importa si barato la ocasión única en que nos demos el lujo del desprecio brindar sí paul éluard presidiendo espumas globos zepelines no iremos hasta el final de uno en uno sino de dos en dos sonrisa y otro trago o no es un lujo o no es gracioso o no es paul éluard me confundo</p><p> </p><p>no fue el amor un pámpano dormido sobre un gris acuario de domingo por la tarde ni siquiera sobredosis para un cuerpo en la bisagra de la edad cansado has conjugado el verbo amor y gas ciudad ve pensando en los objetos perdidos a ti pues maga letras anuncios signos y regresos no serán amor será cuando lo pienses un vicio solitario</p><p> </p><p>a ti pues maga los objetos perdidos me confundo cada letra una batalla imposible ni siquiera si fuera tiempo de sorpresas amor de las tabernas navego y brindo por ti amor colgado de los vasos tremendo amor de la resaca donde tu imagen naufraga y vence hurgo en tu herida como un clochard contenedores de basura</p><p> </p><p>Yo soy también tu extravagancia por las plazas, por salir muy temprano figurando que aún duermo, comprar el periódico y ver el mundo desde el otro lado del café. Por eso finjo: a quién le extraña que no estés. Me ducho, es como siempre: la corbata, tan pronto por ahí, que un día, las gafas, el sombrero, te va a pasar algo, ya lo verás. Y todavía espero que el recepcionista tenga para mí un monsieur y una nota que lo desmienta todo.</p><p> </p><p>manos al cuello de la tarde corredizos nudos por la lluvia por el uisqui por el café la resbaladiza sílaba de invierno vieja kappel enterrado vivo en un blues perdidos los papeles ducados otro trago l´aprés-midi d´un faune qué pereza dar la vuelta a janis joplin o abrirte la puerta como abrirme las venas</p><p> </p><p>nada que declarar conforme al signo de los tiempos a mi trabá joacudo con mi diner o pago y esas cosas al otro lado pared por medio una pareja interpreta al somier su hoyes sábado entonces siguen las cañerías ya ha vuelto a casa el vecino de arriba y oh cuánto fueron sus entrañas duras nada que declarar mi alrededor se crea y se descrea y en mi máquina el blues kappel en negro de una melodía sola melodía oh qweeeeeeert qwert</p><p> </p><p>carnales geometrías y griegas y pronombres emergen de las plazas y abandonos tu espalda era el escudo de atenea dije tus piernas la mentira de los arácnidos dije  caligrama rosa y blanco sobre la anemia y las plazas fuertes del alcohol beso de antifaz y carne de bambalina tu boca que es cualquiera y sacrilegio</p><p> </p><p>Las espaldas nativas facilitan el trabajo, el desalojo imprescindible para la renovación de una especie, y aligeran la carga que el visitante lleva consigo de vuelta a su país, en esa imagen que el cine facilita y desconoce ideologías: preferible será dejarse ir y preparar unas monedas. La plaza, el mercado, una última ojeada, no estás, no te conozco. Y ya en el muelle la mugritud que bufa y leviatán se traga sin dolor al extranjero.</p><p> </p><p>amor de colisión astilla diminuta de astrolabio pétalo navegar por la rosa de otros vientos frágil cresta de espuma imperceptible diafragma de marea amor campo de espuma y resto de sirenas invocálicas sal espuma y tinta para el naufragio amor de las cosas que escribo</p><p> </p><p>en la vida amor mío o desastre cotidiano elija operación una tarde un otoño un acueducto en el fondo del vaso un color teclas azules un gesto forma de muerte o de tirar como sea por encima de lo que es su número personal desastre o viaje amor cómo vendrás si entre dos luces o dos copas intentaras ese salto mortal se está procesando espere del azar a la caricia a la barbarie y destrucción espero de la ciudad amor y con qué cara</p><p> </p><p>si pudiera sí si pudiera olvidarme del último grito en materia de relaciones personales no sólo por vivido el nuevo desorden amoroso nuestro cuerpo es siempre monárquico y el corazón sede del búnker qué que podría prescindir de mis buenos modales creo que les llaman a mano armada podría jugármela contigo como impropio a esta hora quién evitaría que tu nombre sonara en todos los edificios pintar en las paredes que te busco y no hay tiempo quién me detendría o en qué cárcel si pudiera si yo fuera el cero y tú fueras el uno       </p><p> </p><p>La sirena es infancia y fulminantes abandonos. Esa debilidad que disimula detrás de gafas oscurísimas y cierto aire diletante que da en venir de todo, de agentes de aduana, de mujeres con canasto, un perro, en fin. Sonríe: es la pleamar. La estela deja la barra y nada inquieta la luz de un sol ya decadente que tampoco esta vez perjudicará tu fuga. Aparte, apuntarás en tu cuaderno de bitácora qué fuimos. Un hotel de mala muerte, una ciudad o Jaime Gil de Biedma.</p><p> </p><p>no sólo pienso en ti y es que quién sabe qué distancia nos separa como en esos juegos en que nos gusta meternos barracones de feria con su truco de espejos multiplicación imposible con lo poco que hoy se estila gari cúper siempre solos ante el peligro</p><p> </p><p>a ver cómo ensayamos de qué forma convertir una ciudad en nuestra nos encanta jugar y sentirnos placentera y placentariamente donde nadie nos llama no sólo pienso en ti apúrate ese trago y cerremos el kiosko que los reyes antiguos conquistaban las ciudades mejor que ahora nosotros algunos corazones no sólo pienso en ti según las estadísticas hay más televisores que corazones destrozados</p><p> </p><p>si escribo es de una vez cuando las buenas intenciones la historia y su final también son tristes casi tan tristes como el ojo de dios por si deja algún consuelo a cuántos engaños por minuto circula nuestra sangre creyéndonos al borde de cuantas épocas y cuantos códigos y sobre todos la palabra por si acaso o si otro día tan dura la tenemos para seguir como si nada se hubiera irreparablemente roto en las neuronas que almacenaron golpes gritos declaraciones de amor como disparos</p><p> </p><p>COSAS de Claudio Rodríguez, Fernando de Herrera, Juan Cobos Wilkins, Pedro Salinas, Albinoni, Frabetti, Cortázar, Janis Joplin, Mallarmé, Paul Éluard, Valle-Inclán, Antonio Machado, Lope de Vega, Raymond Chandler y Quevedo  /  Kappel es la marca de una vieja máquina de escribir  /   La noche de la iguana, una película de John Huston, Richard Burton y Ava Gardner  /  Se escribió el libro en enero de 1983 y se revisó y corrigió para Nuestro Arte un seis de agosto de 1994:      </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p><p>Malvendimos la parte más nuestra del idioma</p><p>diminutivos únicos, cómplices rúbricas</p><p>la sigla en remitente y los distritos</p><p>postales, pero en vano hemos cambiado</p><p>de costumbres y de cerraduras</p>	
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<title>de quien mata a un gigante (1988)</title>
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		<description><![CDATA[ Daniel Lebrato DE QUIEN MATA A UN GIGANTE Caja de Ahorros deJerez 1987*Sevilla 1997     DE QUIEN AMA A UN GIGANTEJuan Cobos Wilkins La prueba está en abril, cruel, que hace florecer a las lilas: el hér... 
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	<pubDate>Thu, 21 Sep 2006 09:30:00 -0500</pubDate>
<category>poesía</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p align="center"><span style="color: #000000;">Daniel Lebrato</span></p><p align="center"> </p><h1><span style="color: #000000;">DE QUIEN MATA A UN GIGANTE</span></h1><p align="center"> </p><p align="center"><span style="color: #000000;">Caja de Ahorros de</span></p><p align="center"><span style="color: #000000;">Jerez 1987</span></p><p align="center"><span style="color: #000000;">*</span></p><p align="center"><span style="color: #000000;">Sevilla 1997</span></p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p align="center"> </p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><br /></span></p><h3><span style="color: #000000;">DE QUIEN AMA A UN GIGANTE</span></h3><p><span style="color: #000000;"><em>Juan Cobos Wilkins</em> </span></p><p><span style="color: #000000;">La prueba está en abril, cruel, que hace florecer a las lilas: el héroe acompañado, el exhibicionista, el cobarde, el que se desconoce a sí mismo y al otro teme, mata. O, al menos, eso finge. En los espejos. El héroe solo, el perdedor, se desmaya en los brazos de su víctima. O, al menos, eso finge. En la escritura. ¿Matar y amar no riman como las mantis verdes con las góndolas en los tres días que preceden al miércoles de ceniza?</span></p><p><span style="color: #000000;">Pero si fuese el gigante no más -¿no más?- que la propia escritura, quien le ofrece paraíso e infierno, paseo por el amor y la muerte, crimen y castigo, condenado estará a establecer con él, con ella, &amp;#8209;en el hermafrodita- una relación semejante a la de Sísifo con su piedra. Y desde ese instante y su relámpago, también, consigo mismo. Pues imposible habrá de resultarle ya mirar aquel silencio y luego contemplarse aún en rumor latiendo. Quien ahí ve dos existencias bifurcadas, yerra. No lo son. Fatalmente no lo son. En uno y mismo se convierten vencedor y vencido y esencia y existencia confabúlanse para engendrarse en un gigante herido, en la herida de un gigante, la escritura. Vencido y vencedor están en idéntica sangre de palabra. Es el insomnio del escritor el sueño de la escritura, como los sueños de la escritura generan la razón del dulce monstruo, del gigante. Destruimos lo que amamos para poder seguirlo amando en la perfección de la nostalgia. Matarlo, sí, para ser de él definitivamente el ave Fénix, su quimera. No amarlo, no, porque la inteligencia poética del corazón se mueve con argucias, planea su estrategia y ataca con premeditación y alevosía pero nunca antes de conocer el resultado de su táctica triunfal: será derrotada y, por tanto, se instalará ya sin temor a ningún enemigo y por y para siempre en el corazón poético de la inteligencia de su verdugo. Camino de perfección tan misterioso... Ulises y el Cíclope tienen un mismo y solo ojo. David y Goliat única e igual honda. Y así, quien ama a un gigante se sentirá extranjero entre los suyos, nombrará con insistencia a los bárbaros, confundirá su norte con el Sur. Y acertará. Porque deslizándose en espadas y labios &amp;#8209;y en dónde si no, cuando un libro es campo de batalla y a batallas de amor...-, igual que un caballero galante, baja el puente levadizo a princesas y a pajes y no lo iza a la gleba que, tras bailar un tango oído en una de esas viejas radios cubiertas por cortinillas de cretona estampada o contemplar en un cine de barrio aquella inolvidable escena, desea emocionada entrar. Que pasen... como el público de Lorca. Y entra la dama refinada y modernista y el rufián entra. Y se produce la ósmosis de vasos &amp;#8209;de vino- comunicantes. Igual que H. y K. en <em>La reina de África. </em>Ese amor cortés y encanallado, bíblico, sólo puede cantarse susurrado con luna en la borda de un barco: la noche que me quieras. 0 gritarse a voces en un templo con eco: no sé cómo nombrarte, diríase que un ángel te inventara de pronto. Más: trastocando refranes populares o buscando fronterizas experiencias sensuales en la mutilación inocente de las palabras para que la ambigüedad de sus miembros amputados duplique el placer de los sentidos. Lenguaje en creación. Ironía burlona y amarga del arquero que confunde Esmirna con Finisterre. Y lo sabe. Y nos guiña su referencia / indiferencia cultural antes de encomendar su suerte (pues el error cometido debe pagarse, tiene un precio), ya su espíritu, en esa oración de vida del poema XXIII. Resucitar resulta menos lírico que consumarse. El sacrificio puro es el del adjetivo, no el del verbo. Tal vez por eso cuando los impuros, los secundarios, son protagonistas llega, por fin, la luz solar &amp;#8209;y tanta luz, insólito crepúsculo- a los jazmines lunares.</span></p><p><span style="color: #000000;">Aunque únicamente sea por unas fugaces horas y el encantamiento se rompa a mediodía y retorne Cenicienta a su burdel y el jazmín a su pureza. El nuevo ser surgido de la derrota del encantamiento sabe que los molinos no son gigantes y quemará sus libros y salvará del incendio sólo el fuego: la escritura ardida, el humo de la palabra quemada: el quémame los labios para que mis palabras sean puras: el amor al gigante, el amor del gigante. ¿Quién, libre de pecado, arroja la primera palabra de su boca a su boca y en ella lo ama si con ella lo mata? Yo he matado a un gigante e incluso habiendo tomado la precaución de enterrarlo en la misma torre de Babel, aún así, he tenido luego que luchar todo el invierno con la virtuosa nieve que manaba sin cesar de su esqueleto. La palabra ama. Y yo he amado a un gigante y he visto cómo su sombra violeta permanecía en la nieve aún después de él marcharse y olvidar yo su abrazo. La palabra mata. La palabra ama y mata como la mantis. Pero nunca resucitar será tan lírico como consumarse.</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p> </p><h2><span style="color: #000000;">No he visto ningún libro de caballerías</span></h2><p><span style="color: #000000;"><em>que haga un cuerpo de fábula entero con</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>todos sus miembros, de manera que el</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>medio corresponda al principio, y</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>el fin al principio y al medio;</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>sino que los componen con</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>tantos miembros, que más</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>parece que llevan</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>intención a</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>formar una</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>quimera</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">(Cervantes)</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[CANCIÓN PARA PRÍNCIPES INSOMNES]</span></p><p><span style="color: #000000;">Pero ¿en qué batalla</span></p><p><span style="color: #000000;">perdió los dineros</span></p><p><span style="color: #000000;">Amadís, la Flor</span></p><p><span style="color: #000000;">de los Caballeros?</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Disputan las ciudades la patria de los héroes</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Bárbaro que me matas con un beso</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>hazme con un beso conocer mi destino</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>De quien mata a un gigante</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>y guarda, virtuoso, su cadáver</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Tan cerca la frontera y tú tan cerca</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Amor mío mis alas</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>de volar mal heridas</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">/ a Nadie, es decir a Ulises /</span></p><p><span style="color: #000000;"><br /></span></p><p><span style="color: #000000;">Primera Parte del Libro:</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>De quien mata a un gigante</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[Donde se incluyen 66 episodios numerados en romano]<br />I</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">He aquí la herencia de los bárbaros</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">No vinieron por avenidas ni por pasos de frontera</span></p><p><span style="color: #000000;">ni observaron las leyes del Plenilunio y la Vendimia</span></p><p><span style="color: #000000;">Invadieron el templo con su lenguaje inentendible</span></p><p><span style="color: #000000;">Todo lo llenaron de invierno y de un olor</span></p><p><span style="color: #000000;">semejante al de sus cabalgaduras</span></p><p><span style="color: #000000;">No hicieron ascos a ciudades en cuarentena</span></p><p><span style="color: #000000;">ni -que se sepa- respetaron el lecho donde duerme</span></p><p><span style="color: #000000;">Ares con Afrodita</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Por toda herencia nos dejaron</span></p><p><span style="color: #000000;">un camino hacia el Norte</span></p><p><span style="color: #000000;">y un Occidente interminable</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Si alguna vez, por fin, la Tierra Firme</span></p><p><span style="color: #000000;">con qué liturgia, ceremonial, medallas</span></p><p><span style="color: #000000;">piedra o papel buscando en la memoria</span></p><p><span style="color: #000000;">memorias y epitafios</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">III</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Roguemos a los dioses el norte perseguido</span></p><p><span style="color: #000000;">la ruta favorable y la paz tan deseada</span></p><p><span style="color: #000000;">Roguemos una forma de contarlo y luego</span></p><p><span style="color: #000000;">al árbol de la sombra más propicia</span></p><p><span style="color: #000000;">dormir hasta que sople</span></p><p><span style="color: #000000;">el viento del sur</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">IV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">En el muelle de las tabernas el héroe escupe</span></p><p><span style="color: #000000;">a media mueca labio, cigarro y vino</span></p><p><span style="color: #000000;">Escupe sedas y naufragios, bellos rostros</span></p><p><span style="color: #000000;">de pajes y princesas</span></p><p><span style="color: #000000;">(la constancia en su cara de que el dolor existe)</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Remotos horizontes, prodigios y batallas</span></p><p><span style="color: #000000;">por una noche juntos, y no el viaje</span></p><p><span style="color: #000000;">la mueca es la aventura</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">V</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Ah muchachos impertinentes</span></p><p><span style="color: #000000;">sólo os interesa de mí esa habilidad</span></p><p><span style="color: #000000;">que sin rencor puedo llamar subalterna</span></p><p><span style="color: #000000;">esa fama que dan viejos lances retóricos</span></p><p><span style="color: #000000;">cierta fácil palabra que aprendí por las plazas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Conocéis mi nombre y domicilio</span></p><p><span style="color: #000000;">sabéis dónde encontrarme</span></p><p><span style="color: #000000;">sabéis lo que es peor</span></p><p><span style="color: #000000;">mi precio en vino</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">VI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Soplan vientos del norte en las tabernas</span></p><p><span style="color: #000000;">Hay un rincón donde el desahucio crece</span></p><p><span style="color: #000000;">Donde muchachos como peces abisales</span></p><p><span style="color: #000000;">suben del arrabal a herir la cáscara</span></p><p><span style="color: #000000;">de las historias, todas las historias</span></p><p><span style="color: #000000;">que son una</span></p><p><span style="color: #000000;">La de la doncella en cueros y la del paje</span></p><p><span style="color: #000000;">que contemplando su sexo se ruboriza</span></p><p><span style="color: #000000;">La de un rey de lejana corte</span></p><p><span style="color: #000000;">que hará como vosotros</span></p><p><span style="color: #000000;">por escucharme algún día rabona</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">VII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Se hielan por tus venas</span></p><p><span style="color: #000000;">lindo muchacho entre navíos</span></p><p><span style="color: #000000;">corrientes de aventura. Sabes</span></p><p><span style="color: #000000;">de la indecisa balanza del dolor</span></p><p><span style="color: #000000;">y la hermosura, y que en la plaza</span></p><p><span style="color: #000000;">los mercaderes echan cuentas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Otra vez miras el mar</span></p><p><span style="color: #000000;">Qué sabes tú del mar</span></p><p><span style="color: #000000;">si ya te han puesto precio en los burdeles</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">VIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Si vos queréis la Senda Luminosa, el Passo Honroso</span></p><p><span style="color: #000000;">y preciosadama orgullo de la casa</span></p><p><span style="color: #000000;">y madre a dinastía</span></p><p><span style="color: #000000;">basta vencer decrépitos dragones</span></p><p><span style="color: #000000;">y justas</span></p><p><span style="color: #000000;">la ruta y la escapada hay siempre</span></p><p><span style="color: #000000;">desdichada princesa que a un rey pedir en mano</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">IX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Que la ciudad es contagiosa dicen</span></p><p><span style="color: #000000;">que la ciudad oscura y no amanece</span></p><p><span style="color: #000000;">sin ir a más un número deforme</span></p><p><span style="color: #000000;">de criaturas. Mi paso en la ciudad</span></p><p><span style="color: #000000;">ajeno, incompasivo</span></p><p><span style="color: #000000;">con tanto paralítico, lisiados</span></p><p><span style="color: #000000;"><em>que no saben decirme lo que quiero</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">X</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[DEL CANTO VIII DE UNA ODISEA APÓCRIFA]</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">No importa lo que diga un extranjero</span></p><p><span style="color: #000000;">Suponed simplemente que el extranjero no ha llegado</span></p><p><span style="color: #000000;">y que sus palabras por tanto no existen</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II.</span></p><p><span style="color: #000000;">Pongamos que una esquina, que una noche</span></p><p><span style="color: #000000;">que una botella vacía, son los feacios</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Ya veis que el extranjero sin túnica y sin prisas</span></p><p><span style="color: #000000;">resulta francamente apetecible</span></p><p><span style="color: #000000;">Pedidle sin temor que pose</span></p><p><span style="color: #000000;">en vuestro labio el labio deseado</span></p><p><span style="color: #000000;">A vuestro alcance el tacto de mucosas como el cielo</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Gente de poco gusto</em> y descreída</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">Mi patria no es peor que cualquier otra</span></p><p><span style="color: #000000;">Alberga, Señor, un domicilio</span></p><p><span style="color: #000000;">una familia, un voto</span></p><p><span style="color: #000000;">cada cuatro; alberga</span></p><p><span style="color: #000000;">normales convivencias ciudadá</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II.</span></p><p><span style="color: #000000;">Vengo de Aquiles El de los Pies Ligeros</span></p><p><span style="color: #000000;">y dicen que me busca Uno</span></p><p><span style="color: #000000;">que se hace llamar</span></p><p><span style="color: #000000;">El de la Blanca Luna</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">III.</span></p><p><span style="color: #000000;">En una fecha estoy espada y doble filo</span></p><p><span style="color: #000000;">Dióscuros oscuros y Dios para qué os quiero</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">Inquietante la credencial de tus ojos, el escorzo</span></p><p><span style="color: #000000;">de tus ojos / la exaltación de la pólvora/</span></p><p><span style="color: #000000;">la pólvora encendida</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II.</span></p><p><span style="color: #000000;">Inquietante Bárbaro que me matas con un beso /</span></p><p><span style="color: #000000;">hazme con un beso conocer mi destino /</span></p><p><span style="color: #000000;">o Tu abrazo más violento me circunde /</span></p><p><span style="color: #000000;">y nombre por su nombre la Tierra Prometida</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">III.</span></p><p><span style="color: #000000;">Inquietantes mis termópilas / mis arcos de</span></p><p><span style="color: #000000;">triunfo tan intactos</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XIV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Fue dicho:</span></p><p><span style="color: #000000;">Abriremos una época de amor en los naranjos</span></p><p><span style="color: #000000;">pero a mi vera el azahar duerme sin coraza</span></p><p><span style="color: #000000;">y aún aguarda la exactitud de tu presencia</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Claudican corazón adentro</span></p><p><span style="color: #000000;">devoradores ángeles principiantes</span></p><p><span style="color: #000000;">devoratrices fieras por abrevar</span></p><p><span style="color: #000000;">el agua de todas las caricias</span></p><p><span style="color: #000000;">por escucharte aprenderían todos los idiomas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Claudican, sí, pero &amp;#8209;discípulo</span></p><p><span style="color: #000000;">del rayo&amp;#8209; ni el auriga aquel</span></p><p><span style="color: #000000;">que destrozaba el alba en Eritrea</span></p><p><span style="color: #000000;">ni el arquero tenso que confundió</span></p><p><span style="color: #000000;">Esmirna con Finisterre repudiarían</span></p><p><span style="color: #000000;">de su lecho a la Menor de las Asias:</span></p><p><span style="color: #000000;">esta muerte pequeña que te doy</span></p><p><span style="color: #000000;">esta amnesia benévola</span></p><p><span style="color: #000000;">y una época de amor en los naranjos</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">Alguien es tu proporción del Mal</span></p><p><span style="color: #000000;">guarda la parte</span></p><p><span style="color: #000000;">de Infierno que te ha sido otorgada</span></p><p><span style="color: #000000;">y espada o labios habrán de ser entonces</span></p><p><span style="color: #000000;">fatal resignación ceremonial entrega</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II.</span></p><p><span style="color: #000000;">Dígalo, si no, el resucitado</span></p><p><span style="color: #000000;">. . . . . . . . . . . . .</span></p><p><span style="color: #000000;">Espada y labios</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XVI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">Media palabra entonces para la paz que no existe</span></p><p><span style="color: #000000;">como media clausura de la tarde</span></p><p><span style="color: #000000;">claudicación del homicida que no existe, y es falso</span></p><p><span style="color: #000000;">como sílabas contadas de gracia o de cristal</span></p><p><span style="color: #000000;">de seda, de finísima seda</span></p><p><span style="color: #000000;">para la paz que no existe, y es falso</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II.</span></p><p><span style="color: #000000;">Yo recibí las manos de las gaviotas ariscas</span></p><p><span style="color: #000000;">pasión por el cristal de criaturas muy tiernas</span></p><p><span style="color: #000000;">frágiles y enamoradas, y ningún vaso</span></p><p><span style="color: #000000;">ninguna tierra firme o continente</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">III.</span></p><p><span style="color: #000000;">Ariscas y gaviotas las sílabas que faltan</span></p><p><span style="color: #000000;">de seda o de cristal corona fragilísima</span></p><p><span style="color: #000000;">para mi frente es tarde para la paz</span></p><p><span style="color: #000000;">esa media palabra que pudiera salvarme</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XVII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Imagínate ahora, para olvidar tu oficio</span></p><p><span style="color: #000000;">que te diviertes dándole la patria más lejana</span></p><p><span style="color: #000000;">las naves más audaces y el rostro más hermoso</span></p><p><span style="color: #000000;">a tu enemigo</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Imagina la luz más cegadora</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">de un segundo de arena</span></p><p><span style="color: #000000;">de una bala de plata</span></p><p><span style="color: #000000;">de un descuido</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XVIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Condenado por los dioses y los juglares</span></p><p><span style="color: #000000;">desconozco las proporciones, la fatiga, el</span></p><p><span style="color: #000000;">desengaño. Inmune a la mordedura</span></p><p><span style="color: #000000;">de los días, de la noche y sus inviernos</span></p><p><span style="color: #000000;">te ofrezco un horizonte sin límites</span></p><p><span style="color: #000000;">Bésame de una vez, no seas</span></p><p><span style="color: #000000;">matándome un rutinario</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XIX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Desprecia las cuentas del insomnio</span></p><p><span style="color: #000000;">y tu improbable ración en la rapiña</span></p><p><span style="color: #000000;">Botín, ninguno. Solamente unos ojos</span></p><p><span style="color: #000000;">un precioso cadáver</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Si pudiera elegir mi final preferido</span></p><p><span style="color: #000000;">de tu cuerpo a mi noche una daga perfecta</span></p><p><span style="color: #000000;">Más veloz quiero verte apurando este beso</span></p><p><span style="color: #000000;">amor mío mis alas de volar mal heridas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Hextermi, Hextermi</span></p><p><span style="color: #000000;">nado termina</span></p><p><span style="color: #000000;">terminad min adoro</span></p><p><span style="color: #000000;">doro hextermín</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Minado doró</span></p><p><span style="color: #000000;">ohexter minador</span></p><p><span style="color: #000000;">Oh Hexterminador</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[TERMÓPILAS]</span></p><p><span style="color: #000000;">Flechura de tus ojos, nube persa</span></p><p><span style="color: #000000;">si muero con el sol que ahora me prohibes</span></p><p><span style="color: #000000;">acuérdate de mí mañana cuando estés</span></p><p><span style="color: #000000;">llegando a Salamina</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">O EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU si es que sabes cómo salir con vida de tanto laberinto cómo se baja vivo de una cruz así sea para andar en boca de sacerdotes y en el sueño de lúbricos adoles­centes que habrán de convertirme en dibujo de estam­pita triste es el destino de quien mata a un gigante PADRE.PADRE.PORQUÉMEHASABANDONADO </span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXIV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Dirás metales agudos vértices</span></p><p><span style="color: #000000;">mi espada geminada</span></p><p><span style="color: #000000;">afiladísima</span></p><p><span style="color: #000000;">en la piedra dulce de los sacrificios</span></p><p><span style="color: #000000;">y en el lúpulo</span></p><p><span style="color: #000000;">ritual del sacrilegio</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Dirás dobles aceros o dobles labios, nunca</span></p><p><span style="color: #000000;">el milímetro y preciso filo con que he llegado a herirte</span></p><p><span style="color: #000000;">nunca la exactitud del óxido</span></p><p><span style="color: #000000;">que tu herida en mi espada provoca</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Crueldad mayor la de la carne seca</span></p><p><span style="color: #000000;">la lengua torpe y la mirada blanca</span></p><p><span style="color: #000000;">como el sexo de nieve, oh seductor</span></p><p><span style="color: #000000;">morir morir tan lejos de tus nietos</span></p><p><span style="color: #000000;">y de los hospitales</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXVI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Dueño mío, dulcísimo</span></p><p><span style="color: #000000;">rendir en ti la travesía</span></p><p><span style="color: #000000;">quemar las naves, decir</span></p><p><span style="color: #000000;">adiós a compañeros, decirles</span></p><p><span style="color: #000000;">mi renuncia a tesoros</span></p><p><span style="color: #000000;">soñados cada noche</span></p><p><span style="color: #000000;">en tu lecho, el más dulce</span></p><p><span style="color: #000000;">dueño mío, si fueras</span></p><p><span style="color: #000000;">tú lo que me ofreces</span></p><p><span style="color: #000000;">o amor lo que persigo</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXVII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">No habrá laurel por enero en los sobres que vigilan la distancia de la caligrafía sin hilos</span></p><p><span style="color: #000000;">ni lacres laurel de enero caduceos de lírica carnal</span></p><p><span style="color: #000000;">ni olivo pálida escapatoria y tentación de las metáforas mensajeras</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Laurel, letra perversa que sucumbe bajo idiomas más rotundos</span></p><p><span style="color: #000000;">deja que me dilate en la sala de espera que me lleva tan lejos</span></p><p><span style="color: #000000;">déjame cicatriz tierna y dócil como dicen del beso de los muchachos alejandrinos</span></p><p><span style="color: #000000;">como dócilmente contraseña de los héroes gentiles</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Pero aparta de mí ese signo tan que estrangula o devuelve la vida</span></p><p><span style="color: #000000;">tan único laurel perenne con que enero corona a los derrotados</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">xxviii</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">Menos frío que el frío de mi espada</span></p><p><span style="color: #000000;">deja dolor que el viaje continúe</span></p><p><span style="color: #000000;">y no hagas burla en mí ni me persigas</span></p><p><span style="color: #000000;">por este mar de olvidos y azucenas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II.</span></p><p><span style="color: #000000;">Que los hombres no lloran es sabido</span></p><p><span style="color: #000000;">y es duro el sacrificio que la ciudad impone</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XIX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Si rendición no fuera penúltimo argumento</span></p><p><span style="color: #000000;">atraigan para mí plegarias la cólera del rayo</span></p><p><span style="color: #000000;">un laocoonte perfumado, y no el dolor</span></p><p><span style="color: #000000;">si rendición no fueras</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Si rendición no fuera clámide para tu piel</span></p><p><span style="color: #000000;">coloso de otros mares, un dios terrible</span></p><p><span style="color: #000000;">enjuague para siempre la marca femenina</span></p><p><span style="color: #000000;">de mis ojos, para el dolor cristal</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Si rendición no fueras y en el último argumento</span></p><p><span style="color: #000000;">me volviera y te mirase</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[SEGUNDO MOVIMIENTO]</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">El día que te vayas, amor, pon dulzura y apresura tu abandono</span></p><p><span style="color: #000000;">mientras tu paso es ingrávido y mi sueño aún tan creíble</span></p><p><span style="color: #000000;">aléjate como quien se aleja de quien al alba habrá de enamorarle</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II.</span></p><p><span style="color: #000000;"><em>La noche que me quieras</em>, amor, pon dulzura y apresura tu retorno</span></p><p><span style="color: #000000;">mientras tu paso es ingrávido y mi sueño ya tan creíble</span></p><p><span style="color: #000000;">acércate como quien se acerca a quien al alba habrá de abandonarle</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">De ti para mí, Princesa, las aguas bajan tristes</span></p><p><span style="color: #000000;">Ruegan por su vida en el jardín otras aguas</span></p><p><span style="color: #000000;">y es tarde y es tristeza</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">En vano un paje</span></p><p><span style="color: #000000;">o una paloma te buscarían</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Ya en el jardín no están tus dragones recortables</span></p><p><span style="color: #000000;">tu camiseta blanca ni tus tizas de colores</span></p><p><span style="color: #000000;">No están tus ropas de mayor en las hamacas con luna</span></p><p><span style="color: #000000;">porque tampoco el vigilante, tampoco</span></p><p><span style="color: #000000;">vigilando tus pasos detrás de los cristales</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">De ti para mí, Princesa, tronchados por la prisa</span></p><p><span style="color: #000000;">ruegan por su vida en el jardín los geranios</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Pajes y palomas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Tu zapatito allí puesto</span></p><p><span style="color: #000000;">al filo de palacio y de las doce</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Duermes</span></p><p><span style="color: #000000;">No sé cómo nombrarte</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Diríase que un ángel te inventara de pronto</span></p><p><span style="color: #000000;">o que el más extraño pájaro que hollara tu jardín</span></p><p><span style="color: #000000;">te conociese</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">He dicho Pólux</span></p><p><span style="color: #000000;">he dicho Amor es siempre tránsito</span></p><p><span style="color: #000000;">hice discursos estúpidos en la Asamblea</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">No sé cómo nombrarte</span></p><p><span style="color: #000000;">Duermes</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">El viaje vagamente te recuerda de lejos</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Diríanse las alas del más extraño pájaro</span></p><p><span style="color: #000000;">diríanse mis manos de escrituras medievales</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Fuera nuestra vida un nudo frigio</span></p><p><span style="color: #000000;">alérgico a las vísperas alejandrinas</span></p><p><span style="color: #000000;">y poco más, Princesa</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Azar del azahar</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Nadie sabe para quién trabaja el tiempo</span></p><p><span style="color: #000000;">ni por qué de estar aquí tus ojos tristes</span></p><p><span style="color: #000000;">pálida lujuria serían de este abril</span></p><p><span style="color: #000000;">que llora en sus naranjos por la cópula de mayo</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXIV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Me queda el beso profesional ya casi</span></p><p><span style="color: #000000;">la astucia de tus piernas</span></p><p><span style="color: #000000;">el estudio</span></p><p><span style="color: #000000;">de tus caderas siempre en fuga</span></p><p><span style="color: #000000;">como la aurora</span></p><p><span style="color: #000000;">mi princesita infiel</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Algunas noches, jugador, tu aliento sabe a fósforo amarillo</span></p><p><span style="color: #000000;">y a sal de orina evaporada tu sudor</span></p><p><span style="color: #000000;">envejecido y cárdeno de los metales</span></p><p><span style="color: #000000;">de los Borgia</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Quién sabe por qué te abro la puerta</span></p><p><span style="color: #000000;">con qué moneda pagas todo el veneno que</span></p><p><span style="color: #000000;">litúrgica liba mi boca</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXVI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Cuando descanse el guerrero vamos a darle</span></p><p><span style="color: #000000;">sueño de pájaros trinos sobre la cuerda del arco</span></p><p><span style="color: #000000;">almendros de brisa tierna canción de luna</span></p><p><span style="color: #000000;">un opio de futuras conquistas le daremos</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Cuando el guerrero descanse habrá labios de gaviota silenciosa y</span></p><p><span style="color: #000000;">párpados de paz y aliento tan profundo tan profundo</span></p><p><span style="color: #000000;">como los ríos subterráneos que en la almohada</span></p><p><span style="color: #000000;">del durmiente susurran la traición</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXVII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Juega con la cortina el aire y ese aire</span></p><p><span style="color: #000000;">asegura al guerrero que él ya estuvo allí</span></p><p><span style="color: #000000;">Aletea el párpado en reposo y es que</span></p><p><span style="color: #000000;">alrededor, mientras hojea sin pasión</span></p><p><span style="color: #000000;">el libro de en su mesita de noche,</span></p><p><span style="color: #000000;">planea la duermevela: abre sus alas</span></p><p><span style="color: #000000;">la duermevela y todo un bosque repentino</span></p><p><span style="color: #000000;">donde el guerrero acaricia un sexo</span></p><p><span style="color: #000000;">con fantasías de melocotones muy dulces</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Pero no olvida</span></p><p><span style="color: #000000;">el corazón que la embriaguez de las sábanas</span></p><p><span style="color: #000000;">de otra tinaja viene a rebosar</span></p><p><span style="color: #000000;">de un ponche que sabe a gloria. Todo</span></p><p><span style="color: #000000;">en esos amarillos que pone octubre</span></p><p><span style="color: #000000;">sobre el rubor de los recién casados</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXVIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Duerme</span></p><p><span style="color: #000000;">la suavidad del vello repartido, el sexo acariciado</span></p><p><span style="color: #000000;">la frescura del alba que propicia sólo este sueño</span></p><p><span style="color: #000000;">o lágrimas dulcísimas por las alhambras perdidas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XXXIX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Sueño ese muchacho triste que ha de servirme una copa</span></p><p><span style="color: #000000;">inmaculado lo sueño cumplido en sus promesas</span></p><p><span style="color: #000000;">Levemente su voz acaricia mi tímpano y huye</span></p><p><span style="color: #000000;">qué lejos ya de todo y aún dirán que estoy muerto</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XL</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Cuarenta años y un día es mi condena</span></p><p><span style="color: #000000;">Oh Tadzio</span></p><p><span style="color: #000000;">no es siempre como mujer como se llora</span></p><p><span style="color: #000000;">lo que perdieron los hombres</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XLI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">No es bueno que en lo oscuro como luciérnagas batallen los ejércitos</span></p><p><span style="color: #000000;">ni que el sol prolongue para la sangre su trabajo en vano</span></p><p><span style="color: #000000;">estando ya mi lámpara encendida</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Ahora que duerme el campamento un territorio queda entre mis uñas</span></p><p><span style="color: #000000;">y un jinete se aproxima carta de paz en mano</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XLII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Saliéramos al alba al beso a toda piel es fácil</span></p><p><span style="color: #000000;">al contagioso oriente y al rocío hasta los últimos</span></p><p><span style="color: #000000;">rincones desahuciados ahora que eres joven</span></p><p><span style="color: #000000;">olvida la palabra todavía</span></p><p><span style="color: #000000;">olvídate no hay tiempo y finge</span></p><p><span style="color: #000000;">la hermosura de quien a por nosotros viene</span></p><p><span style="color: #000000;">y al alba sabe suya tan frágil como nosotros</span></p><p><span style="color: #000000;">seremos fortaleza</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XLIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Amigo las almenas nuestra boca el tiempo incertidumbre</span></p><p><span style="color: #000000;">por ejemplo este cielo familiar tu mano o escribir</span></p><p><span style="color: #000000;">aquí yace y más abajo la fecha exacta tú la sabes</span></p><p><span style="color: #000000;">a pie de muralla y de mucosa alguna vez amigo</span></p><p><span style="color: #000000;">escribir nuestros labios dados acertaron</span></p><p><span style="color: #000000;">con los árboles sagrados o el soplo del elíseo</span></p><p><span style="color: #000000;">XLIV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Torre de las tres doncellas la tarde conspirando</span></p><p><span style="color: #000000;">en la alameda un fondo de cartujas el viaje</span></p><p><span style="color: #000000;">que nos cabe alameda tan oscura y el único camino</span></p><p><span style="color: #000000;">la torre verticae</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XLV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Crece en ti la cal y crece</span></p><p><span style="color: #000000;">tu callecita estrecha</span></p><p><span style="color: #000000;">linda y perdida</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Zaharas y Gaucines y Gazules</span></p><p><span style="color: #000000;">Amarguras</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">A veces por milagro caracolas</span></p><p><span style="color: #000000;">te acercan la voz del mar</span></p><p><span style="color: #000000;">y horadan tu corazón</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">lindo y perdido</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XLVI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Esta ciudad amé tu corazón tu boca en el abismo</span></p><p><span style="color: #000000;">de la vega tu abrazo en el postigo de la carne</span></p><p><span style="color: #000000;">murallas de tu boca tu boca en la alcazaba</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Amé tu corazón nací para perderte un centinela</span></p><p><span style="color: #000000;">vigila noche y día tu torre de homenaje custodia</span></p><p><span style="color: #000000;">de tu boca y de extramuros custodia noche y día</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Nací para perderme y amé tu corazón esa ciudad</span></p><p><span style="color: #000000;">donde a uno le gusta le gusta perderse</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XLVII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Un duelo de jazmines o un reto en el alcázar</span></p><p><span style="color: #000000;">morir despacio el cuerpo a sorbos gotas lúcidas</span></p><p><span style="color: #000000;">morir de espaciomente un patio de naranjos</span></p><p><span style="color: #000000;">la música sinfónica y la piedra venerable</span></p><p><span style="color: #000000;">Despacio más despacio allegro ma non troppo</span></p><p><span style="color: #000000;">la calle intravenosa tu espacio y tus pisadas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XLVIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Eres por fin la sangre de tu espada</span></p><p><span style="color: #000000;">laurel de la victoria y grito del vencido</span></p><p><span style="color: #000000;">Eres el odio que te sobrevive</span></p><p><span style="color: #000000;">y reunión de labios que has besado</span></p><p><span style="color: #000000;">Burlador de la muerte salino y luminoso</span></p><p><span style="color: #000000;">el Sol eres por fin</span></p><p><span style="color: #000000;">tus lágrimas</span></p><p><span style="color: #000000;">el Mar</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">XLIX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">Recuerda el día de la batalla de los dioses</span></p><p><span style="color: #000000;">que Dios confunda. La sangre allí</span></p><p><span style="color: #000000;">iguala los idiomas, los emblemas</span></p><p><span style="color: #000000;">las caras de la Creación y de la Muerte son iguales</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II.</span></p><p><span style="color: #000000;">Así tuvo que hacerse el Mundo a tu medida</span></p><p><span style="color: #000000;">y no te quejes</span></p><p><span style="color: #000000;">Tu ruina fue la ruina de las cosas</span></p><p><span style="color: #000000;">y tu nombre siempre el nombre de Ninguno</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">L</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Respiran siete cielos al Unísono de Oriente</span></p><p><span style="color: #000000;">dice el almuédano</span></p><p><span style="color: #000000;">mejor que tú el insomne, el descreído</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Es la hora pues que arena mortifica</span></p><p><span style="color: #000000;">tu pie sobre un cigarro</span></p><p><span style="color: #000000;">en una playa lejos muy lejos de tu patria</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Más que abril con sus días, con su lluvia pequeña inesperada</span></p><p><span style="color: #000000;">manos tuvo la piedra, azúcar cariñosa</span></p><p><span style="color: #000000;">la higuera de la casa de las sirenas</span></p><p><span style="color: #000000;">cuyo canto -ciudadano- te ha sido dado escuchar:</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>"Donde siempre a las cinco"</em>, <em>"Comemos juntos" </em>A veces</span></p><p><span style="color: #000000;">como lluvia de abril conservas un dibujo</span></p><p><span style="color: #000000;">del rostro del olvido en la alameda</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Ningún otro tesoro te ha sido dado en custodia</span></p><p><span style="color: #000000;">más que los nombres alados que aprendieron</span></p><p><span style="color: #000000;">el secreto de tus días. Silencio guarden</span></p><p><span style="color: #000000;">acariciadas huellas de los cuerpos que has amado</span></p><p><span style="color: #000000;">conspirador</span></p><p><span style="color: #000000;">No caricias nuevas pentimento de octubre</span></p><p><span style="color: #000000;">entristecen memoria</span></p><p><span style="color: #000000;">pero aquella sangre dulce que fanático sorbo</span></p><p><span style="color: #000000;">derramó por tu boca un ángel exiliado</span></p><p><span style="color: #000000;">cuyo nombre custodies hasta el fin de los siglos</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[TANGO DE AUSENCIA]</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Navegante entre dos luces levantas en las alcobas</span></p><p><span style="color: #000000;">botellas barricadas o pájaros de Brake</span></p><p><span style="color: #000000;">pero humedad de los ojos ha de negarte tres veces</span></p><p><span style="color: #000000;">antes del alba</span></p><p><span style="color: #000000;">Vos lo sabés y sos</span></p><p><span style="color: #000000;">completamente lastimoso</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Aquel tapado de armiño</em></span></p><p><span style="color: #000000;">te reconcilia</span></p><p><span style="color: #000000;">con el idioma que tiene</span></p><p><span style="color: #000000;">previstos todos los vocablos:</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Ay, amor, si vos pudieras</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LIV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Álgebra y clausura de la tarde</span></p><p><span style="color: #000000;">La ilusión juega negras Peón cuatro</span></p><p><span style="color: #000000;">dama. El pasado juega blancas</span></p><p><span style="color: #000000;">Jaque al rey</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[BAJO EL VOLCÁN]</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Por la candela sabemos</span></p><p><span style="color: #000000;">el lugar preciso de los labios</span></p><p><span style="color: #000000;">El paso, un titubeo</span></p><p><span style="color: #000000;">El ruido solo de unos pies nocturnos</span></p><p><span style="color: #000000;">La llave. La llave</span></p><p><span style="color: #000000;">Una carta cerrada y todavía en el bolsillo</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LVI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Aquella luz de las teselas grises</span></p><p><span style="color: #000000;">maleducadas por la lluvia, piedras</span></p><p><span style="color: #000000;">preciosas del regreso</span></p><p><span style="color: #000000;">fue tanta luz</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Tanta luz en los jazmines amarillos</span></p><p><span style="color: #000000;">equinoccialmente exactos</span></p><p><span style="color: #000000;">puñales de amarillo de breve y corazón</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Pálpitos esdrújulos</span></p><p><span style="color: #000000;">Aquel jardín ¿francés?</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Luego a la noche la lámpara encendida</span></p><p><span style="color: #000000;">y el blanco de almidón donde otras veces</span></p><p><span style="color: #000000;">cuántas veces los besos y su reino</span></p><p><span style="color: #000000;">equinoccialmente degollados</span></p><p><span style="color: #000000;">jazmines</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">tuvieron su gotita de rocío</span></p><p><span style="color: #000000;">su idioma con la brisa</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">para mendigar más luz</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LVII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Por entonces la sábana sagrada remota y cardinal</span></p><p><span style="color: #000000;">escénica blancura ceguera de los dientes</span></p><p><span style="color: #000000;">la inocencia por entonces exquisita pétalos</span></p><p><span style="color: #000000;">del azar la vida por entonces en los labios</span></p><p><span style="color: #000000;">aquella boca vestalmente deshojando cremalleras</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LVIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Vuelve la luz a su ciudad primera</span></p><p><span style="color: #000000;">opaco el fin de su dolor reunido</span></p><p><span style="color: #000000;">y en largos tragos como quien vive lejos</span></p><p><span style="color: #000000;">por donde en paz circula silente la aventura</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Alza la copa por cuanto aún sonríe</span></p><p><span style="color: #000000;">cobijo dan sus labios al gesto displicente</span></p><p><span style="color: #000000;">y en su garganta apura la ley de toda vida</span></p><p><span style="color: #000000;">y el beso que devuelve a su antes de haber sido</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LIX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Nosotros los que nunca atravesamos el umbral de las murallas</span></p><p><span style="color: #000000;">cedemos el oído a lo que el héroe nos cuenta</span></p><p><span style="color: #000000;">El héroe duerme en casa y su cansancio reconcilia</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Ningún discurso inútil como el de todo regreso</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LX</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">El brillo recupera tu copa de plata</span></p><p><span style="color: #000000;">su pasado deleite tu ropa y tus pañuelos</span></p><p><span style="color: #000000;">Bajo tu pie se ablanda un perro dócil</span></p><p><span style="color: #000000;">un escabel inútil estos años. Tiendes</span></p><p><span style="color: #000000;">hacia atrás el puente de otros días</span></p><p><span style="color: #000000;">cartas y teléfonos, agendas de trabajo</span></p><p><span style="color: #000000;">Puntual el servicio levantará la mesa</span></p><p><span style="color: #000000;">y seguiremos durmiendo en habitaciones separadas</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LXI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Así fue, dirán las crónicas, tal era su mirada</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">De la oquedad llenar espacios ojos vírgenes</span></p><p><span style="color: #000000;">Tan sublime esculpido quién diría que ahora</span></p><p><span style="color: #000000;">mi buril titubea y hace frío en la acrópolis</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LXII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Murió el hombre en edad de ser cobarde como todos</span></p><p><span style="color: #000000;">y aun así conoció la emoción y la lejanía</span></p><p><span style="color: #000000;">y una borrasca de sangre sal picó su cabeza</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Murió el hombre de los papeles secundarios</span></p><p><span style="color: #000000;">dudoso de una bala sin trucos ni doblajes</span></p><p><span style="color: #000000;">en la frente del malo, y la guapa de la película lloró por él</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LXIII</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Si los cíclopes y las penélopes</span></p><p><span style="color: #000000;">y si el hombre de la cámara y el dólar</span></p><p><span style="color: #000000;">Estas líneas, dios mío, se ha de comer la tierra</span></p><p><span style="color: #000000;">Se perdieron dirán que los copistas, que</span></p><p><span style="color: #000000;">íntegro se conserva por milagro un manuscrito</span></p><p><span style="color: #000000;">por mil agros, dios mío, por mil argos</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LXIV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Díjose entonces Dios:</span></p><p><span style="color: #000000;">Hagamos al Hombre a Nuestra Imagen</span></p><p><span style="color: #000000;">y Semejanza; y el Hombre</span></p><p><span style="color: #000000;">Subiré sobre la cumbre de las nubes</span></p><p><span style="color: #000000;">y seré igual al Altísimo</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LXV</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Eres joven: te convienen</span></p><p><span style="color: #000000;">la repetición del gesto esperanzado</span></p><p><span style="color: #000000;">la inocencia negligente y el oficio</span></p><p><span style="color: #000000;">gozoso de aprendiz, pero ay de ti</span></p><p><span style="color: #000000;">si al desahuciado niegas el alcohol</span></p><p><span style="color: #000000;">al creyente, la indulgencia</span></p><p><span style="color: #000000;">a tu salud</span></p><p><span style="color: #000000;">la geografía del olvido en Sancti Petri</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">LXVI</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Sabed que con la edad el sufrimiento se inhibe</span></p><p><span style="color: #000000;">y retráctil el dolor corre a esconderse</span></p><p><span style="color: #000000;">en las hospitalarias conchas del invierno</span></p><p><span style="color: #000000;">del pecho. No me vengáis ahora</span></p><p><span style="color: #000000;">con vuestras lágrimas o adolescencias</span></p><p><span style="color: #000000;">ni remováis la máquina de la emoción</span></p><p><span style="color: #000000;">que el corazón amurallado ha sido</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>«</em><em>Os di cuanto es preciso a mar sin prisas</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>que insólito crepúsculo recorre</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Descanse aquí el guerrero si lo hubo</em></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Disuélvase en lo Azul amor de sal</em><em>»</em><em><br /></em>Segunda Parte del Libro:</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"><em>Virtuoso cadáver</em></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[Con diez últimos episodios, numerados en arábigo]<br />1</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">[CELSO. SOUVENIRS. AÑO 178 D.C.]</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Con la crisis</span></p><p><span style="color: #000000;">curiosos vienen queriendo prótesis</span></p><p><span style="color: #000000;">para el hueco mutilado de sus cristos</span></p><p><span style="color: #000000;">pechos de Santa Águeda frescos</span></p><p><span style="color: #000000;">como quesadas, huesos de santo</span></p><p><span style="color: #000000;">reliquias de Sodoma</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Yo guardo para ellos la ganga</span></p><p><span style="color: #000000;">de los oficios y de las sacristías</span></p><p><span style="color: #000000;">Lo mismo el prepucio de las circuncisiones</span></p><p><span style="color: #000000;">que leche entera de Onán, pájaros</span></p><p><span style="color: #000000;">lubricantes o el amianto de los justos</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Y una rara ecografía egipcia de la Virgen </span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">2</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Amores de Galatea con el hombre del monóculo</span></p><p><span style="color: #000000;">Un óculo le basta y sobra para el punto de mira</span></p><p><span style="color: #000000;">y Sinaí Yuda desciende de un carro de combate</span></p><p><span style="color: #000000;">Es cariñosa con él cuando vuelve del ministerio</span></p><p><span style="color: #000000;">estámpale un ósculo erótico en el mayúsculo insólito</span></p><p><span style="color: #000000;">y mimosha le dize mi mosho Dayán querido</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">De noche crece el morbo y Noé seré ditario</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">3</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">No hagáis caso a un borracho, pero creo</span></p><p><span style="color: #000000;">que los héroes futuros</span></p><p><span style="color: #000000;">pondrán el pie en la luna o darán vueltas</span></p><p><span style="color: #000000;">al ruedo o a las plazas</span></p><p><span style="color: #000000;">de mayo, qué dolor</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">4</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Las heroínas hoy día tantas veces se resisten</span></p><p><span style="color: #000000;">Años de fiebre de asedio sobre ciudades en vano</span></p><p><span style="color: #000000;">Si el centinela se burla ha de morir aquí mismo</span></p><p><span style="color: #000000;">Total robar otro pliego o sobornar al cronista</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">5</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">I.</span></p><p><span style="color: #000000;">Acierta edad y a ciertas horas uno sabe</span></p><p><span style="color: #000000;">cuándo la paz</span></p><p><span style="color: #000000;">después de un beso es ya imposible</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">II,</span></p><p><span style="color: #000000;">Su nombre no es Luzbel ni Vladimir Ilich</span></p><p><span style="color: #000000;">desconoce a ese tal Borges. Puede</span></p><p><span style="color: #000000;">pensar diluvios, y está solo</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">6</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Ah divina Penélope Bacall</span></p><p><span style="color: #000000;">adivina quién viene esta noche</span></p><p><span style="color: #000000;">y acierta después del beso</span></p><p><span style="color: #000000;">a ver si en tus brazos se te duerme</span></p><p><span style="color: #000000;">y por fin eres dueña del sueño</span></p><p><span style="color: #000000;">de quien mata a un gigante</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">7</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">En el doce Bernard de Chartres escribe los modernos son enanos encaramados en hombros de gigantes es­cri­bes y regresas pretextas inocencias o trastornos men­tales transitorios escribes y regresas ciego con pis­tola cartero que llama dos veces criminal que siempre vuelve al lugar del crimen escribes y regresas muy siglo veintidoce mental y transitorio</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">8</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Autores hablan del mirto y del laurel</span></p><p><span style="color: #000000;">usan del alhelí, de la mandrágora y de la albahaca</span></p><p><span style="color: #000000;">del jazmín y de la flor de almendro</span></p><p><span style="color: #000000;">Hablan del júcaro y del almizcle</span></p><p><span style="color: #000000;">dicen</span></p><p><span style="color: #000000;">que viene de los bosques del Tíbet y del Tonquín</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">He amado esos nombres</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">He amado esos nombres y he inventado</span></p><p><span style="color: #000000;">su geografía como un ciego el rostro que acaricia</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">9</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">He hurgado, ya se sabe, como un ladrón los viejos libros</span></p><p><span style="color: #000000;">y las páginas que faltan buscado codicioso</span></p><p><span style="color: #000000;">pues piensa el descreído que todo libro es sagrado</span></p><p><span style="color: #000000;">y toda obra, incompleta</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Si no me interesó la conversación de los hombres</span></p><p><span style="color: #000000;">sí en cambio su escritura</span></p><p><span style="color: #000000;">Perdí mi luz</span></p><p><span style="color: #000000;">por entre líneas de polvo de luminosa fábrica</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Memoria confusa guardo de larga arqueología</span></p><p><span style="color: #000000;">a veces sólo un versículo, cuatro palabras, ruido</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Nunca descifré los renglones de El que todo lo escribe</span></p><p><span style="color: #000000;">y hace tiempo que aprendí</span></p><p><span style="color: #000000;">la dulcísima piedad de la mentira</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">y 10</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;">Disputan las ciudades la patria de los héroes;</span></p><p><span style="color: #000000;">unas con otras pugnan, entre sí rivalizan</span></p><p><span style="color: #000000;">por demostrar que un héroe nació de sus entrañas</span></p><p><span style="color: #000000;">o, como bien menor, al menos que los huesos</span></p><p><span style="color: #000000;">del héroe yacen donde la ciudad les da culto</span></p><p><span style="color: #000000;">satisfecha. Y así, la leyenda se imprime,</span></p><p><span style="color: #000000;">se becan biografías o tesis doctorales:</span></p><p><span style="color: #000000;">todo será encontrar un parentesco sólido</span></p><p><span style="color: #000000;">entre el héroe y la historia de la ciudad, ya sea</span></p><p><span style="color: #000000;">de armas o de fe (palacio o catedral</span></p><p><span style="color: #000000;">que en la ciudad fundara), o de amores (si los tuvo</span></p><p><span style="color: #000000;">con hija ilustre) en fin. Pero a falta de idilio,</span></p><p><span style="color: #000000;">aún sobran ocasiones de mármol o de rótulo</span></p><p><span style="color: #000000;">dorado. Por ejemplo, presume mi ciudad</span></p><p><span style="color: #000000;">(tan lejos de la Mancha) de haber sido la cuna</span></p><p><span style="color: #000000;">del ingenioso hidalgo: "En esta casa antigua cárcel</span></p><p><span style="color: #000000;">real estuvo preso don Miguel de Cervantes</span></p><p><span style="color: #000000;">Saavedra". (Es de buen gusto poner la fecha en letra.</span></p><p><span style="color: #000000;">El pueblo nada entiende de números romanos)</span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p><span style="color: #000000;"></span></p><p align="center"> </p><p align="center"><span style="color: #000000;">Lema:</span></p><p align="center"><span style="color: #000000;">«HE VENIDO A MATARTE O A MORIR EN TUS MANOS»</span></p><p align="center"><span style="color: #000000;">(Luis Alberto de Cuenca)</span></p><p align="center"><span style="color: #000000;">1987-1997<sup>2ª</sup></span></p>	
]]></content:encoded>
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</channel></rss>